Jhonathan Álvarez, conocido como Ruplares, el artista del neumático, ha construido desde Fuerteventura una trayectoria difícil de imaginar cuando comenzó a experimentar con una vieja rueda de coche. En su taller de Puerto del Rosario transforma neumáticos usados en esculturas únicas que viajan por medio mundo y terminan expuestas en las casas de los artistas y famosos más reconocidos a nivel internacional.
Cuando Jhonathan entrega una de sus esculturas no considera terminado el trabajo hasta que consigue inmortalizar el momento. Meses cortando, moldeando y ensamblando neumáticos que se transforman en verdaderas obras de arte que acaban en manos de estrellas internacionales. Una fotografía, un vídeo y una reacción. Para él, esa imagen es casi tan importante como la propia obra: “Sin fotografía nadie creería que entregué mi obra a Don Omar”, reconoce.

Will Smith, Don Omar, Arcángel, Farruko, Wisin y Yandel, Ozuna, Nicky Jam, Anuel AA, Quevedo, Ñengo Flow, Eladio Carrión, Tito El Bambino, De La Ghetto, Romeo Santos, Omar Montes, Jason Momoa, Russell Crowe, Luke Evans o John Travolta forman parte de una larga lista que no deja de crecer.
No se limita a enviar las piezas. Siempre que puede, las entrega personalmente, cumpliendo el sueño de que “un simple mortal consiga acceder a tantos artistas reconocidos… y lo que más me sorprende es el valor que le han dado a mi obra”, explica.
De Venezuela a Fuerteventura: una idea que tardó años en convertirse en arte
La historia de Ruplares comenzó mucho antes de las fotografías con estrellas internacionales. Jhonathan nació en Venezuela y llegó a Canarias en 2008. Cuatro años después, durante su primer viaje de regreso a su país, se encontró por casualidad con algo que acabaría marcando su vida. “Un día, paseando por una calle, me topé con una pequeña tienda que exhibía guacamayos hechos con ruedas de coche”, recuerda.
La escena le llamó inmediatamente la atención. Pensó que aquel tipo de creación podría tener recorrido en España, especialmente por la creciente sensibilidad hacia la reutilización de materiales y el reciclaje. Regresó a Canarias con la idea en la cabeza, pero durante varios años no hizo nada con ella. Hasta 2015, cuando tuvo que cambiar las ruedas de su coche y pidió al mecánico que le dejara una de las antiguas. Se la llevó a casa y comenzó a experimentar.
El primer intento no fue fácil. Los alambres interiores del neumático complicaban cualquier corte, pero terminó consiguiendo fabricar su propio macetero con forma de guacamayo: “Quedó hermoso y me gustó, pero quería hacer algo más”.
Buscó entonces materiales más manejables y descubrió los neumáticos de karting. Con ellos comenzó a fabricar, junto a su pareja, maceteros con formas de animales y otros objetos. Las piezas, llamativas y llenas de color, empezaron a venderse en mercadillos y fiestas locales, pero Jhonathan seguía pensando que podía ir mucho más lejos.

El lobo de 2.000 euros que cambió todo
El verdadero punto de inflexión llegó cuando comenzó a experimentar con neumáticos de bicicleta. Con la ayuda de su pareja y su cuñado diseñó la que considera la primera gran escultura de Ruplares: la cabeza de un lobo.
Un día llevó aquella pieza a un taller de bicicletas de Fuerteventura. Allí coincidió con un conocido empresario de la Isla, “la escultura le impresionó tanto que me ofreció 2.000 euros por la cabeza del lobo“, confiesa. Después llegaron cerca de 15 encargos más al mismo comprador.

Aquello cambió la percepción que Jhonathan tenía sobre lo que estaba creando. Ya no eran únicamente objetos fabricados con material reciclado. Había personas dispuestas a pagar miles de euros por tener una de aquellas piezas.
“La reacción de la gente nos motivó muchísimo. Ahí sentimos que realmente estábamos creando algo único y especial”. Lo que no esperaba es que el lobo terminaría convirtiéndose, curiosamente, en la puerta de entrada hacia otro mundo.
Baby Rasta abrió la puerta a los famosos
El primer artista conocido al que logró entregar una obra fue Baby Rasta, integrante de Baby Rasta & Gringo y un amante de los lobos. Jhonathan contactó con el entorno del cantante a través de su mujer, después de escribirle por Instagram. La entrega terminó produciéndose y Baby Rasta publicó posteriormente la escultura en sus redes sociales. Lo que ocurrió después cambió la dirección del proyecto.
“Fue publicar ese post y me hablaron Farruko y Arcángel porque querían varias obras para sus casas”. De ahí nace Ruplares, al observar que existía un público muy concreto que se sentía especialmente atraído por sus esculturas. “Cuando vi que esto gustaba a los famosos, que llamaba su atención, me di cuenta de que era por ahí por donde me tenía que enfocar”.
El efecto se repetía, publicaba una fotografía con un artista y automáticamente aparecía otro interesado: “Ellos son así. Desde que uno lo tiene, todos lo quieren”, añade.

