¿Por qué no pueden esperar en casa?
En Cataluña hay cientos de miles de padres, hermanas, sobrinos, vecinos del tercero, madres, antiguas parejas, suegros, amores de verano, compañeros de trabajo, hijas y yernos independentistas, que creen y se lo creen, y que argumentan, debaten y votan en coherencia a una convicción separatista que muchos consideramos sin recorrido, extemporánea y oxidada, pero perfectamente
