Seis cañones de hierro de la época de Nelson vuelven a ver la luz

Los dos últimos, los más grandes hasta el momento, se hallaron el 19 de febrero en el túnel de servicio de la Autoridad Portuaria

Las obras de la Vía Litoral están sirviendo, además de para hacer realidad la tan ansiada conexión con el mar, para poner al descubierto los vestigios de una historia que la inevitable evolución de la ciudad sepultó bajo metros de hormigón. Desde que se iniciara este proyecto se han descubierto seis cañones de hierro que datan de mediados del siglo XVIII y que, con toda probabilidad, participaron en la defensa de la ciudad del ataque del almirante Horatio Nelson. Al menos ese es el diagnóstico que Emilio Abad, experto miembro de la Tertulia de Amigos del 25 de Julio, ha hecho sobre los últimos hallazgos, dos cañones que aparecieron en las obras del túnel de la vía de servicio del puerto tinerfeño. Son los más grandes que se han encontrado hasta ahora y, según certifica Abad en el informe solicitado por la dirección de obra y el área de Patrimonio del Cabildo, datan de la segunda mitad del siglo XVIII, concluyendo que “por su antigüedad y las altas posibilidades históricas de que ambos se utilizaran en la Gesta del 25 de Julio, merecen conservarse”.

Estas piezas aparecieron el pasado 19 de febrero, lo que, como en los casos anteriores, obligó a paralizar la obra de forma momentánea, al menos hasta conocer el alcance del hallazgo. Según detalla el documento del experto, se trata de unas piezas de considerable peso y tamaño, bastante deterioradas como consecuencia de los muchos años enterradas en las proximidades del mar, por lo que se han visto seriamente afectadas.

Abad señala que, “a primera vista, su semejanza con el famoso El Tigre y otros cuatro cañones coetáneos de bronce que se exponen en el Museo Militar de Almeyda hizo pensar que podrían ser piezas de ese material, pero examinándolas con más detalle tomó fuerza la hipótesis de que se puede tratar de dos cañones de hierro fundido fabricados hacia la mitad del siglo XVIII”. El informe elaborado por Abad aporta detalles sobre la procedencia y data de estas piezas, de forma que existe constancia documental de que el 1 de septiembre de 1778 llegaron a Santa Cruz dos navíos que, entre otros pertrechos de guerra, desembarcaron “50 cañones de a 24, 20 de a 18 y 30 de a 12, todos de hierro”.

Según el experto de la Tertulia, los dos cañones recientemente encontrados, por sus dimensiones, pueden encuadrarse, de acuerdo con los manuales técnicos de la artillería de la época, como “medios cañones”, uno de a 18 y otro de a 12, posiblemente de aquel envío. Por la proximidad del lugar de aparición a la zona donde hasta 1929 se levantó el Castillo de San Cristóbal, puede llegarse a la conclusión de que hubiesen estado asentados en aquella fortaleza hasta su desartillado a mediados del XIX, quedando luego descabalgados (sin cureña) en algún patio o almacén hasta el momento de entrega del castillo a la ciudad.
El resultado de este informe fue el traslado de las piezas al Museo Militar de Almeyda, donde se procederá a su adecuada limpieza y conservación. La Tertulia propone que puedan ser usados como elementos expositivos en el citado Museo Militar de Almeyda o en las proximidades del Monumento a los Héroes de la Gesta en la Batería de San Francisco.

Emilio José Grande es el ingeniero jefe de la obra del túnel y detalla cómo hasta el momento han encontrado seis cañones: “Son piezas que a medida que se iban quedando obsoletas las iban enterrando y nosotros nos las hemos ido encontrando”. Asegura que no ha supuesto ninguna complicación adicional. “Lo único que tenemos que hacer es cumplir con el trámite de dar conocimiento a Patrimonio, que es la competente en la materia, y luego hacernos cargo de su custodia hasta su traslado al museo de Almeyda”. Grande cree que ya no aparecerán más porque “nos hemos separado de la antigua fortaleza que se ubicaba en la zona (Castillo de San Cristóbal), así que razonablemente no deberían salir más”.

Artillería

Desde la Tertulia de Amigos del 25 de Julio, que es la encargada de certificar el valor de estos hallazgos, su presidente, José Manuel Ledesma, recuerda que en la zona en la que se están haciendo las obras se alzaron al menos tres baterías (la de Asunción, la de San Cristóbal y la de Santo Domingo) que sumaban, según los documentos de la época una treintena de cañones. En total, la defensa de Santa Cruz llegó a contar con un centenar de piezas de artillería desde el Castillo de Paso Alto hasta donde hoy se alza el Auditorio, una cantidad que obedecía al hecho de que Santa Cruz era considerada Plaza Fuerte, “cualquier barco que viniera huyendo de los piratas sabía que si entraba en nuestra bahía estaba a salvo”, explica Ledesma.

El Museo de Almeyda cuenta con cinco cañones de bronce de la época, incluido el famoso El Tigre, que arrancó el brazo a Nelson. Como explica el director del Museo, Alberto Ruiz de Oña, “los de bronce se conservan por su valor, pero los de hierro no tenían ninguno, por eso acababan enterrados o usados como esquineras e incluso de pilares para puentes”. Precisamente las otras cuatro piezas encontradas en el túnel del Cabildo son cañones que están doblados porque fueron usados como pilastras del que fuera el puente del barranquillo del Aceite (la actual calle Imeldo Serís). Ledesma añade que era común que fueran usados como esquineras, “para evitar que las corsas (elementos que se usaban para arrastrar las cosas) rompieran las esquinas de las casas”.

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