Aena dio ayer el primer paso administrativo hacia la transformación más ambiciosa en la historia del aeropuerto Tenerife Sur. La entidad licitó las obras de remodelación integral del edificio terminal, valoradas en 464 millones de euros, además de la ampliación de los aparcamientos, con un presupuesto adicional de 48,4 millones.
En conjunto, la inversión superará los 550 millones de euros, una cifra que aún se ampliará. La actuación se ejecutará en cuatro fases con un plazo conjunto de 126 meses de actuación (poco más de una década).
El anuncio, presentado por la directora de Ingeniería de Aena, Leticia de Marcos; el director del grupo de aeropuertos de Canarias, Luis López Chapí, y el director del aeropuerto Tenerife Sur, Juan Carlos Peg, marca el inicio formal de un proceso que aún deberá superar el trámite medioambiental.
El arranque efectivo de las obras está previsto para otoño de 2027, coincidiendo con el inicio del quinquenio regulatorio 2027-2031. Las actuaciones más relevantes se concentrarán en ese periodo, aunque se prolongarán durante el siguiente ciclo regulatorio (conocido como Dora 4), entre 2031 y 2036. La inversión en el aeródromo del Sur se enmarca en un compromiso mayor de Aena con el Archipiélago, con cerca de 1.800 millones de euros para el conjunto de los aeropuertos durante el próximo quinquenio.
El campo de vuelo del aeropuerto será el único elemento de la infraestructura que no será objeto de intervención.
El foco de la actuación se situará en el área terminal, un conjunto de tres edificaciones construidas en distintas épocas (una de los años 70, otra de los 80 y el llamado Edificio de Unión, de 2022) que nunca han compartido una identidad arquitectónica común. Casi 50 años después de las primeras construcciones, Aena plantea ahora unificar estos volúmenes bajo criterios de sostenibilidad, accesibilidad e intermodalidad, con la vista puesta en la futura conexión con el tren del Sur.
El proceso constructivo se ha diseñado con una complejidad notable (hasta 57 subfases), con el objetivo de mantener en todo momento la plena operatividad del aeropuerto. Solo quedarán temporalmente afectadas las zonas concretas que se encuentren en obras en cada momento.
La fase 1, ubicada en los aparcamientos y que arrancará en la zona de rent a car, será la primera actuación, previsiblemente la más inmediata tras superar los trámites pendientes. Contempla la construcción de un edificio de aparcamientos de tres plantas, destinado a vehículos de alquiler, con 1.255 plazas, y para vehículos privados, con 807 plazas. Tendrán conexiones peatonales directas con la terminal, mientras que quedará preparada para enlazar, mediante pasarelas elevadas y segregadas del tráfico rodado, con la futura estación del tren del Sur.
125 mostradores
En la fase de ampliación de la terminal, los actuales edificios del Terminal 2 y de Unión se ampliarán, ganando la superficie necesaria para una nueva zona integral de facturación, que contará con 125 mostradores, y para el nuevo sistema de tratamiento de equipajes. El Edificio de Unión se mantendrá en pie, envolviendo su cubierta bajo la nueva piel arquitectónica, y permitiendo que la luz natural inunde el espacio interior.
En el extremo opuesto, el edificio de los años 70, destinado a tráfico no Schengen, presenta mayor complejidad. En él, se reforzarán y renovarán por completo los primeros 81 metros de estructura, mientras que el resto será demolido y reconstruido. Sobre este solar se ubicará la nueva zona de Llegadas, con un nuevo y esperado control de pasaportes centralizado para vuelos de origen no Schengen y la nueva sala de recogida de equipajes.
Una vez ganada la superficie de la fase anterior, se ejecutará la Rambla Intermodal, concebida como el eje principal que conectará la terminal con los distintos modos de transporte terrestre: transporte público, taxis, tour operadores y alquiler de vehículos, articulados en tres recorridos diferenciados desde el vestíbulo de llegadas.
Completará el proceso con la reorganización de la zona de taxis y microbuses, el control de pasaportes y la nueva zona de embarque, que ocupará todo el frente trasero del edificio. En paralelo, se reforzarán las nueve primeras secciones del actual Terminal 1, que ganará una planta adicional, y se ampliará la oferta comercial y de restauración.
Durante todo el proceso, un edificio de operaciones remotas dará servicio a la actividad aeroportuaria mientras se ejecutan los trabajos.
La directora de Ingeniería explicó que el objetivo es lograr una infraestructura “que transmita y proporcione calidad, sostenibilidad e innovación y se sitúe como un referente entre los distintos aeropuertos turísticos internacionales”, y añadió que la terminal debe ser un reflejo de la propia isla, “una expresión de lo que el viajero se va a encontrar”. Sobre el reto técnico que supone intervenir manteniendo la actividad diaria, fue clara: “Es complejo y supone un reto mantener la operatividad”.
El director de grupo de los aeropuertos de Canarias subrayó que se trata de “actuaciones muy significativas”, con las que se pretende “satisfacer las expectativas y necesidades de nuestros clientes” bajo una “exigente planificación y compatibilidad” con la operativa diaria. Chapí agradeció además la colaboración del Cabildo y calificó las obras de “necesarias e históricas para la Isla”. Respecto a la integración con el futuro tren del Sur, remarcó que “la parte intermodal está asegurada, esté el tren o no”, y que Aena ha coordinado el planeamiento “para que cuando llegue el momento, sea completamente compatible”. Ambos directivos coincidieron en que la remodelación no busca por sí misma aumentar la capacidad del aeropuerto.
Resolver el problema de fondo
Pedro Martín, expresidente del Cabildo de Tenerife, reivindicó ayer mismo el papel de la anterior corporación en el origen de este plan de inversiones. Dijo que, durante su mandato, “era fácil caer en la tentación de aceptar cualquier arreglo en los aeropuertos para salir en redes sociales”, pero aseguró que optaron por esperar “hasta el plan de inversiones 2027-2031”, descartando parches que no resolvieran el problema de fondo, ya que “el objetivo era renovar totalmente TFS y mejorar TFN y eso no se hace con veinte o treinta millones”. Aprovechó además para criticar la actual gestión política del asunto, lamentando tener “a un consejero de Transportes de Canarias intentando llevarse parte de la inversión a Gran Canaria” y, “peor aún”, a una presidenta del Cabildo que “mira para otro lado”.









