granadilla de abona

Miguel Ángel, vecino del sur de Tenerife: “Aprender a vivir sin alcohol es lo más difícil, pero recuperamos lo más grande: la dignidad”

Miguel Ángel, residente en San Isidro, exbebedor y miembro de Alcohólicos Anónimos, sostiene que quien vence la adicción el primer año no recae en el 80% de los casos
Una persona bebedora se recuesta en una mesa en una imagen de recurso. | DA
Una persona bebedora se recuesta sobre una mesa en una imagen de recurso. | DA

“Dejar de beber no es lo más complicado, sino mantenerse firme en la decisión día tras día. Aprender a vivir sin alcohol es lo más difícil”, asegura a DIARIO DE AVISOS Miguel Ángel (prefiere omitir sus apellidos), vecino del municipio de Granadilla de Abona que se liberó hace 22 años de una adicción que le colocó al borde del abismo y que hoy tiende su mano -y su historia de superación- a otras personas que acuden en busca de un salvavidas a Alcohólicos Anónimos en Tenerife con un único objetivo: alcanzar el estado de sobriedad para engancharse a una vida plena.

Pero el tránsito hacia la reconstrucción no es nada fácil porque el periodo de alto riesgo de reincidencia no es corto. “Una persona que se mantenga sin beber el primer año tiene un 80% de posibilidades de no recaer”, explica Miguel Ángel, que recomienda “perder el miedo” a sucumbir “una o dos veces” en el intento por salir del laberinto.

El alcoholismo destruye personas, separa familias y arrasa entornos. Lo sabe este vecino de San Isidro que cayó a los infiernos y remontó hace dos décadas. “Esta es una enfermedad a todos los niveles: mental, emocional, física, espiritual… pero lo peor es que no se es consciente muchas veces del nivel de afectación. El desconocimiento de esta patología es lo que peor juega en contra de nosotros; pensamos que el alcohólico es el que está tirado en la calle y yo, que bebo etiqueta negra y puedo ir a trabajar, no lo soy”, subraya.

Destaca que en las sesiones grupales de la asociación se habla de un “fondo de sufrimiento”, porque -asegura- los mecanismos de defensa provocan que la persona alcohólica siempre esté excusando su enfermedad: “Dirá que no bebe tanto y que otros lo hacen mucho más que él. Y si la familia o los amigos le advierten de que se está fastidiando la vida o se está matando, la tendencia será ir separándose de esas personas y buscar gente que sea como ella. Al final acabará atrapada en un círculo”.

Cuenta que a las reuniones de Alcohólicos Anónimos han acudido mujeres y hombres “muy destrozados”, con grandes deudas tras perderlo todo y en “ocho o diez años” han salido adelante después de liquidar los pagos pendientes: “En la asociación vemos auténticos milagros, aunque en realidad cualquiera de nosotros te podría decir que es un milagro”, recalca.

Esa voluntad por escapar de las garras de un compañero de viaje tan dañino y adictivo le lleva a poner el foco en el premio final, como quien visualiza una entrada triunfal en la meta: “Lo más grande que recobramos es la dignidad. Conozco a personas que perdieron el empleo y empresarios que se han arruinado y logran volver a sentirse bien con ellos mismos y con las personas que le rodean. La posibilidad de recuperar la dignidad es lo más grande que ofrece Alcohólicos Anónimos”.

TELÉFONO DE CONTACTO

Miguel Ángel anima a las personas con problemas de alcoholismo a llamar al teléfono de la asociación en Tenerife (629 456 879) y acudir a las reuniones en las que encontrarán un programa de recuperación estructurado en 12 pasos. Insiste en que el único requisito para integrarse es el deseo de dejar la bebida y recuerda que diariamente se convocan encuentros en la Isla, denominada Área 12 en el mapa estatal de la organización: “Hay 15 grupos y estés en el norte, sur o zona metropolitana, todos los días hay reuniones de Alcohólicos Anónimos”.

Destaca que en esa primera toma de contacto el visitante se llevará “unos cuantos folletos y un montón de números de teléfonos de las personas del grupo para que, si lo está pasando mal, antes de beber llame a cualquier hora del día o incluso de la noche a uno de los contactos. El alivio que siente esa persona y la que descuelga el teléfono es increíble. Funciona”.

Miguel Ángel es un espejo en el que se miran quienes acceden por primera vez a Alcohólicos Anónimos con el deseo de pasar página y dejar atrás para siempre un mal trago en sus vidas. “Cuando llegan les digo que yo era como ellos, pero sin plantearles lo que tienen que hacer sino lo que yo he hecho y sigo haciendo para estar bien”, remarca.

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