Uno de los vínculos más estrechos lo ha construido con Arcángel, quien posee varias piezas de Ruplares: “Arcángel tiene unas cuatro obras mías. He creado un buen vínculo con él y me ha invitado varias veces a su casa. Creo que soy la persona que ha ido desde Canarias más veces a la casa de Arcángel”, bromea.
Después fueron llegando De La Ghetto, Wisin y Yandel, Ozuna, Eladio Carrión, Tito El Bambino, Nicky Jam, Anuel AA, Farruko o Ñengo Flow.
Además de Quevedo, el artista canario ya tiene su propio baifo creado por Ruplares. Mientras que Ptazeta recibió una escultura inspirada en su característica serpiente.

Meses de trabajo para unos segundos frente al artista
Cada una de esas fotografías esconde mucho más trabajo del que aparenta. Las esculturas pueden necesitar entre uno y dos meses de elaboración. Jhonathan utiliza neumáticos procedentes de coches, bicicletas, quads y otros vehículos, dependiendo de las características de cada pieza. Su pareja continúa siendo una parte importante del proceso.
Después llega otra tarea que en ocasiones resulta incluso más complicada que construir la escultura: conseguir que termine en las manos correctas. Ruplares intenta que cada entrega sea personal. Estudia al destinatario, sus gustos, sus símbolos, sus mascotas o aquello con lo que pueda identificarse emocionalmente.
Si embargo, no siempre obtiene la fotografía que busca.Uno de los artistas que más dificultades le puso para conseguirla, reconoce, fue Romeo Santos.
Don Omar y una entrega casi imposible en Tenerife
Una de las entregas se produjo en Tenerife, después del concierto de Don Omar en el Cook Music Fest, Ruplares consiguió entregar al puertorriqueño una espectacular escultura: un busto en el que una mitad del rostro representa a Don Omar y la otra adopta los rasgos de un gorila, con una corona en la cabeza. Se trata de la segunda obra que entrega al considerado Rey del Reguetón. Esta vez, sin embargo, conseguir acercarse a él fue especialmente complicado: “Fue casi imposible entregarle esta segunda”, confiesa.
Jhonathan reconoce que después de años moviéndose entre artistas internacionales ha aprendido una regla fundamental: los contactos resultan determinantes.
En esta ocasión contó con la intermediación de Carlos Zerolo, vinculado a la llegada de Don Omar a Tenerife hace 22 años, y posteriormente con la colaboración de Héctor, hermano del cantante. Finalmente hubo entrega y la esperada foto.
El vídeo del momento recoge el asombro de Don Omar al descubrir la pieza.
Para Jhonathan no es una cuestión de coleccionar fotografías con famosos. Es una forma de demostrar hasta dónde han llegado unas esculturas que salen de un pequeño taller de Fuerteventura: “No todos los artistas quieren hacerse la foto, pero para mí esa fotografía sirve para que se reconozca mi trabajo”, añade.
El día que le dijeron que no molestara a Will Smith
Probablemente ninguna entrega resume mejor la insistencia de Ruplares que la de Will Smith.El actor y cantante estadounidense llegó a Gran Canaria para participar en el Granca Live Fest de 2025. Jhonathan preparó una escultura pensando en él e intentó ponerse en contacto con su equipo. La respuesta inicial no obtuvo mucha suerte: “Me dijeron que no molestara a Will’”.
No insistió en ese momento, pero tampoco abandonó la idea, pues “tenía claro que se la iba a entregar. Todo es posible”. Will Smith abandonó Canarias para dirigirse a su próxima actuación en Almería, donde Jhonathan decidió desplazarse con la escultura.
A través de una DJ que también participaba en el evento consiguió establecer nuevos contactos con la organización y volvió a intentarlo. Esta vez funcionó.
Ruplares pudo entregarle personalmente un retrato de la cabeza de Will Smith a tamaño real y grabar la reacción del estadounidense al descubrirlo.
La historia todavía tuvo un último giro. Después de la entrega, un integrante del equipo de Will Smith se acercó a Jhonathan para ofrecerle una invitación especial para asistir como invitado a su gira. De aquel primer “no molestes a Will” había pasado a estar invitado por su propio equipo.

