Pasamos página
Cuando el ladronzuelo se percató de que las bolsas recién robadas con la desenvoltura del tirón solo portaban libros soltó el botín. ¿¡Libros!? ¿¡Quién quiere libros!? Ya ni las bibliotecas los quieren. Las donaciones no son bien recibidas. Cierren la puerta. Las voces impresas sobran en las estanterías solitarias. No tenemos ganas de caricias. Vivimos




