La Dirección General de Tráfico (DGT) considera necesario aumentar el número de ocupantes por vehículo para reducir los atascos en los accesos a las grandes ciudades. Según el organismo, el 85% de los coches utilizados para ir y volver del trabajo circula con una sola persona.
El diagnóstico parte de una realidad difícil de resolver únicamente con nuevas carreteras: numerosos accesos urbanos se encuentran ya cerca de su capacidad máxima durante las horas punta. La DGT propone, por ello, incentivar la movilidad compartida y conseguir que dos o más trabajadores utilicen un mismo vehículo.
“El futuro del tráfico será compartido o no será”, afirmó el director general de Tráfico, Pere Navarro, durante una jornada celebrada en noviembre de 2024 en el marco del Global Mobility Call de Madrid.
El 85% de los coches lleva un solo ocupante
Los mayores problemas de circulación ya no se concentran únicamente en las grandes operaciones vacacionales. Las salidas y los regresos se producen ahora de manera más escalonada, mientras que la congestión se ha trasladado a las entradas y salidas de las ciudades durante los días laborables.
El momento más complicado suele coincidir con los desplazamientos entre el domicilio y el lugar de trabajo. La DGT sostiene que el 85% de esos vehículos transporta únicamente al conductor, pese a que cada coche dispone normalmente de varias plazas.
Navarro resumió el problema con una comparación: “No nos podemos permitir mover cada día 1.500 kilos para desplazar a una sola persona”.
El objetivo no pasa necesariamente por eliminar el coche privado, sino por aprovechar mejor su capacidad. Duplicar el número de personas en determinados vehículos permitiría reducir el volumen de tráfico sin necesidad de que todos los usuarios modificaran completamente sus desplazamientos.
Compartir coche para descongestionar las ciudades
La movilidad compartida engloba diferentes fórmulas. Entre ellas se encuentran los viajes organizados entre compañeros de trabajo, las aplicaciones que conectan a conductores y pasajeros o los servicios impulsados por empresas y administraciones.
La DGT considera que estas iniciativas necesitan incentivos, regulación y colaboración entre los sectores público y privado. El propósito es facilitar que personas con horarios y recorridos similares puedan desplazarse juntas.
Durante el encuentro participaron compañías como BlaBlaCar, Uber, Kinto Mobility y Karos Mobility, que expusieron experiencias destinadas a conectar usuarios y elevar la ocupación de los vehículos.
Representantes de distintas administraciones defendieron también la necesidad de respaldar las iniciativas de coche compartido. Entre las posibilidades planteadas figura regular estos servicios e incluso integrarlos dentro de la oferta pública de movilidad.
Qué cambiaría con dos personas en cada coche
El planteamiento de la DGT parte de una operación sencilla: cuando dos personas que realizan trayectos similares comparten un vehículo, uno de los dos coches deja de ocupar espacio en la carretera.
Aplicada a miles de desplazamientos diarios, esta fórmula podría aliviar los accesos urbanos, reducir el tiempo perdido en los atascos y disminuir el número de vehículos buscando aparcamiento.
También permitiría rebajar el consumo energético y las emisiones asociadas a cada viajero. El efecto dependería, no obstante, del grado de implantación, la regularidad de los trayectos y las alternativas de transporte disponibles en cada territorio.
La movilidad compartida no sustituye al transporte público. Puede funcionar como un complemento en zonas industriales, polígonos, áreas periféricas o municipios donde las conexiones mediante guagua, tren o metro no cubren todos los horarios laborales.
Incentivos para aumentar la ocupación
Uno de los principales retos es convencer a los conductores para que abandonen el hábito de desplazarse solos. Para ello pueden utilizarse incentivos como plazas de aparcamiento reservadas, plataformas internas en las empresas o ventajas para los vehículos de alta ocupación.
Los carriles BUS-VAO son otra de las herramientas utilizadas para favorecer los desplazamientos con varios pasajeros. Su funcionamiento permite reservar determinados carriles a autobuses y vehículos que cumplen un número mínimo de ocupantes.
Las empresas también pueden desempeñar un papel relevante. Conocer los horarios, domicilios aproximados y rutas de sus plantillas facilita la creación voluntaria de grupos de viaje, especialmente en centros de trabajo alejados de las zonas residenciales.
La regulación debe abordar, además, cuestiones como la seguridad, la protección de datos, las responsabilidades de las plataformas y la diferencia entre compartir gastos y prestar un servicio profesional de transporte.
Datos en tiempo real para mejorar los desplazamientos
La DGT también apuesta por utilizar información del tráfico en tiempo real para conseguir una movilidad más segura y eficiente. Entre sus herramientas se encuentran DGT NAP y DGT 3.0, plataformas que integran datos procedentes de sistemas públicos y privados.
Google señaló durante la jornada que Google Maps actualiza sus mapas millones de veces al día y que los datos suministrados por la DGT ayudan a ofrecer información sobre incidencias, carreteras y condiciones de circulación.
La información puede ayudar a seleccionar rutas, evitar puntos congestionados y coordinar mejor los distintos medios de transporte. Sin embargo, la DGT sostiene que la tecnología no será suficiente sin un cambio en la forma de utilizar el vehículo privado.
El objetivo final es reducir el número de coches con un único ocupante durante las horas punta. Para Tráfico, aumentar la ocupación ya no es solo una alternativa: es una medida necesaria ante unos accesos urbanos que no pueden ampliarse indefinidamente.







