La conocida como ‘guerra de las hamacas’ en los complejos turísticos afronta un cambio radical en sus reglas de juego. Según una investigación publicada por el diario británico Daily Mail, los establecimientos de Tenerife y del resto de Europa implantan aplicaciones móviles, sistemas de reserva previa y estrictos controles horarios para erradicar la masiva ocupación de tumbonas con toallas desde el amanecer.
Esta problemática, que afecta de forma directa al sector alojativo del Archipiélago, ha dejado de ser una simple queja vecinal en los foros de viajeros. El descontento de los clientes ha forzado a las grandes cadenas hoteleras a intervenir de manera drástica, combinando la tecnología con normativas internas severas para garantizar la convivencia en las zonas de piscina y evitar conflictos.
Reservas por aplicación contra la ‘guerra de las hamacas’
La Isla de Tenerife se sitúa en la vanguardia de las soluciones tecnológicas frente a este conflicto internacional. En el hotel de cinco estrellas Iberostar Selection Sábila, ubicado en el sur de la Isla, los huéspedes tienen que reservar su hamaca a través de una aplicación móvil con un máximo de 48 horas de antelación. La normativa del establecimiento establece que si el cliente no ha ocupado su lugar antes de las 10:30 horas, la plaza se libera automáticamente para el resto de usuarios.
Por otro lado, la falta de civismo de algunos turistas ha generado sonadas respuestas que captan la atención global. Es el caso ocurrido en el hotel de cuatro estrellas Mediterranean Palace, también en Tenerife, donde una visitante británica llamada Rachel Rodgers decidió retirar por su cuenta las toallas de las hamacas que permanecían desocupadas desde las 06:00 horas. El vídeo de su acción acumuló más de 2,3 millones de reproducciones en las redes sociales.
Un precedente judicial de 800 libras
La urgencia de las empresas por regular estos espacios responde también a un importante precedente legal recogido por el Daily Mail. Un turista alemán, David Eggert, demandó con éxito a su operador de viajes tras pasar unas vacaciones familiares en un hotel de lujo en Grecia.
El cliente demostró ante la justicia que las 400 hamacas del complejo hotelero estaban bloqueadas con toallas desde primera hora de la mañana por huéspedes que, tras colocar el tejido, regresaban a dormir a sus habitaciones o salían de excursión. La sentencia judicial dictaminó una indemnización a su favor de más de 800 libras (unos 930 euros), lo que abre la puerta a una oleada de reclamaciones similares en el sector turístico internacional si los hoteles no garantizan el uso correcto de sus instalaciones.
Retiradas de objetos y el futuro del pago previo
Ante este panorama, los turoperadores y las cadenas hoteleras endurecen sus políticas de control. Algunos complejos del sur de España aplican la norma de los 45 minutos de desocupación antes de que el personal retire los objetos personales, mientras que cruceros internacionales como P&O Cruises etiquetan los elementos olvidados y los trasladan a un depósito si detectan que pasan 30 minutos sin presencia humana.
Los expertos de las agencias de viajes británicas apuntan a que el futuro del sector vacacional pasará de forma inevitable por la monetización de este servicio. Las empresas del sector confirman que la reserva de una hamaca específica en una zona preferente de la piscina comenzará a ofrecerse como un extra de pago durante la contratación del paquete turístico, un modelo idéntico al de la elección de asiento en los aviones.







