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José Manuel Nieves, periodista, recuerda la fecha exacta del fin del mundo, según un artículo científico: “Esta vez no viene de una profecía esotérica”

La investigación publicada en la prestigiosa revista científica 'Science' en 1960 situó el supuesto fin del mundo el 13 de noviembre de 2026
José Manuel Nieves, periodista, recuerda la fecha exacta del fin del mundo, según un artículo científico
José Manuel Nieves, periodista. | Instagram

El 13 de noviembre de 2026 es la fecha que un estudio publicado hace 66 años en la prestigiosa revista científica Science señaló como el supuesto fin del mundo. La predicción, que ahora ha recuperado el periodista científico José Manuel Nieves, no procede de ninguna profecía esotérica, sino de una ecuación matemática basada en el crecimiento de la población mundial.

El trabajo fue publicado el 4 de noviembre de 1960 por los investigadores Heinz von Foerster, P. M. Mora y Lawrence W. Amiot, quienes analizaron la evolución demográfica de la humanidad durante aproximadamente dos milenios. Su conclusión situaba en noviembre de 2026 una singularidad matemática, un punto en el que el modelo proyectaba un crecimiento de la población hacia el infinito.

A poco más de un mes de esa fecha, Nieves ha recuperado esta predicción en un vídeo difundido en Instagram para presentar un nuevo episodio de su pódcast Materia Oscura.

“13 de noviembre de 2026. Ahí queda eso”, comienza el periodista, antes de explicar el origen científico de una fecha que podría confundirse con otra de las numerosas profecías apocalípticas difundidas a lo largo de la historia.

Qué dice el estudio científico sobre el 13 de noviembre de 2026

El artículo original llevaba por título Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026, que puede traducirse como Día del Juicio Final: viernes 13 de noviembre del año 2026.

En él, los investigadores estudiaron los datos históricos sobre la población mundial y elaboraron un modelo matemático para representar su crecimiento.

La ecuación sugería que, si la humanidad continuaba aumentando al ritmo observado durante siglos, llegaría un momento en el que el número de habitantes crecería sin límite dentro del propio modelo.

Ese punto se situaba exactamente el viernes 13 de noviembre de 2026.

“Si la humanidad seguía creciendo al ritmo que había seguido durante siglos, su población se dispararía hasta el punto de alcanzar y superar una singularidad matemática”, explica Nieves.

Sin embargo, el resultado no significaba que los científicos hubieran descubierto la fecha real de una catástrofe planetaria.

Una singularidad matemática es un punto en el que las ecuaciones de un modelo dejan de ofrecer resultados finitos. En este caso, la proyección conducía a una población teóricamente infinita, algo físicamente imposible.

La fecha, por tanto, no constituye una predicción científica de que la Tierra vaya a desaparecer, sino el resultado de prolongar una tendencia demográfica mediante determinadas hipótesis matemáticas.

Por qué aquella predicción no describe la situación actual

La diferencia entre el modelo de 1960 y la realidad demográfica actual está en la evolución de la población.

Los investigadores partieron de las tendencias conocidas en su época. Sin embargo, el crecimiento de la población mundial no ha seguido indefinidamente aquella trayectoria.

Aunque el número de habitantes del planeta continúa aumentando, el ritmo porcentual de crecimiento se ha reducido desde los años sesenta.

Según las proyecciones demográficas de Naciones Unidas, la población mundial ronda los 8.300 millones de personas en 2026 y su crecimiento continuará desacelerándose durante las próximas décadas.

Esto significa que la condición de la que dependía aquella singularidad matemática no se ha mantenido.

El estudio conserva su interés científico porque muestra cómo una ecuación puede describir una tendencia histórica y, al mismo tiempo, producir resultados imposibles cuando se extrapola demasiado lejos.

José Manuel Nieves recuerda otras predicciones del fin del mundo

En su vídeo, el periodista científico también repasa algunas de las predicciones apocalípticas que han despertado expectación en diferentes momentos de la historia.

Entre ellas menciona las famosas cuartetas de Nostradamus, los temores relacionados con el denominado efecto 2000 y las interpretaciones del calendario maya que situaban una supuesta catástrofe mundial en diciembre de 2012.

“Ninguna de esas profecías se cumplió. Aquí estamos para contarlo”, recuerda.

Nieves destaca, sin embargo, una diferencia entre aquellos anuncios y el estudio publicado en Science: mientras las profecías tradicionales recurrían a interpretaciones esotéricas o supersticiosas, la predicción de 1960 partía de datos demográficos y un procedimiento matemático.

“Esta vez, la fecha del supuesto fin del mundo no viene de una profecía esotérica, sino de un artículo publicado en 1960 por la revista científica Science”, explica.

El periodista presenta el episodio como una experiencia “muy emocionante y muy aleccionadora”, precisamente por el contraste entre el llamativo resultado de aquella investigación y su verdadera interpretación científica.

Así, el 13 de noviembre de 2026 permanece como una fecha singular en la historia de las predicciones demográficas, pero no existe evidencia científica que permita presentarla como el día en que terminará el mundo.

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