Durante el 27 aniversario de la sangrienta represión de China contra las protestas estudiantiles en la plaza de Tiananmen, la nueva presidenta de Taiwán, Tsai Ing Wen, ha señalado a China que “no debe temer a la democracia”. Tsai ha publicado un post en Facebook, en conmemoración por el aniversario de la matanza de 1989, donde señalaba que Taiwán podría servir a China como ejemplo.
Tsai ha recordado que antes de las elecciones pudo ver a gente de China, de Hong Kong y de Macao mezclándose con la multitud en Taiwán. “Estos amigos, después de experimentarlo por ellos mismos pueden observar que no hay nada aterrador en la democracia. La democracia es algo bueno”, ha señalado Tsai, que tomó posesión del cargo el pasado mes de mayo.
La presidenta de Taiwán también ha señalado en su Facebook que durante este 27 aniversario de las protestas de Tiananmen nadie puede negar los avances materiales que China ha conseguido bajo el mando del Partido Comunista. Sin embargo, de acuerdo con Tsai, China podría ganar aún más respeto internacional si otorgase a su población más derechos.
Tsai ha señalado que Taiwán entiende el dolor causado por Tiananmen debido a que su propio país ha tenido experiencias similares en su lucha por la democracia, en referencia a la represión bajo el estado de sitio impuesto por los nacionalistas sobre la isla desde 1949 hasta 1987. “No estoy aquí para dar consejos sobre el sistema político al otro lado del estrecho de Taiwán, pero estoy dispuesta a compartir sinceramente la experiencia democrática de Taiwán”, ha reiterado.
China considera a Taiwán, país con elecciones libres, como “una provincia díscola” y es profundamente desconfiada con Tsai. Las autoridades chinas han acusado a la presidenta de la isla de empujarla hacia la independencia formal.
Aunque la mayoría de los medios estatales no han hecho mención del sensible aniversario, la versión en inglés del popular diario con sede en Pekín ‘The Global Times’ ha publicado una columna donde decía que la gente de China ha dejado atrás lo ocurrido. “El bullicio anual alrededor del incidente del 4 de junio no es otra cosa que burbujas que están condenadas a estallar”, ha señalado el diario.
ANIVERSARIO EN HONG KONG
En Hong Kong, que regresó al dominio chino en 1997 y es el único lugar en suelo chino donde se toleran las conmemoraciones del 4 de junio, alrededor de 125.000 personas han asistido a la principal vigilia con velas en Victoria Park, de acuerdo con estimaciones de los organizadores. Según la emisora de radio RTHK esta es la asistencia más baja desde 2008. La policía ha estimado que han asistido unos 21.800 participantes.
Uno de los activistas ha gritado por la independencia de Hong Kong, lo que refleja las tensiones persistentes sobre el futuro de Hong Kong y su relación con la China continental.
Grupos de estudiantes universitarios han rechazado participar en la vigilia principal y en su lugar han llevado a cabo eventos separados en el campus, donde se han producido discusiones sobre la situación política actual de la ciudad en lugar de limitarse a recordar los acontecimientos de 1989. La agencia Reuters estima que unas 2.000 personas han asistido a los eventos celebrados en las universidades.
Por otro lado, grupos afines a Pekín han acordonado las zonas cercanas a Victoria Park, donde han puesto banderas de China y han triturado paraguas amarillos, símbolo de las protestas prodemocráticas de 2014.
Mientras, en Pekín se ha mantenido una estricta seguridad en la plaza de Tiananmen, donde se han producido con largas colas para los controles de mochilas y de identidad. La plaza en sí estaba tranquila, con cientos de turistas que paraban a tomar fotos bajo el sol del verano.
El Gobierno chino utilizó tanques para disolver y aplastar las manifestaciones el 4 de junio de 1989. Pekín nunca ha facilitado el número de víctimas, pero las estimaciones de grupos de Derechos Humanos y de testigos señalan que oscilan entre varios centenares y varios millones de personas. El tema sigue siendo tabú en China y el presidente Xi Jinping está vigilando de cerca las campañas de los grupos para los Derechos Humanos y los activistas.





