
Lolo Cabrera podría volver a un banquillo de la máxima categoría del voleibol nacional casi 20 años después. Hay que remontarse al final de la temporada 1997-1998, cuando dio un paso al costado tras repetir doblete de Liga y Copa en el CV Tenerife. A partir de entonces entrenó a la cantera del club y trabajó a la sombra en la directiva. Sin embargo, tras varios años de la desaparición de la histórica entidad, aceptó la oferta de su rival, el Cuesta Piedra Santa Cruz, y está a un paso del ascenso. Hablar con Cabrera es hacerlo de la historia viva del voleibol tinerfeño
El entrenador destaca en su balance de la temporada el gran rendimiento de las jugadoras tinerfeñas de la plantilla capitalina. “Partíamos con un equipo que aspiraba al modesto objetivo de la salvación de la categoría y que fichamos a Marisa y Wanda pensando en dar estabilidad a la plantilla y no sufrir por la permanencia. Sin embargo, las jugadoras tinerfeñas y las juveniles han respondido bastante bien, y la calidad indiscutible de los fichajes nos ha llevado a estar arriba. Ahora, la fase de ascenso la hemos comenzado venciendo al equipo favorito, el Torrelavega, que nos ganó la Copa y que quedó primero en nuestro grupo A”.
[su_pullquote]“Llevamos nueve partidos sin perder en casa, y no queremos hacerlo en los dos que quedan; ahora trataremos de arañar fuera una, dos o las tres victorias” [/su_pullquote]Sin duda, con el paso de la competición los objetivos de la plantilla cambiaron radicalmente. “Comenzamos con un objetivo modesto, pero cuando el equipo se acopló y las victorias llegaron nos motivaron a trazarnos objetivos más altos: en primer lugar estar en la Copa Princesa y, posteriormente, a pensar a lo grande. Tenemos que seguir mirando a lo más alto, pues estamos jugando en la fase final de la Superliga 2, y las finales se juegan para ganarlas. Los objetivos están superados con creces y ahora estamos jugando en la final de liga y eso ayuda un montón. Otra parte bonita ha sido que hemos tenido más publico del habitual animándonos en los últimos dos partidos, y eso es un plus en la motivación de la plantilla”.
Para Cabrera, repetir el partido ante el Torrelavega será clave para lograr puntuar en San Cugat. “Esta victoria ha sido muy motivadora, pues el partido fue muy bueno y el trabajo de la semana se vio reflejado en la cancha. Llevamos nueve partidos en casa sin perder, y nos quedan dos más y no queremos perderlos. Y luego, si podemos, vamos a tratar de arañar fuera una, dos o las tres victorias. Vamos a ir a por todas al San Cugat, un equipo que quedó primero de su grupo, al que no nos hemos enfrentado y que tiene una de las mejores canteras del voleibol femenino, pero confío en que el equipo rinda al nivel del sábado y podamos traernos una victoria”.
[su_pullquote align=”right”]“Las metas de la temporada están superadas con creces y ahora estamos jugando la fase final de la liga, y eso ayuda a la motivación de la plantilla”[/su_pullquote]Cuestionado sobre si el rendimiento de las jugadoras locales ha llegado tras sentirse importantes en el Cuesta Piedra tras tener un papel secundario en el Aguere o el Haris, el entrenador señaló que “en la Superliga 2 pueden jugar y mejorar, y unos años en esta categoría vienen muy bien para crecer. Hay jugadoras tinerfeñas en los banquillos del Haris o el Aguere que probablemente podrían estar en nuestro equipo titular”, afirmó.
Cuestionado por la exitosa senda del voleibol tinerfeño en la última temporada con dos equipos en la élite femenina dos en la Superliga 2 (masculina y femenina) y otro en la Primera femenina, Cabrera cree que “está a un gran nivel. Si el Cuesta Piedra logra el ascenso, seríamos la única provincia que tendría tres equipos en la élite femenina. Además, hay clubes que trabajan muy bien las categorías inferiores, hay bastante cantera detrás, y espero que se refleje en los campeonatos de España de base. Pero me sorprende que de ese millar de jugadoras vayan tan pocas a ver los partidos de los equipos de élite, y suelen ser las del mismo club pero en muy raras ocasiones las jugadoras de un equipo van a ver partidos de otro club. Ver partidos forma parte de la enseñanza y de la formación y ayuda a las niñas a mejorar como jugadoras”.
“En el área metropolitana, continuó, hablamos de ocho clubes de voleibol femenino, y con que la mitad vayan a ver los partidos del Haris, del Aguere o del Cuesta Piedra, tendríamos 300 niñas en la grada. Hay algo que está fallando. No se si es que compiten el sábado por la mañana y por la tarde quieren pasar el tiempo libre con su familia, amigas o en otras actividades. Es importante que vean voleibol y no se limiten solo a los tres entrenamientos de la semana y el partido del sábado”.
