cultura

Juan Cruz, periodista y escritor: “A menudo, lo que buscas conocer en una entrevista es lo que esa persona a la que preguntas quisiera saber de sí misma”

El periodista y escritor tinerfeño reúne en 'Inolvidables. La pasión de entrevistar' conversaciones con más de una treintena de personalidades del mundo del pensamiento y de la literatura
El periodista y escritor canario Juan Cruz Ruiz. / Juanma Serrano (UIMP)

De Jorge Amado a Susan Sontag. De Emilio Lledó a Javier Marías. De Antonio Muñoz Molina a María Zambrano. Y Cristina Fernández Cubas, Gabriel García Márquez, Paul Bowles, Günter Grass, Doris Lessing, Ismail Kadaré… Más de una treintena de voces se escuchan en las páginas de Inolvidables. La pasión de entrevistar (Galaxia Gutenberg, 2026), el nuevo libro del periodista y escritor Juan Cruz Ruiz (Puerto de la Cruz, 1948). Esta conversación, ahora atemporal, permite a los lectores escrutar la forma de ver el mundo de personas que han dedicado buena parte de su biografía al pensamiento y a la literatura. Pero también el modo de ejercer el periodismo de quien hizo las preguntas.

La pasión de entrevistar es en Juan Cruz la consecuencia de la curiosidad, de ese deseo de conocer, de aprender y de explicar. Y de explicarse. “Jamás he sentido que preguntar fuera un oficio circunstancial: es, al contrario, la esencia de lo que sirve para saber. Si no preguntas no llegarás a ninguna parte”, señala en el preámbulo de su libro. “Cuando entrevisto a alguien, quiero que el lector sienta que tengo la misma curiosidad que él por esa persona”, apunta en esta entrevista el tinerfeño.

-“Si no preguntas no llegarás a ninguna parte” y “mirar es preguntar para saber”. Partiendo de estas dos frases que aparecen al comienzo de su nuevo libro, ‘Inolvidables. La pasión de entrevistar’, ¿qué lugar ha ocupado, qué lugar ocupa, la curiosidad en su práctica del oficio periodístico?
“Un lugar absoluto. Todo lo que he escrito siempre tiene que ver con algo que me han dicho y me ha interesado mucho. Algunas veces hago literatura y, claro, entonces invento. Pero cuando escribo a partir de la invención, de la ficción, eso se sabe desde el principio. Cuando ejerzo el periodismo, cuando soy alguien que trata de explicar a otros lo que está ocurriendo, nunca miento. Gracias a eso, a contar todo aquello por lo que siento curiosidad, soy el periodista que quiero ser”.

-En este libro dialoga con más de una treintena de personalidades vinculadas al mundo de la literatura o al del pensamiento. Entre tanta variedad y tantas voces, ¿es posible encontrar un hilo conductor en este conjunto de conversaciones?
“Sí, precisamente esa curiosidad de la que hablamos. Cuando conversé con cualquiera de las personas que figuran en este libro, siempre quise que los lectores supieran que tenía la misma curiosidad que ellos por ese entrevistado. De modo que a veces preparo 60 o 70 preguntas posibles, pero la primera que hago siempre es aquella que me viene del corazón, no la que ocupa el primer lugar en ese cuestionario previo. Esa pregunta tiene que ver con cómo es la persona que me está respondiendo en la entrevista. Justo depende de cómo son y de cómo estén para que yo vaya optando por una cuestión o por otra. Luego es probable que recurra a esas preguntas que he preparado, pero si el personaje me da de sí, es posible que yo únicamente plantee los interrogantes acerca de aspectos que este personaje está tratando de dejarme sentir. Es decir, en la entrevista yo me dejo sentir”.

“Soy el periodista que quiero ser porque nunca he dejado de preguntar acerca de todo por lo que siento curiosidad”

-Afirma que fue su madre la que le hizo periodista, porque pensaba que el periodismo era un oficio “de buena gente”, mientras que su padre, por el contrario, consideraba que era un trabajo precario. Usted le hizo caso a ella, ¿pero qué opina hoy Juan Cruz de esta pasión a la que ha dedicado gran parte de su vida?
“Creo que en este momento se está traicionando al periodismo, porque muchos periodistas han desistido de serlo. En la televisión, en la prensa, en la radio…, los periodistas están hablando de sí mismos o de lo que ellos sostienen que es lo que está ocurriendo”.

