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Palazón: “Sentía que tenía una espinita clavada por la manera en que dejé la lucha”

El luchadore de Valle de Guerra recuerda que durante los 6 años inactivo soñó “muchas veces que luchaba” y se despertaba triste “porque creía que sería imposible”. "Sentía que tenía una espina clavada por la manera en que dejé la lucha"
Jonay Palazon Argeo Garcia Rosario Tegueste
Jonay Palazon Argeo Garcia Rosario Tegueste
Argeo García tira de esta manera a Jonay Palazón para forzar la igualada entre ambos. | Donelia Pérez

El pasado viernes en el terrero de Tegueste Jonay Palazón volvió a saborear las mieles del triunfo y ser importante en el triunfo de su equipo. Tras estar apartado durante seis años de los terreros, compitió por primera vez y su rendimiento fue clave para que el Rosario lograra el título de la Copa Luckia Gobierno de Canarias.

“Estoy todavía un poco incrédulo, pues no esperaba que me fuera a salir así. Me encontraba entrenando bien, pero no pensaba que fuera a tirar un hombre como Argeo García. Tuve una pizca de suerte y tiré de experiencia”, se sinceró. Sin embargo, no olvidó que “todo el mérito del título fue gracias al gran trabajo del resto de la plantilla, que son los que llevaron al equipo a la final”.

“El mérito ha sido totalmente de ellos -recalcó-, y doy las gracias a Juan Luis Santana, que fue el que me animó a volver, porque si no fuera por él, no estaría luchando ahora”. “Fiche en diciembre con la intención de ayudar al equipo porque le faltaba gente y luchar la segunda vuelta de la Copa -añadió-, pero cuando llegaba un mes y medio entrenando me rompí el ligamento del tobillo y estuve un mes con un yeso. Hace dos semanas volvía a ponerme la ropa de brega y lo de luchar en la final fue un poco precipitado, pues no era mi intención, pero me fui viendo bien en los primeros entrenos y la última semana probé con gente fuerte y me vi con posibilidades de salir”. “Tengo claro que si me pongo la ropa, lógicamente no es para dejarme caer”, aseguró.

Sin embargo, Jonay Palazón no se va a autopresionar pues, tras seis años sin bregar, sabe cuáles son sus límites. “Fiché para echar una mano, sin obligaciones y sin tener una responsabilidad. Cuando me encuentre bien entreno, y siempre antepondré mi trabajo a la lucha. Pero cuando estás metido, lógicamente quieres seguir. No aspiro a recuperar el nivel de cuando me retiré , solo con salir al terrero estoy contento. Sentía que tenía una espina clavada por la manera en que dejé la lucha. No quiero autoexigirme, si algún día puedo echar una mano lo haré. Pero a estas alturas no tengo nada que demostrar, y menos después de seis años sin luchar. Voy a disfrutar día a día, me siento joven, entreno y me siento bien, y mientras el cuerpo aguante continuaré. Además, he vuelto a pensar constantemente en la lucha canaria”.

Estoy contento por mi trayectoria de éxitos y porque deje la lucha con 25 años y en el momento cuando comenzaba a despegar, pero las lesiones comenzaron a lastrarme física y mentalmente. Llegó un momento en el que no me recuperaba de una y caía en otra. Podía haber continuado luchando tres o cuatro años más arrastrando lesiones, como hay muchos compañeros que siguen, pero si quiero aspirar a más tenía que operarme. En aquella época tiraba destacados y algunos puntales, pero no tenía regularidad en los entrenos. Me lesioné el cruzado de la rodilla lo que me dejó 6 meses parado, después fue la otra rodilla, después llegó la espalda. Así que decidí hacer un punto y aparte. Me tuve que apartar de la lucha, reconducir mi vida, volver a estudiar, buscar un trabajo pues no había cotizado. Ya con mi vida encarrilada, un día en el gimnasio Juan Luis me ofreció esta oportunidad de ponerme la ropa y me apeteció. Sentía que tenía una espina clavada de la manera que dejé la lucha. Sinceramente pensé que no volvería a luchar más, y ahora mismo estoy otra vez en una nube”, se sinceró.

Sin embargo “soñaba muchas veces que luchaba, y me despertaba triste porque creía que sería imposible”, aseguró al ser cuestionado por cómo ha llevado todo este período inactivo. “Tras operarme de la hernia me di cuenta de que no podría volver al mismo nivel y dejé de ir por los terreros, pues me quemaban las ganas de luchar. Antes de ponerme nuevamente la ropa de brega lo consulté con el neurocirujano y me dijo que estaba bien de la operación y que la decisión era mía. Las sensaciones fueron positivas, y me fui sintiendo bien y con más ganas cada semana, ilusionado y motivado”.

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