Cuestionado por si ve cambios en las estructuras del voleibol tinerfeño, Cabrera señaló que “han surgido equipos que están trabajando muy bien con la base y que tienen mucha cantidad de niñas. Lo que pasa es que ahora llegan las fases finales en juveniles y se van a encontrar Haris, Aguere, Cuesta Piedra y Arona, los cuatro equipos de élite en semifionales y los dos que pasen estarán enla final con el Élite Voley del Rosario y Univol Bregador. Me gustaría que poco a poco fueran irrumpiendo otros equipos en las finales que lleguen de Los Realejos, Valle de Guerra, Puerto de la Cruz, de Candelaria… Al final se establece la jerarquía de los tres equipos de élite y ver cual es el otro que llega”.
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“No se ve que pueda salir una figura referente para las nuevas jugadoras en mucho tiempo”
Lolo Cabrera reconoció que hace falta en el voley tinerfeño una Goya Dorta, Angélica Gómez o Yasmina Hernández, ejemplos a seguir para las niñas. “De las más veteranas y de mayor nombre están Nira Pérez (Aguere) y Daysa Delgado (Haris), pero en el caso de Daysa casi ha jugado toda su carrera fuera. Parece que no se vislumbra que pueda salir otra jugadora de ese nivel en la élite en mucho tiempo. Podemos tener jugadoras con un nivel bastante aceptable, pero que tengan ese carisma para arrastrar y ser los iconos que arrastren del voleibol femenino, nos quedan unos años”.
Tenemos muchos problemas para captar niños
Y preguntado por el buen papel del conjunto masculino con jugadores de la Isla, y la dificultad para formar equipos de chicos, Lolo Cabrera se sinceró. “Lo bueno del equipo masculino es que es un equipo de aquí con una plantilla de aquí y, por otro lado, lo malo es que solo hay 6 equipos masculinos por 18 femeninos. Eso lleva a una cantera mínima 4 o 5 equipos cadetes y 4 o 5 juveniles. Luego hay una liga de Segunda canaria con 8 o 9 equipos seniors, pero ya son jugadores de 25 años para arriba, pero en el voleibol masculino falta muchísimo trabajo y todo es mucho más costoso. Por cada diez niñas que deciden practicar voleibol, hay un niño que viene a ver, no quiere decir que venga a hacer. Por tanto, tenemos problemas para captar niños para el voleibol. Y eso que en Tenerife hubo un buen nivel mientras estuvo la Escuela Insular de Voleibol, con muchos títulos y finales de los campeonatos de España Cadete y juvenil. Pero tras desaparecer la escuela, el voleibol masculino pasó a ser casi testimonial”.
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Más de media hora de conversación da para mucho, y Lolo Cabrera es un libro abierto. Cuestionado sobre qué hace un hombre del CV Tenerife en el eterno rival y cómo lleva esas dos temporada en el Cuesta Piedra, Cabrera se reiteró en lo explicado hace más de un año. “Por desgracia el CV Tenerife Marichal desapareció, pasarán unos años y seguirá en la memoria colectiva por los grandes éxitos que conseguimos, pues ha sido club de voleibol más grande qno solo de Tenerife y de Canarias, sino de España. En el fútbol y el baloncesto un entrenador cambia de un club a otro habitualmente, y aquí ha sido igual, el Cuesta Piedra me hizo una oferta, que era interesante para mí y la acepté”.
“Eso sí, se sinceró, sigo siendo Lolo Cabrera y mi club del alma es el CV Tenerife. Pero ahora trabajo en el Cuesta Piedra y lo mismo que me entregué en el CV Tenerife, lo hago ahora en el Cuesta Piedra, con el mismo sacrificio y la misma ilusión del día a día. Entiendo que esto puede todavía chocar a la gente que conoce la historia del voleibol tinerfeño, incluso exjugadoras que tuve en el Tenerife me lo preguntaban, y yo les respondía, si las jugadoras cambian de equipo y no pasa nada, por qué no pueden hacerlo los entrenadores. Al principio puede chocar, pero nada más. En el CV Tenerife tras entrenar, tuve muchas temporadas que formaba parte del club llevando algún equipo de la base o en la directiva”, recordó.
Y preguntado sobre si el paso más obvio hubiera sido trabajar o apoyar al Haris, respondió: “Hombre, ahí tendrías que preguntarles al Haris, que funciona como el Aguere, que son clubs en los que que la figura del presidente y el entrenador es la misma. Y es raro que un presidente-entrenador busque a otro entrenador para dirigir su equipo. Fue una cosa que en su momento en el CV Tenerife distinguimos, pues entendimos que la dirección del club y la figura del entrenador debían estar separadas. El Haris y el Aguere funcionan con su presidente-entrenador, y el Cuesta Piedra ahora tiene su presidente, y su entrenador, la directiva por un lado y la dirección deportiva por otro. Entiendo que si formas un club y haces una plantilla como hizo el Haris la temporada pasada y existe esa doble figura en una sola persona, entiendo que haga el mejor equipo posible para mí mismo, no voy a hacer un equipo bueno para dárselo a otro. Esos son preguntas que están ahí y deberían plantearsela a los dos protagonistas, a David o a Ambrosio, que es el que lleva más años, por qué no ha cambiado de entrenador a lo largo de todas estas temporadas. Estoy donde estoy, porque vengo aquí como entrenador, no como dirigente de club. A lo mejor en el futuro nos unimos todos los veteranos que llevamos en este mundo tanto tiempo, fundamos un club nos dedicamos a entrenar y a ser directivos”.