Portada de ‘Inolvidables. La pasión de entrevistar’ (Galaxia Gutenberg, 2026)

-¿Cómo suele acercarse a la figura del entrevistado, de la entrevistada? ¿Hay un proceso previo de documentación más o menos intenso o todo es cuestión de dejarse llevar por esa curiosidad de la que hablamos?
“A lo largo del tiempo me he ido encontrando con personas que de pronto se te revelan de una manera totalmente nueva, diferente, alejada de lo que de entrada se esperaba de ellas, a pesar de que eran ya muy conocidas. Y lo que te dicen durante la entrevista termina siendo parte de lo que son. A lo mejor, esos mismos personajes no son conscientes, antes de la conversación, de lo que van a decir y de lo que van a mostrar en sus respuestas. Eso proviene, en cualquier entrevistador, de la capacidad que se tenga para extraer, sin pensarlo demasiado, qué es lo que realmente quiere saber. A menudo, lo que buscas conocer es también lo que esa persona quisiera saber de sí misma”.

“En el tiempo en el que lo fui, a los pobres no se nos hacían preguntas, sino que se nos daban directamente las respuestas”

-Es lógico que no todos los entrevistados tengan la misma predisposición a responder las preguntas que le formula un periodista. ¿Qué recursos suele utilizar en esos casos en los que impera la reserva o, directamente, el mutismo?
“Una manera de integrarse en ese diálogo con quien te va a responder es que tu propia forma de contemplar al personaje coincida de alguna manera con lo que él mismo está esperando conocer. Eso es importante, porque de pronto los dos están tratando de saber. Entonces la conversación se convierte en un diálogo entre dos personas que se quieren encontrar”.

-Y a este respecto, ¿recuerda de manera especial alguna entrevista que por una u otra circunstancia resultara fallida?
“Sí, algunas han resultado fallidas, pero ha sido por mi culpa. Cuando no sabes terminar una entrevista, quizás eso responda a que no supiste empezarla. Y es esto, a medida que se va desarrollando la conversación, lo que acaba por convertirla en fallida. Pero no me ha ocurrido demasiadas veces. De las entrevistas que figuran en Inolvidables. La pasión de entrevistar, en cierto sentido, quizás la más compleja, o la que mejor explica cómo puede llegar a reaccionar un entrevistado, es la que le hice a Jorge Semprún [Madrid, 1923-París, 2011] cuando se hallaba ya en los últimos tiempos de su vida. Me lo encontré muy asustado y luego no se sentía capaz de salir a la calle esa mañana en concreto en la que, después de la entrevista, íbamos a ir a almorzar. La expresión de su cara ese día, su manera de estar asustado, nunca la he visto en otras personas”.

“Aunque prepare un listado de preguntas, es posible que solo plantee aquellas que el personaje me está dejando sentir”

-¿Y entre las más improbables, aquellas que logró cuando de entrada todo parecía indicar que no iba a ser posible realizarlas, podría mencionar alguna?
“Ha habido muchísimas. Sin embargo, justo en este momento estoy pensando en una sola pregunta, que yo no hice, sino que me hicieron, y en una sola respuesta, la que yo di. El arquitecto José Manuel Rodríguez Peña ha preparado un libro acerca de la correspondencia que mantuvieron Domingo Pérez Minik [Tenerife, 1903-1989] y el escritor y crítico literario José Domingo [José Domingo Orozco Muñoz, Valencia, 1913-Barcelona, 1974], que eran grandes amigos. José Domingo vino una vez a Tenerife, años más tarde de haber residido en la Isla, y yo pude entrevistarlo. Había olvidado por completo que en esa conversación que mantuve él me hizo una pregunta de la que le habla en una carta a Pérez Minik. Poder leer ahora, tanto tiempo después, esa alusión y ver cómo fue esa pregunta y cómo fue esa respuesta me atrae muchísimo. Porque yo no soy una persona de dar respuestas, sino que soy alguien que hace preguntas”.

-Si nos situamos en el tiempo presente, ¿a qué personalidad le gustaría entrevistar hoy y con quién, pese a estar en el centro de la conversación pública, no tiene ningún interés en dialogar?
“A mí me interesan todas las personas, nunca he desdeñado a nadie. Pero sobre todo me gustaría entrevistar a los pobres. A los pobres de hoy. Yo fui pobre y en ese tiempo a los pobres no se nos hacían preguntas, sino que se nos daban ya las respuestas”.

TE PUEDE INTERESAR