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Carlos Blondell Tineo: “Vi al Hugo Chávez cobarde, derrumbado y llorando”

Uno de los militares que custodió al expresidente en el golpe de Estado de 2002 arroja luz sobre este suceso en un libro
Carlos Blondell ha rehecho su vida en Tenerife después de tener que salir del país como asilado político y ahora narra sus vivencias en un libro. | FRAN PALLERO
Carlos Blondell ha rehecho su vida en Tenerife después de tener que salir del país como asilado político y ahora narra sus vivencias en un libro. | FRAN PALLERO

Carlos Blondell Tineo fue uno de los militares que custodió al expresidente de Venezuela Hugo Chávez en el golpe de Estado que se produjo del 11 al 13 de abril de 2002, cuando “renunció públicamente a la presidencia”. El capitán de las Fuerzas Armadas tuvo que abandonar el país y ha rehecho su vida en Tenerife. Ahora cuenta en un libro, Forjadores de libertades, su experiencia en aquel instante decisivo para “arrojar luz” sobre un acontecimiento que pudo cambiar el rumbo del país, escrito por el periodista canario Daniel Bozzetto y que se presentará el lunes en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna. Por aquellas fechas, Venezuela era una olla a presión. El país vivía una profunda crisis económica y social. En plena huelga general, el 11 de abril, una marcha ciudadana se dirige al palacio presidencial de Miraflores y acaba en graves disturbios. El entonces presidente Chávez “renunció al poder la madrugada del 11 de abril y el nuevo mando militar me designó a mí y a cuatro capitanes más para custodiarlo”, recuerda Blondell, quien señala que “la misión era proteger su vida para llevarlo a Cuba”. Aunque recuerda que “había otros militares que querían que se quedara en Venezuela para juzgarlo”.

Así, Blondell permaneció junto al líder de la autoproclamada Revolución Bolivariana en esas horas decisivas, de la que dio cuenta también en el libro Yo lo vi llorar otro de los militares que lo custodiaban, Otto Gebauer, escrito por el historiador venezolano Agustín Blanco. Durante el tiempo que estuvo retenido, vio “al Hugo Chávez cobarde, derrumbado y llorando”. Una imagen que contrasta con el otro Chávez, “autoritario, arrogante, malo, que cuando regresó al poder persiguió a medio mundo”. “Era un resentido social”, sentencia.

El golpe de Estado, en el que se autoproclamó presidente el dirigente de la patronal, Carmona Estanga, fracasó y Chávez retomó el poder. Entonces comenzó el calvario de Blondell, porque junto con Gebauer se negaron “a que compraran” su “silencio”. “A Otto y a mí nos mandó a buscar para que diéramos una rueda de prensa a favor de él y no aceptamos”. Entonces fue detenido, torturado (“me arrancaron las uñas”) y tuvo que permanecer escondido cerca de un año hasta que Uruguay le reconoce el asilo político.

Para Blondell, Chávez protagonizó “un autogolpe al estilo de Fujimori en el Perú para saber quién estaba con él y quién no”. Pero “todo se le viene abajo cuando el alto mando militar y los políticos le quitan el piso, se ve solo y renuncia”. Y se produce “un vacío de poder”, que también sorprende a los opositores, que estaban “en el Palacio de Miraflores peleando la tarta”, relata.

[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Criticado por no aprovechar la ocasión para matar al exdirigente
Blondell también ha tenido que soportar la incomprensión de quienes le echan en cara no haber matado a Chávez durante esos tres días. Esta circunstancia, confiesa, le ha hecho replegarse sobre sí mismo y convertirse en “un lobo solitario”. “Yo no soy un asesino. Me prepararon para defender la soberanía del Estado, combatí cuatro años la guerrilla colombiana, contra la delincuencia organizada y otra organizaciones terroristas. Esos eran mis enemigos”, explicó.[/su_note]

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