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Traumatología de referencia en Tenerife: cirugía robótica y alta especialización en Quirónsalud

El sistema ROSA® se suma a la artroscopia y la cirugía mínimamente invasiva para avanzar hacia tratamientos más adaptados a cada paciente
Traumatología de referencia en Tenerife: cirugía robótica y alta especialización en Quirónsalud
Servicio de traumatología Hospital Quirónsalud Tenerife.
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Un dolor de rodilla que aparece cada vez que subimos escaleras. Un hombro que empieza a molestar después de jugar al pádel. Una lesión de tobillo que no termina de recuperarse. O una artrosis que, poco a poco, hace más difícil caminar, trabajar o realizar actividades que hasta hace poco parecían sencillas. La traumatología actual parte de problemas tan cotidianos como estos, pero los aborda con una mirada cada vez más especializada. 

Ya no se trata únicamente de localizar una lesión, sino de entender qué estructura está afectada, cuánto limita a cada persona y qué tratamiento puede ayudarle a recuperar movilidad y función. Esa evolución combina especialización por articulaciones, cirugía mínimamente invasiva, nuevas herramientas de planificación y una atención cada vez más personalizada.

Por eso, el Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Quirónsalud Tenerife, dirigido por el doctor Antonio Galván, se organiza desde una idea fundamental: cuanto mayor es la especialización, más preciso puede ser el abordaje de cada lesión.

El Servicio cuenta con áreas específicas de rodilla, cadera, hombro, mano-muñeca-codo y pie-tobillo, lo que permite atender desde patologías frecuentes hasta casos que requieren cirugía reconstructiva, cirugía protésica o procedimientos de mayor complejidad. Su cartera combina tratamiento conservador, artroscopia, cirugía mínimamente invasiva y tecnología avanzada de asistencia quirúrgica.

“Cada articulación tiene unas características y unas patologías muy concretas. Organizar el Servicio por áreas de especialización nos permite estudiar cada problema con mayor profundidad y ofrecer al paciente el tratamiento más adecuado para su situación”, explica el doctor Antonio Galván.

El objetivo final va más allá de tratar una imagen radiológica o reparar una estructura dañada: se busca recuperar movilidad, función y autonomía y facilitar que cada paciente vuelva, en la medida de lo posible, a su vida cotidiana o deportiva.

Organización por articulaciones

No es lo mismo una lesión de menisco que una rotura del manguito rotador, una fractura de muñeca o una deformidad compleja del pie. Incluso dentro de una misma articulación pueden existir patologías muy diferentes y pacientes con necesidades completamente distintas.

De ahí que la alta especialización en traumatología tenga una importancia creciente.

En la Unidad de Rodilla, por ejemplo, se atienden desde pacientes jóvenes con lesiones deportivas hasta personas con una artrosis avanzada que limita de forma importante su día a día. Entre las patologías tratadas se encuentran las lesiones meniscales, roturas del ligamento cruzado, luxaciones de rótula, lesiones del cartílago, tendinopatías, fracturas y artrosis.

El tratamiento se adapta a factores como la edad, el grado de afectación o el nivel de actividad del paciente. Puede ir desde medidas conservadoras hasta cirugía artroscópica, reconstrucciones ligamentosas, reparación de determinadas lesiones de menisco, osteotomías o cirugía protésica.

“Dos pacientes con dolor de rodilla pueden necesitar soluciones completamente diferentes. Lo importante es determinar qué está causando ese dolor, cuánto limita a la persona y cuál es la opción que mejor permite conservar o recuperar la función de la articulación”, señala Galván.

La misma filosofía se aplica a la cadera. Aunque habitualmente se relaciona su deterioro con edades avanzadas, también existen alteraciones que provocan dolor y limitación funcional en personas jóvenes y deportistas.

El Servicio aborda problemas como el pinzamiento femoroacetabular, la displasia de cadera, fracturas, necrosis avascular o lesiones asociadas a la actividad deportiva. En algunos pacientes jóvenes es posible recurrir a procedimientos destinados a corregir alteraciones mecánicas y preservar la articulación natural durante el mayor tiempo posible. En fases avanzadas puede ser necesario recurrir a una prótesis de cadera o incluso a cirugías de revisión de prótesis previamente implantadas.

ROSA®: más información para personalizar una prótesis de rodilla

Uno de los principales avances incorporados al Servicio es el sistema de cirugía robótica ROSA® para prótesis de rodilla. Este abril conocíamos cómo en apenas un año había superado el medio centenar de intervenciones quirúrgicas de rodilla en Tenerife.

Hablar de cirugía robótica puede generar una imagen equivocada: el robot no sustituye al traumatólogo ni realiza la intervención de forma autónoma.

El cirujano continúa planificando la operación, tomando las decisiones y ejecutando el procedimiento. ROSA® funciona como una herramienta de asistencia quirúrgica que aporta información durante la intervención y ayuda a adaptar la planificación a la anatomía concreta de cada paciente.

El sistema permite valorar aspectos como la alineación de la extremidad, la posición del implante o el equilibrio de la articulación. El resultado es una cirugía que avanza hacia un modelo cada vez más planificado y personalizado.

“La tecnología nos aporta más información durante la intervención, pero la decisión sigue siendo siempre del cirujano. Herramientas como ROSA® nos ayudan a planificar con mayor detalle y a adaptar la cirugía a las características anatómicas de cada paciente”, apunta el especialista.

