Pablo Iglesias y la cultura de la manada
Entre todos esos tuits, destacaba uno, inaudito, de Pablo Iglesias: “Lo que no es normal es ver supuesto periodismo legitimando la cultura de la violación. Vergüenza”
Entre todos esos tuits, destacaba uno, inaudito, de Pablo Iglesias: “Lo que no es normal es ver supuesto periodismo legitimando la cultura de la violación. Vergüenza”
Acaban de cumplirse cien años de aquel 6 de noviembre de 1917 en que dos hombres, que parecían de la misma edad, miraban extasiados el enorme cartel con la figura modernista de un gallo policromado, expuesto en un lugar estratégico de la calle Mayor de Madrid.
Al día siguiente de que Puigdemont, Junqueras y los suyos consumaran su golpe de Estado proclamando la República Catalana, el ministro portavoz Iñigo Méndez de Vigo realzó ante la BBC la singular respuesta del Gobierno de Rajoy
“El desastroso final del primer ensayo autonomista realizado en Cataluña. Las Cortes de la República acaban de rematarlo: el Estatuto queda suspenso sine die”
Pablo Iglesias revolotea, sin escrúpulo alguno, como un ave de presa sobre el espacio urbano de Barcelona, a la espera de lo peor, pero tiene razón en algo fundamental: suceda lo que suceda, este domingo 1 de octubre de 2017 lo que él llama “el régimen del 78”, es decir la España constitucional que conocemos, habrá quedado vista para sentencia
El 25 de julio de 1917 se publicó en El Mercantil Valenciano un artículo titulado La Blusa y la Levita, con la firma de su polivalente crítico musical Fidelio
Antes de que acabe la campaña será imprescindible suspender en sus funciones a Puigdemont, Junqueras y compañía y establecer una autoridad provisional en Cataluña
Cuando se filtraron los primeros borradores de la Ley de Transitoriedad y juristas de muy diversa ideología comenzaron a exteriorizar su perplejidad y espanto, Puigdemont quiso burlarse de sus críticas diciendo, como si una y otra cosa fueran distintas, que “te acuestas nazi y te despiertas bolivariano”