La familia de Matías, el joven de 27 años que falleció el pasado 18 de julio en el conocido como mamotreto de Añaza, vuelve a reclamar medidas que impidan de forma efectiva el acceso al edificio después de que una persona consiguiera entrar en el inmueble y llegar hasta su última planta, donde localizó una mochila con documentación del joven.
Así lo ha comunicado este miércoles Xiomara, madre de Matías, en una carta en la que relata que la familia fue informada por la Policía Nacional del hallazgo de estas pertenencias.
Según la información que, de acuerdo con la familia, le trasladaron los agentes, un ciudadano extranjero accedió este martes, 18 de agosto, al interior del mamotreto, llegó hasta la última planta y encontró allí la mochila de Matías con documentación personal.
Posteriormente, esta persona entregó la mochila a una patrulla de la Policía Nacional. Las pertenencias recuperadas han sido remitidas al Juzgado para que puedan ser entregadas posteriormente a la familia.
El hallazgo ha generado nuevas preguntas entre los familiares del joven, principalmente por las dificultades que, según aseguran, existieron para buscar sus efectos personales después de su fallecimiento.
“Si el interior del mamotreto es demasiado peligroso para permitir que agentes de la Policía Nacional accedan a recuperar las pertenencias de una persona fallecida, ¿cómo es posible que cualquier ciudadano pueda entrar y llegar hasta su última planta?”, plantea la familia.
La mochila de Matías aparece un mes después
Tras la muerte del joven, sus familiares preguntaron por su mochila, su teléfono móvil y otras pertenencias que no habían sido localizadas.
Según sostiene Xiomara, los agentes les comunicaron entonces que no se autorizaba la entrada al interior del edificio para buscarlas debido a su peligrosidad y al estado que presenta la estructura.
Un mes después, la aparición de la mochila en una de las plantas superiores del inmueble ha reavivado la preocupación de la familia por la facilidad con la que todavía sería posible acceder al edificio. “No basta con dificultar la entrada. Hay que impedirla”, reclama Xiomara.
La madre del joven recuerda que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife anunció a finales de julio nuevas actuaciones destinadas a reforzar la seguridad en el mamotreto, incluyendo el cierre de distintos puntos de entrada y medidas para impedir el acceso a determinadas zonas del inmueble mientras continúa la tramitación necesaria para su demolición.
La familia asegura valorar que se hayan adoptado medidas, pero considera que lo ocurrido obliga a comprobar si son suficientes y si continúan existiendo puntos desde los que se puede entrar al edificio.
“¿Qué hubiera ocurrido si esa persona hubiera sufrido una caída, un desprendimiento o cualquier otro accidente en el interior?”, se pregunta.
“No podemos esperar a que haya otra muerte”
Xiomara insiste en que deberían revisarse “sobre el terreno” todos los posibles accesos al mamotreto, incluidos aquellos situados en la zona próxima a la costa, y reforzar las medidas mientras la construcción continúe en pie. “No podemos esperar a que haya otra muerte para actuar”, señala.
La familia recalca que su intención no es abrir “una confrontación política” ni señalar culpables, sino conseguir soluciones que reduzcan el riesgo de que otras personas puedan entrar en el inmueble.
Por ese motivo, solicita públicamente una reunión conjunta con el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias.
El objetivo, explica, es conocer la situación actual de las medidas de seguridad, saber en qué punto se encuentra el procedimiento para la demolición y estudiar posibles actuaciones adicionales que puedan ejecutarse de manera inmediata.
“Mientras se completan los procedimientos necesarios para la demolición, hay algo que no puede seguir esperando: impedir que vuelva a entrar nadie”, sostiene la familia.
La petición de Xiomara tras la muerte de su hijo
Matías falleció el pasado 18 de julio, una tragedia tras la que su madre ya había pedido públicamente que se reforzara la protección del mamotreto y se aceleraran, dentro de los procedimientos correspondientes, los pasos para su derribo.
Xiomara explicó entonces a DIARIO DE AVISOS que su hijo atravesaba problemas de salud mental y pidió que la pérdida sirviera también para reforzar la concienciación y la atención en este ámbito.
Su principal reclamación desde entonces ha sido que, mientras la demolición no sea posible, el edificio quede realmente cerrado y no pueda seguir siendo utilizado como lugar de acceso habitual.
Un mes después de la muerte de Matías, el hallazgo de su mochila dentro del inmueble vuelve a situar esa petición en primer plano.
“No podemos cambiar lo que ocurrió con Matías. Pero sí podemos actuar ahora para impedir que vuelva a ocurrir. Que Matías sea el último”, concluye su madre.








