En una etapa como la actual donde las arcas autonómicas se benefician de recaudaciones fiscales extraordinarias y el respaldo del Gobierno central le va a aportar cantidades millonarias, en la Universidad de La Laguna (ULL) temen que tan histórica institución académica ni siquiera sobreviva “a medio plazo” por una financiación insuficiente desde el Ejecutivo canario.
Así se pudo comprobar ayer durante el acto de apertura del nuevo curso, dado que el rector lagunero, Francisco García, advirtió en su discurso de que las dos universidades públicas de las islas se enfrentan a un “serio riesgo de subsistencia” a medio plazo si el Gobierno de Canarias no cierra una financiación justa y necesaria.
García fue muy claro cuando detalló que la ULL es la decimosexta universidad española pública en el Ranking de Shangai pero la trigésimoprimera en financiación, y “la eficiencia tiene un límite” y no se puede convertir en “apuesta permanente” una financiación insuficiente.
El rector tampoco dejó espacio para la duda cuando afirmó que ambos centros se encuentran “en un momento decisivo” y ante la “oportunidad” de revisar y mejorar “sensiblemente” las aportaciones económicas que reciben del Ejecutivo, incluidos los Consejos Sociales. “Lo contrario, sin duda, nos conduciría, como en las últimas décadas, a mantener a ambas instituciones con respiración asistida, con los recursos mínimos imprescindibles para seguir funcionando, pero insuficientes para desarrollar plenamente la misión que la sociedad canaria nos encomienda”.
García hasta tuvo que recordar que ese “no puede ser el horizonte” de las universidades públicas porque prolongar esta situación actual “terminaría comprometiendo” la capacidad para “ofrecer una docencia de calidad, impulsar la investigación, atraer y retener talento y responder a las necesidades presentes y futuras de Canarias”.
Todo ello, detalló dicho rector, genera “preocupación” entre la comunidad universitaria y por ello, la próxima semana se va a reunir con la representación sindical y diferentes grupos claustrales para analizar la situación ante la propuesta cursada por el Ejecutivo, que implica 45 millones más hasta 2030 (+16%) y llegar a los 1.242 millones.
De cualquier modo, García mantuvo la mano tendida al expresar su creencia en que se va a llegar a un acuerdo porque hay “voluntad” por ambas universidades, los consejos sociales y la Consejería de Universidades, además de reclamar un gran pacto social por la universidad pública en Canarias que implique al conjunto de la sociedad a los partidos políticos.
Por todo ello fue cuestionado al final del acto el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, presente en el acto y que se mostró “convencido” de que en las próximas semanas se cerrará un acuerdo sobre la financiación de las dos universidades públicas que les dará “tranquilidad y estabilidad” aunque ya quiso dejar claro no sea “el máximo de lo deseado”, en declaraciones facilitadas por Europa Press.
Sea como fuere, Clavijo respondió al mensaje del rector ironizando con que se juega “un partido desigual” porque en las negociaciones las universidades “han jugado con ventaja” porque el modelo lo ha hecho un catedrático de una universidad pública, la gerente ha sido interventora de la comunidad autónoma y el rector es economista.
García espera que las próximas elecciones autonómicas puedan dejar a las universidades “al margen del debate partidista” con un acuerdo básico de financiación ya suscrito porque sería “un gran legado” para las próximas generaciones de jóvenes de Canarias, e incidió también en que el papel estratégico de las universidades reside no solo en su potencial de transformación y desarrollo socioeconómico a través de la docencia, la investigación y la transferencia sino también en su condición de baluarte intelectual que mantiene la vigencia de la verdad en unos momentos en los que los “hechos alternativos” permiten fabricar verdades a medida.
García puso tres ejemplos de verdades ampliamente contrastadas por el rigor académico que, sin embargo, están siendo cuestionadas: que el cambio climático existe y tiene efectos ya en marcha; que las migraciones no son una amenaza, aunque deben ser bien gestionadas, y que la violencia contra las mujeres es tan real como estructural. “Nos jugamos, incluso, nuestra propia supervivencia y que están sometidos, en esta era de la posmentira, a la vorágine de la desinformación, la manipulación y el odio”, concluyó.






