Fue
¿Y si me pierdo en San Borondón? No de momento. Esta noche de sábado, 30 de septiembre, corazón y flecha
¿Y si me pierdo en San Borondón? No de momento. Esta noche de sábado, 30 de septiembre, corazón y flecha
En julio pasé por Femés. No paré. El barco hacia Corralejo desde Playa Blanca no espera. No paré, pero Mararía y Rafael Arozarena asomaron. Siempre asoman en el pueblo de Femés, el de María y el de aquella venta de Isidro de juego de cartas, tragos y cuentos. Los que le contaban al veinteañero de
Cada vez, lo admito, soy más anti. Será la edad y las canas. Lo primero asienta la cordura y la parca sapiencia, mientras que lo blanco, consecuencia de la provecta, realza la galanura. Podría huir y aislarme en el Tibet, vestir pañales y deambular místico por la ribera del Ganges o postularme al gregoriano de
“Al igual que MetroTenerife ha dispuesto un área para chuchos con bozal, debería habilitar un vagón para ganado”
Irma vive tranquila lo que le queda de vida, que no es mucho si hacia adelante mira. Hace tiempo que olvidó la angustia, los desvelos, las pastillas. Hace tiempo que enterró el llanto. En su casa alongada sobre el acantilado de Bajamar corteja libros, aprecia música en vinilo y prepara meriendas con tarta. La Selva
Los calores son hervores que calientan el cuerpo y amodorran el ánimo. En la Eterna Primavera no estamos acostumbrados a tanto bochorno: días tórridos y noches con sudores. Pero no son sudores de amores sino de aire seco y sábanas ensopadas. En madrugadas abrasadoras no alivian ventiladores, aire acondicionado ni ventilaciones cruzadas. La cama no
“Cansa que todavía dos tetas tiren más que dos carretas. La justicia y la belleza de lo bueno no necesitan arena de circo romano”
La España dividida, la del no pasarán, la de Chanquete, la que antes era podemita y hoy continúa siendo perro flauta con otro collar. La del alucino pepinillo, la fascista y otras hierbas. La que se rasga las vestiduras con la extrema derecha y entiende comprensiva a la extrema izquierda. La tolerante, cáustica y castigadora.
El negro es ausencia de luz. Es una tiniebla sin guerra de almohadas, una vida opaca que no escapa. Es silencio sin hablares porque no hay nada que decir. Nada de nada. El negro cuando es muy negro es negro. No ves un carajo. Es una noche oscura sin mística, sin Luna llena ni besos
Lo noto. Noto el viento tras el ventanal roto pintado con un jazmín. Y noto la belleza en el pulpo, en el verdejo y en la sandía y tunos con gofio. Lo noto. Fácil notar el transcurrir despacio, sin prisa, en el comedor de verano de Lanzarote. Y su viento y el fresco, a veces,
Colecciono periódicos con historia, aunque todos retengan trozos de historia, la que el periodismo cuenta. Ahora guardan polvo. Hay polvos que se limpian y barren, polvos que malician en lodo y otros polvos. En este caso es un polvo que preserva palabras e imágenes del camino que enciende el alma con sabiduría, lágrimas, sueños y suerte.
“Mejor blancura que piel tostada, arroz con leche que leche quemada, blanco
inmaculado que prenda sin colada, lavadora que secadora”