Ante la visita del papa a Tenerife, Unidas se puede ha emitido un comunicado desvelando que declinaron oficialmente acudir a la recepción del Santo Padre a La Laguna debido a sus “convicciones laicas y a nuestra defensa de la aconfesionalidad de las instituciones públicas”.
En dicho escrito, la formación explica su decisión: “Ante la visita del Papa a San Cristóbal de La Laguna, desde Unidas se puede hemos decidido declinar la invitación para asistir a la recepción oficial organizada con motivo de la misma. Esta decisión responde a nuestras convicciones laicas y a nuestra defensa de la aconfesionalidad de las instituciones públicas”.
Desde Unidas reiteran que “desde nuestros inicios como formación política hemos mantenido el criterio de no participar, en calidad de cargos públicos, en actos de carácter confesional, diferenciando claramente el ámbito institucional del religioso”, matizando que eso “no impide que cualquier integrante de nuestra organización pueda acudir a título individual, ejerciendo plenamente su libertad de conciencia y de creencias”.
Unidas se puede y el papa
“Queremos expresar nuestro respeto hacia todas las personas creyentes y hacia quienes encuentran en la fe una fuente de esperanza y compromiso. Asimismo, reconocemos las posiciones que el papa ha defendido en favor de las personas migrantes, la acogida y la dignidad humana, principios que compartimos y consideramos especialmente necesarios en el contexto actual”, recalcan.
Desde Unidas se pueden creen que “esta visita habría sido una oportunidad para que el papa dedicara parte de su agenda a mantener un encuentro con todas las asociaciones de víctimas de abusos cometidos en el seno de la Iglesia que tienen especial incidencia en nuestro municipio. Un gesto de esta naturaleza habría supuesto una muestra de cercanía, reconocimiento y reparación hacia quienes han sufrido estas graves vulneraciones de sus derechos y continúan reclamando verdad, justicia, acompañamiento y garantías de no repetición. Reiteramos nuestro apoyo y solidaridad con todas ellas, así como nuestro compromiso con la defensa de sus derechos y de su dignidad”.
Por último, y “desde el respeto a las convicciones religiosas de millones de personas”, reconocen que “no podemos dejar de señalar nuestras profundas discrepancias con algunas posiciones mantenidas por el papa y por la jerarquía eclesiástica en cuestiones relacionadas con los derechos sexuales y reproductivos o con el derecho a una muerte digna. Declaraciones críticas hacia el aborto o la eutanasia chocan con nuestra defensa del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos y con la convicción de que cada persona debe poder afrontar el final de su vida con libertad, dignidad y autonomía”.
El comunicado concluye apelando al entendimiento: “La convivencia democrática exige precisamente eso, respeto mutuo, pero también la posibilidad de expresar con claridad las diferencias desde el compromiso con los derechos humanos y las libertades individuales”.







