El histórico del barrio de El Toscal, en pleno corazón de Santa Cruz, avanza a velocidad dispar en su proyecto de rehabilitación, enmarcado en el Plan Especial de Protección aprobado por el Ayuntamiento capitalino en 2023. Al complejo trámite administrativo para reformar un conjunto protegido como Bien de Interés Cultural (BIC) se une, además, la imposibilidad de localizar a muchos propietarios de las viviendas, encargados de su mantenimiento, lo que se traduce en un entramado urbanístico que va a trompicones.
Parte de las casas terreras de este céntrico núcleo poblacional, como las ubicadas en las calles Señor de las Tribulaciones o San Miguel, se encuentran en estado de alarma, con fachadas agrietadas, humedades o techos desplomados, que han hecho necesario el revestimiento exterior con redes de protección para evitar la caída de cascotes. Una imagen de decadencia que, en cambio, contrasta con la de las renovadas calle La Rosa, San Martín o Santiago, la cual el próximo año se transformará en peatonal, al igual que el entorno de la Casa Pisaca, donde se creará un aparcamiento público y un pabellón deportivo.
La concejala de Urbanismo, Zaida González, explica que “aunque el Plan Especial está en marcha, y se han reformado casas en la zona, el problema radica en los propietarios, pues la mayoría son herederos o están ilocalizables. Sin su permiso no se puede intervenir, a no ser por ejecución subsidiaria si una determinada vivienda está a punto de colapsar”.
La edil subraya que esta situación afecta a la calle Señor de las Tribulaciones, donde las viviendas son privadas y están enmarcadas en el conjunto unitario número 9 del Plan Especial de Protección, lo que se traduce en que “cada propietario tiene que solicitar la licencia para ejecutar las obras que, además, tienen que seguir una determinada directriz que respete la arquitectura tradicional, las alturas, fachadas o las alineaciones históricas de la parcelación”, indica.
No obstante, para minimizar la sensación de abandono de esta zona, en la que se encuentran los callejones de acceso a las ciudadelas -conjuntos de casas de alquiler de una sola planta diseñadas a finales del siglo XIX para albergar a las clases trabajadoras- y que también presentan deficiencias estructurales, desde el distrito Centro-Ifara se llevó a cabo el pasado año una curiosa iniciativa con motivo de la procesión del Señor de las Tribulaciones, en la que se cubrieron fachadas de viviendas en ruinas con lonas pintadas para simular ventanas y puertas en una calle que espera por recuperar su esplendor de antaño. Murales que aún visten unas casa en las que el gran problema “es lo que hay debajo”, apunta González.
La edil matiza que “en estos inmuebles confluyen diferentes situaciones que repercuten en que no se pongan en movimiento sus restauraciones. Si aparecen los propietarios y deciden reformar tendrán que hacerlo con los condicionantes recogidos en las fichas del Plan y, si por otra parte se pide la expropiación, entonces actuará el Consistorio. Pero, tras las realizadas en dos inmuebles de la calle San Martín y en el entorno de la Casa Pisaca, no ha entrado ninguna otra solicitud para expropiar”.
A esta situación se suma que el catálogo de inmuebles de El Toscal, necesario para elaborar las fichas de actuación, sigue incompleto al continuar aún las inspecciones a viviendas para valorar su estado, algo que solo puede hacerse con el permiso de los propietarios y lo que también condiciona la revisión del patrimonio protegido. Otro hecho que acrecienta la demora las actuaciones públicas previstas es que su impulso ha de estar coordinado entre Urbanismo y el área de Obras e Infraestructuras, pues la Gerencia asume las expropiaciones pero Obras ejecuta el proyecto.
Al respecto, el concejal de Infraestructuras, Javier Rivero, señala que “la actuación prioritaria para el Ayuntamiento se centra ahora en el aparcamiento público de Pisaca. Estamos centrados en este proyecto mientras se sigue tramitando el estudio detalle, tal y como marca el Plan”.























