El océano que rodea al Archipiélago esconde misterios que la ciencia apenas empieza a comprender. Una de las zonas más enigmáticas del Atlántico ha quedado al descubierto gracias a una expedición sin precedentes. Los investigadores a bordo del buque oceanográfico ‘Odón de Buen‘, perteneciente al IEO-CSIC, han completado con éxito una intensa campaña de 21 días de duración para desentrañar los secretos que albergan los montes submarinos de Canarias. Los trabajos han permitido registrar imágenes y datos de un valor ecológico incalculable a profundidades extremas de hasta 3.000 metros, abriendo una ventana hacia un mundo abisal prácticamente virgen.
El equipo científico multidisciplinar centró sus esfuerzos en dos áreas estratégicas del noreste y suroeste de las islas. Estas zonas forman parte de la prestigiosa Red Natura 2000 debido a su enorme biodiversidad. El despliegue tecnológico ha servido para actualizar los mapas marinos y evaluar el estado de conservación de especies vulnerables que habitan en los fondos marinos de la comunidad autónoma.
Los secretos ocultos de los montes submarinos de Canarias
La misión, denominada oficialmente campaña CANSEMOS, ha permitido estudiar de cerca enclaves geológicos de gran interés como los montes Rybin, Ancor, Dacia y Nico Sur en la provincia oriental, así como Drago, The Paps, Echo y Bimbache en la zona suroccidental. Los investigadores utilizaron sistemas acústicos de última generación y ecosondas multihaz para elaborar una cartografía de alta resolución inédita hasta la fecha.
El verdadero hito de la campaña llegó con el uso del vehículo operado remotamente (ROV) Liropus 2000. Este avanzado robot submarino, capaz de sumergirse y trabajar operativamente hasta los 2.000 metros de profundidad, se adentró en el dominio batial profundo para realizar transectos visuales y capturar muestras biológicas y sedimentarias directas.
Las observaciones preliminares han dejado boquiabiertos a los expertos del Centro Oceanográfico de Canarias. A pesar de que el análisis riguroso de los datos recopilados requerirá varios meses de laboratorio, los científicos confirman una riqueza biológica descomunal. Se han localizado colonias extensas de corales de aguas profundas y comunidades de esponjas que desempeñan un papel vital en el equilibrio del ecosistema marino global.
Un ecosistema en peligro por la actividad humana
La relevancia de este hallazgo científico radica también en la extrema fragilidad de los hábitats bentónicos localizados en los montes submarinos de Canarias. Los expertos recuerdan que estas especies de crecimiento lento son especialmente sensibles a cualquier tipo de perturbación humana o alteración de su entorno natural, por lo que disponer de un inventario exacto es el primer paso obligatorio para garantizar su blindaje legal y ambiental.
Con los datos obtenidos entre los años 2023 y 2026, el proyecto BIODIV culmina una fase clave de asesoramiento científico-técnico para la gestión de espacios marinos protegidos bajo competencia estatal. Las autoridades dispondrán ahora de mapas morfológicos detallados para diseñar planes de contingencia y conservación eficientes frente a amenazas globales como el cambio climático o la explotación pesquera furtiva.
Monitorización extrema en el volcán submarino Tagoro
Antes de poner rumbo definitivo hacia su base operativa en Vigo, el buque ‘Odón de Buen’ realizó una parada estratégica y obligatoria en la isla de El Hierro. El objetivo no era otro que dar continuidad a la vigilancia del volcán submarino Tagoro, que se encuentra en una fase prolongada de desgasificación tras su erupción.
Los científicos lograron recuperar con éxito un fondeo científico que permanecía sumergido desde noviembre de 2025. Este dispositivo ha registrado de forma ininterrumpida variables críticas como el pH, la temperatura, la presión, la conductividad y el potencial óxido-reductor (ORP) de la zona afectada. Además, el robot Liropus 2000 recolectó muestras microbiológicas en los tapetes bacterianos que proliferan alrededor de las emisiones hidrotermales. Con esta actuación, Canarias consolida una de las series temporales de datos oceanográficos más largas y completas del planeta en un volcán activo, sumando ya más de 15 años de monitorización constante.






