El CD Tenerife perdió su imbatibilidad liguera en un partido donde no fue inferior al Sporting de Gijón pero se mostró muy errático a la hora de tomar decisiones en los metros decisivos del campo. Los blanquiazules apenas tuvieron opciones de gol y cedieron ante un rival ordenado y eficaz que aprovechó uno de los chispazos de Yosifov por banda izquierda para ganar el pleito.
Las principales novedades de Álvaro Cervera para este compromiso fueron la inclusión como titular, en banda derecha, de Baba Diocou y la primera convocatoria oficial del lateral zurdo Roko Jureskin, en lo demás, el técnico blanquiazul dio continuidad a lo que le había funcionado estupendamente en las dos primeras fechas con David Rodríguez en el lateral izquierdo y León junto a Landázuri en el centro de la defensa.
Tardaron los dos equipos en generar alguna llegada al área rival y el primero que lo hizo fue el Tenerife con un balón robado por Juanjo en tres cuartos de cancha para avanzar en conducción y probar fortuna. El meta Rubén Yáñez se encargó de enviar el balón a saque de esquina y tras el mismo León cabeceó fuera en el primer palo.
Era el minuto ocho y el Tenerife respondía a las señas de identidad mostradas hasta ahora y a las premisas de Álvaro Cervera, no conceder opciones al rival, no encajar goles, no ir por debajo en el marcador y verse obligados a remontar y hacer que el rival parezca peor que el cuadro tinerfeño.
Lo consiguió el cuadro tinerfeñista en esa mitad inicial donde hubo mucho ritmo pero pocas llegadas claras. A los 14 minutos fue Víctor Moreno el que probó fortuna de forma individual y siete minutos más tarde lo intentó sin acierto Enric Gallego justo cuando el Sporting empezaba a verse realmente incomodado en su fútbol.
El Tenerife había desconectado a los mediocentros asturianos que no hacían fluir su circulación de balón y el Tenerife llegada por las dos bandas en oleadas, pero con muy poco acierto en el último pase.
Al borde del descanso llegó la jugada que puso el corazón blanquiazul en un puño. César no llegó a tiempo de defender su banda tras una incursión, Vïctor Moreno, en su ayuda, permitió que Yosifov se fuera hasta línea de fondo y el centro del ruso lo cabeceó a gol Rosas llegando desde atrás.
Mazazo cuando menos se lo merecía el Tenerife aunque el VAR, esta vez sí del lado blanquiazul, llamó a la rectificación de la jugada por una mano previa de Konrad de la Fuente. El gol se anuló, su autor vio la amarilla por protestar y dos minutos más tarde llegó el descanso todavía con el susto en el cuerpo de los locales.
Cervera introdujo en el entretiempo a Noel por Baba Diocou en busca de la chispa del gallego pero al campo salió mejor el Sporting,. El conjunto asturiano no perdió su orden y se hizo con el mando del ritmo del partido y del balón. Así los asturianos fueron ganando metros ante un rival que no le generaba demasiados problemas en ataque dentro de un encuentro que se parecía mucho al del Almería.
Los locales sufrían su falta de ideas y los visitantes no encontraban espacios para crear opciones de gol. Lo intentó Otero con un disparo de falta que se fue alto antes de que el técnico rojiblanco introdujera tres cambios de una tacada buscando enmendar los problemas de tarjetas amarillas de sus jugadores y algo más de presencia ofensiva.
A los 59 minutos Gallego disparó por primera vez a portería para los locales en la segunda mitad pero su remate de tiro libre directo llegó mansamente a las manos del portero visitante justo antes de que el partido volviera a cambiar de tendencia.
El Tenerife apretó su ritmo en la presión y volvió a robar balones en campo rival, pero no había ideas y las jugadas morían antes de entrar en el área de Yáñez. Fue en el minuto 69 cuando todo cambió. Yosifov aprovechó un descuido de César a su espalda para marcharse en velocidad del lateral blanquiazul, entrar en el área y superar en carrera a Landázuri y poner un balón plácido para el remate a gol de Sarco.
Cervera buscó revulsivos desde su banquillo, dio entrada a Dani Fernández y Krdzalic pero el Tenerife andaba demasiado desordenado y acelerado y no hacía sufrir al Sporting. Ingresaron en el campo De Miguel y Pecar y los blanquiazules intentaron dar un paso adelante sin acierto.
De Miguel lo intentó tras un robo de balón pero su remate lejano se fue desviado y ya con el tiempo cumplido se reclamó pena máxima por una mano de Iker en el área sportinguista. Al Tenerife no le alcanzó para más. Peleó, corrió, sufrió pero no pudo hacerle daño a un Sporting que demostró la solvencia necesaria para llevarse tres puntos que fueron demasiado botín para sus méritos.