Las mascotas, el punto débil de las estrellas
La estrategia de Ruplares ha evolucionado con los años. Después de abrirse camino principalmente entre artistas de música urbana comenzó también a buscar oportunidades entre actores internacionales. Y así descubrió que “cuando los famosos ven a sus mascotas convertidas en una obra, se enamoran”. Es, asegura, “su debilidad”.
Durante el Festival de Cine de Málaga entregó a Luke Evans, conocido por películas como ‘Drácula: La leyenda jamás contada’, una escultura inspirada en su perro.

También ha conseguido llegar a nombres como Jason Momoa, Russell Crowe o John Travolta.
Con Travolta aprovechó precisamente que el actor se encontraba grabando en Las Palmas de Gran Canaria para entregarle una figura inspirada en su mascota.
Detrás de cada pieza existe la misma intención: encontrar un elemento capaz de crear una conexión inmediata entre el destinatario y la escultura. “No hago dos iguales”, recalca.

Ese principio forma parte de la filosofía de Ruplares. Quien adquiere una pieza debe saber que posee algo que no volverá a repetirse exactamente de la misma manera.
Obras de hasta 12.000 euros
Las esculturas de Ruplares también pueden adquirirse directamente o solicitarse por encargo.Los precios parten aproximadamente de los 1.000 euros y pueden alcanzar los 12.000 euros, dependiendo de sus dimensiones y complejidad, como la figura de Avatar con una altura de más de 2 metros.
Cada escultura puede requerir semanas o meses de trabajo. Mediante caucho destinado inicialmente a convertirse en residuo transformado después en lobos, gorilas, perros, serpientes, retratos humanos o criaturas marinas.
Para él, esa transformación es también parte del mensaje y conciencia medioambiental: “Quiero que la gente vea lo que se puede hacer con neumáticos reutilizados. Se pueden crear verdaderas obras de arte y darles una segunda vida”.

Una gran escultura pendiente en Fuerteventura
Paradójicamente, mientras sus obras han terminado en las casas de artistas internacionales, Ruplares todavía tiene una cuenta pendiente con la isla desde la que trabaja. Durante un tiempo intentó impulsar junto al Cabildo de Fuerteventura un proyecto para realizar una gran escultura con neumáticos que pudiera quedar expuesta públicamente e incluso aspirar a algún récord Guinness.
La iniciativa terminó paralizándose. Uno de los obstáculos, explica, fue la necesidad de contar con la firma técnica de un arquitecto para garantizar la seguridad de una estructura de esas dimensiones, especialmente teniendo en cuenta las fuertes rachas de viento habituales en Fuerteventura.

Finalmente decidió aparcar la idea. Jhonathan no oculta su decepción: “El propio Cabildo prefiere contratar a artistas de fuera que a artistas que están en la Isla”, lamenta. Aunque no descarta recuperar algún día el proyecto.
Un trozo de Canarias acompaña la entrega
Ruplares no nació en Canarias, pero después de asentarse en Fuerteventura se siente profundamente vinculado al Archipiélago. Por eso, cuando tiene ocasión entrega pequeños detalles relacionados con las Islas: un mapa de Canarias, imanes, toallas u otros recuerdos. Con la intensión de que quien recibe la obra tenga un pequeño detalle de dónde ha salido.

Bad Bunny, el gran objetivo
Después de tantos nombres, todavía queda uno especialmente señalado en la lista: Bad Bunny. Cuando Ruplares comenzó a intentar acercarse a artistas internacionales, uno de sus grandes objetivos era Arcángel. Lo consiguió e incluso estableció un fuerte vínculo con el artista.
Ahora apunta hacia otro gran fenómeno del momento: “Entregarle una de mis obras a Bad Bunny podría cambiarme la vida”, reconoce. Sabe que existen artistas cuya repercusión puede multiplicar de forma inmediata cualquier proyecto que tocan: “Hay artistas que lo que tocan lo vuelven oro”.
Mientras llega esa oportunidad, la lista continúa creciendo. Entre sus próximas entregas previstas figura Beéle, aprovechando su paso por Tenerife, mientras que Jhonathan también trabaja para hacer llegar nuevas obras en Madrid a Sergio Ramos y Pablo Motos.
Lo que empezó con un guacamayo construido a partir de una rueda vieja, continuó con un lobo para Baby Rasta, y después encargos para Arcángel, Farruko, Ozuna, Quevedo, Will Smith o Don Omar. Desde un taller en Puerto del Rosario, rodeado todavía de neumáticos que para cualquiera serían únicamente residuos, Ruplares sigue buscando la próxima pieza. Y, sobre todo, a quién conseguirá entregársela.














