La Asociación Social Icoden TEA trabaja para poner en marcha en noviembre nuevas terapias y servicios de acompañamiento desde su sede en Icod de los Vinos, un espacio creado para apoyar a personas con trastorno del espectro del autismo (TEA) y otras necesidades, pero también a sus familias.
Al frente del proyecto está Vanessa Abreu Rodríguez, presidenta y fundadora de la asociación y madre de un niño de ocho años con autismo. Su propia experiencia, marcada por las dificultades para acceder a determinados recursos y por la sensación de desorientación tras el diagnóstico de su hijo, terminó convirtiéndose en el origen de Icoden TEA.
“Yo lo pasé muy mal. Al inicio necesitas que haya gente contigo que te apoye. Por eso creció esta idea”, explica Abreu a DIARIO DE AVISOS.
La asociación se encuentra en el número 10 de la calle El Sol, en Icod de los Vinos, que actualmente está siendo preparado para ampliar la atención que quiere prestar a las familias.
Terapias y acompañamiento a las familias
Entre los servicios que Icoden TEA quiere ofrecer figuran la psicomotricidad relacional y la terapia ocupacional, además de otras disciplinas que se incorporarán en función de las necesidades de las familias, como logopedia o pedagogía.
La información difundida por la propia asociación añade entre sus servicios la psicoterapia, la estimulación relacional y sensorial, las habilidades sociales, el asesoramiento y los grupos de apoyo.
Uno de los elementos que Vanessa Abreu considera fundamentales es que los padres y madres no sean simples espectadores del tratamiento de sus hijos.
“Queremos que los padres entren a las terapias”, señala. La intención es que puedan conocer el trabajo que realizan los profesionales, resolver dudas y aprender herramientas que después puedan aplicar en casa.
El proyecto también contempla un espacio específico para el acompañamiento emocional de las familias. “Si los padres no están bien, no pueden ayudar a sus hijos”, sostiene su presidenta, que recuerda que ella misma encontró inicialmente apoyo en otras madres que habían atravesado situaciones similares.
El objetivo es comenzar en noviembre
Icoden TEA lleva alrededor de dos años constituida, pero ahora concentra sus esfuerzos en acondicionar las dependencias de su sede y poner en marcha las terapias. Vanessa Abreu explica que están preparando dos salas y que el objetivo es que los nuevos servicios puedan comenzar a funcionar en noviembre.
“Queremos que sea un centro de referencia para que los padres vayan, se reúnan y nos pregunten”, afirma.
La asociación cuenta con profesionales de diferentes ámbitos y con personas que se han ofrecido a colaborar de manera voluntaria. También mantiene abierta la puerta a terapeutas, psicólogos, pedagogos, logopedas y voluntarios que quieran sumarse al proyecto.
Además de las terapias, Icoden TEA pretende desarrollar actividades de sensibilización y continuar acercándose a los colegios para fomentar una mayor comprensión e inclusión.
Para Vanessa Abreu, esa labor tiene el mismo origen que todo el proyecto: transformar una experiencia que vivió inicialmente en soledad en una red de apoyo para otras familias. “Yo aprendo de todo el mundo”, resume, convencida de que compartir experiencias puede evitar que quienes comienzan ahora ese camino tengan que recorrerlo sin orientación.







