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Amelia Tiganus, víctima de trata, en la ULL: “Me robaron la vida por todo el daño que me hicieron”

La activista y superviviente de explotación sexual reclama en La Laguna que las políticas públicas escuchen a las víctimas y actúen contra los proxenetas
Amelia Tiganus, víctima de trata, en la ULL: “Me robaron la vida por todo el daño que me hicieron”
Amelia Tiganus, víctima de trata y activista por los derechos de las mujeres. ULL

La Universidad de La Laguna acoge este miércoles, 14 de octubre, la Jornada sobre la trata de mujeres con fines de explotación sexual, un encuentro que reúne a representantes institucionales, investigadoras, profesionales y entidades sociales para abordar las causas de esta forma de violencia, sus mecanismos de captación y las respuestas necesarias para proteger a las víctimas.

La jornada, celebrada en el Aula Magna del Aulario General César Manrique, en el Campus de Guajara, comenzó con una inauguración institucional en la que la vicerrectora de Cultura y Extensión Universitaria, Isabel León, destacó la responsabilidad de las universidades públicas en la investigación y la transferencia de conocimiento sobre problemáticas sociales como la trata.

Además, puso en valor la colaboración entre la comunidad académica, las instituciones y las organizaciones especializadas para promover decisiones fundamentadas en datos y en la experiencia de quienes trabajan directamente con las víctimas.

Durante la apertura también se incidió en la necesidad de reforzar la coordinación institucional, mejorar la detección de posibles casos y garantizar la protección y el acompañamiento de las mujeres afectadas, especialmente ante las nuevas formas de captación que se desarrollan a través de los entornos digitales.

De la experiencia personal a la transformación social

La primera conferencia, titulada De la experiencia al conocimiento: la voz de las supervivientes en las políticas públicas, corrió a cargo de Amelia Tiganus, quien recurrió a su historia personal para analizar los mecanismos sociales, económicos y psicológicos que favorecen la explotación sexual. La activista reivindicó el papel de las supervivientes no solo como testimonios de la violencia sufrida, sino también como voces capaces de aportar conocimiento a las políticas públicas.

Al recordar las agresiones sexuales que sufrió durante su infancia y adolescencia, lamentó que las personas adultas de su entorno no reconocieran las señales de sufrimiento que manifestaba: “Esos gritos de socorro que yo lanzaba…No hubo nadie a mi alrededor, ninguna persona adulta que supiera ver que no eran más que indicadores de un profundo sufrimiento”.

Tiganus abordó también las estrategias de captación de los proxenetas, que pueden aprovechar las necesidades afectivas y económicas de las mujeres y presentarse como figuras de protección. En este contexto, explicó el concepto de “indefensión aprendida” para cuestionar los prejuicios que responsabilizan a las víctimas por no abandonar situaciones de violencia. Asimismo, recordó que la explotación no solo implica el daño sufrido, sino también las oportunidades vitales perdidas: “No solo me robaron la vida por todo el daño que me hicieron, sino por todo lo bueno que yo no pude vivir”.

La activista reclamó desplazar el foco de atención desde las mujeres prostituidas hacia quienes sostienen el sistema de explotación sexual, especialmente los proxenetas y los hombres que pagan por sexo. Al cuestionar que el pago implique deseo o consentimiento, lanzó una afirmación que provocó numerosos aplausos entre el público: “No quiere, por eso pagas. Es simple”.

También reflexionó sobre cómo la educación diferenciada de niños y niñas perpetúa las desigualdades de género y condiciona las relaciones afectivas. En este sentido, abordó la denominada “cultura de la violación”, que responsabiliza a las víctimas de las agresiones sexuales mientras invisibiliza a los agresores. A través de un ejemplo sobre el consentimiento que utiliza en sus talleres con adolescentes, cuestionó la normalización del miedo en las relaciones sexuales: “¿Cómo vamos a disfrutar de la sexualidad sintiendo miedo? Es incompatible”. Frente a ello, defendió una educación afectivo-sexual basada en el deseo, la reciprocidad y el respeto.

En el cierre de su intervención, Tiganus destacó la importancia del acompañamiento recibido durante su recuperación y reivindicó la capacidad de las supervivientes para impulsar cambios sociales. “No hay nada que dé más sentido a mi vida que convertir mi experiencia en algo revolucionario”, afirmó, antes de invitar al público a implicarse en la construcción de una sociedad más justa.

Investigación, prevención y atención a las víctimas

El programa continúa durante la mañana con la intervención de la socióloga e investigadora de la Universidad de La Laguna Alba Cabrera, que abordará la trata con fines de explotación sexual en Canarias desde la perspectiva de las desigualdades estructurales.

En declaraciones previas a la jornada, Cabrera advirtió de que “los informes de su grupo de investigación apuntan a un incremento de mujeres canarias y españolas afectadas por la trata y señaló la vulnerabilidad económica como uno de los factores que requieren especial atención”. También defendió que las políticas públicas deben actuar tanto sobre la protección de las mujeres como sobre la demanda de prostitución.

Las siguientes ponencias profundizarán en las nuevas formas de captación digital, la dimensión étnico-racial de la explotación sexual y la detección y atención sanitaria de las víctimas, con la participación de profesionales de Diaconía, Ingénero y Médicos del Mundo.

Por la tarde, la programación abordará la coordinación entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y las entidades especializadas, así como la prevención comunitaria, la atención al trauma y los recursos de acompañamiento integral. Entre las participantes se encuentra Celia Pontiga, de Betania, quien explicó antes del encuentro que la identificación de posibles víctimas puede requerir meses de seguimiento y actuaciones fuera de los horarios habituales. La entidad trabaja en la detección de situaciones de explotación y ofrece apoyo psicológico, sanitario, jurídico y social, además de recursos residenciales para facilitar la recuperación de las supervivientes.

Esta jornada, organizada con la participación de la Subdelegación del Gobierno, la Facultad de Psicología y Logopedia, Instituto Canario de Igualdad y el Instituto Universitario de Estudios de las Mujeres de la Universidad de La Laguna, busca favorecer el intercambio de conocimientos y experiencias entre los ámbitos académico, institucional y social, con el propósito de mejorar la prevención, la detección y la respuesta frente a la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Un desafío que exige ir más allá de la identificación de las víctimas y actuar también sobre las desigualdades y estructuras que hacen posible su explotación.

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