Es una evolución que resume bien uno de los grandes cambios de la traumatología actual: frente a soluciones idénticas para todos los pacientes, la tendencia es adaptar cada vez más el tratamiento a las características de la persona y de su articulación.

Artroscopia y cirugía mínimamente invasiva

La precisión también está presente en técnicas como la artroscopia, que permite acceder a determinadas articulaciones mediante pequeñas incisiones.

Es habitual, por ejemplo, en determinadas lesiones de hombro. El manguito rotador, la inestabilidad, algunas lesiones del bíceps o diferentes patologías intraarticulares pueden abordarse mediante este procedimiento cuando existe indicación.

El hombro, precisamente por su enorme movilidad, está especialmente expuesto a lesiones. Deportes como la natación, el pádel, el tenis, las disciplinas de lanzamiento o determinados ejercicios de fuerza someten esta articulación a movimientos repetidos y grandes exigencias.

En estas situaciones, tratar correctamente la lesión resulta importante, pero también lo es recuperar la estabilidad, el rango de movimiento y la capacidad para volver a realizar los gestos que necesita cada persona.

Cuando recuperar unos pocos grados de movimiento cambia el día a día

La especialización se vuelve especialmente evidente en articulaciones pequeñas y estructuras anatómicas complejas.

La mano, la muñeca y el codo concentran huesos, articulaciones, ligamentos, tendones, nervios y vasos sanguíneos en espacios reducidos. Una lesión puede afectar a movimientos muy concretos que, sin embargo, utilizamos cientos de veces al día.

Escribir, coger un objeto, conducir, trabajar con herramientas, utilizar un ordenador o entrenar dependen de movimientos precisos de la extremidad superior.

Por este motivo, el Servicio dispone de procedimientos de cirugía mínimamente invasiva, artroscopia de muñeca y codo y, en determinados casos complejos, microcirugía aplicada especialmente a lesiones nerviosas o vasculares.

Aquí la recuperación funcional adquiere un significado muy tangible: a veces, recuperar un movimiento aparentemente pequeño supone volver a trabajar con normalidad o realizar sin ayuda tareas básicas.

Pie y tobillo: mucho más que tratar un esguince

Algo parecido ocurre con el pie y el tobillo, dos estructuras que soportan nuestro peso y participan en prácticamente cada paso que damos.

Además de las lesiones deportivas, el área de Pie y Tobillo aborda deformidades, lesiones del tendón de Aquiles, inestabilidad, artrosis y secuelas de traumatismos.

Dependiendo del caso pueden utilizarse técnicas de cirugía reconstructiva, artroscopia, tenoscopia, corrección de deformidades o cirugía protésica.

Una posibilidad menos conocida es la prótesis de tobillo, indicada en determinados pacientes con artrosis avanzada. Aunque las prótesis de rodilla o cadera resultan mucho más familiares para la población general, la cirugía protésica también puede utilizarse en esta articulación en casos seleccionados.

Lesiones deportivas: volver a moverse, entrenar y competir

Una lesión deportiva no afecta exclusivamente a deportistas profesionales.

Una persona que corre varias veces por semana, juega al fútbol con amigos, practica pádel, nada, va al gimnasio o simplemente intenta mantener una vida activa también puede sufrir lesiones musculares, tendinosas, articulares o ligamentosas.

La traumatología deportiva parte precisamente de esa realidad: cada paciente tiene unas necesidades funcionales diferentes.

Para alguien, recuperarse significa volver a caminar sin dolor. Para otro, correr cinco kilómetros. Para otro puede significar recuperar estabilidad suficiente para volver a jugar al tenis, practicar natación o competir.

“Nuestro objetivo no termina cuando tratamos la lesión. Queremos que el paciente recupere movilidad y función y pueda volver, siempre que sea posible, a la actividad que realizaba antes, ya sea practicar deporte, trabajar o simplemente desenvolverse con normalidad en su día a día”, explica el doctor Galván.

Por eso, el objetivo del tratamiento es recuperar la función, preservar la articulación siempre que resulte posible y ayudar al paciente a volver de forma segura a su nivel de actividad.

Tratar la lesión y entender qué necesita la persona

La evolución de la traumatología y la cirugía ortopédica permite hoy disponer de procedimientos cada vez más específicos: cirugía artroscópica, técnicas mínimamente invasivas, reconstrucciones articulares, prótesis o sistemas de asistencia robótica como ROSA®.

Pero la tecnología cobra sentido cuando está integrada en un modelo basado en la especialización médica y en la valoración individual de cada paciente.

Una lesión de rodilla puede impedir competir a un deportista, pero también subir las escaleras de casa. Un problema de hombro puede afectar a un nadador o hacer difícil algo tan sencillo como vestirse. Una lesión de muñeca puede limitar un entrenamiento o impedir trabajar con normalidad.

“El paciente no viene únicamente con una lesión, viene con una limitación que está afectando a su vida. Por eso debemos valorar no solo qué estructura está dañada, sino qué necesita recuperar esa persona”, concluye Galván.

El reto de la traumatología especializada es entender esas diferencias y encontrar, dentro de las distintas opciones disponibles, el tratamiento que mejor permita recuperar algo esencial: la capacidad de volver a moverse y hacer vida normal.