gastronomía

La gastronomía recupera el pulso en la capital santacrucera

La plaza de San Francisco y su entorno se han revitalizado en los últimos años con la aparición de nuevos restaurantes

Tras unos años de atonía en Santa Cruz, la capital comienza a recuperar el pulso gastronómico con inversiones en nuevos restaurantes y con una oferta cada día más variada para cumplir con los gustos del consumidor. Una de las zonas en la que han proliferado los restaurantes es la plaza de San Francisco y su entorno, calles que entremezclan casas como la antigua farmacia Cristellys, hoy reconvertida en el restaurante La Rebotica, o el más moderno paseo de la calle Milicias de Garachico donde brilla con esplendor propio la estrella Michelin del japonés Kazan, donde tras su barra Tadashi Tagami, realiza, entre otros platos, los mejores sushis de la capital y podemos encontrar una gran variedad de vinos, champagnes, cavas o selectos sakes.

La zona de terrazas se concentra fundamentalmente bajo los ficus centenarios y grandes palmeras que pueblan la plaza donde se concentran cuatro restaurantes de diversa índole y temática como son la trattoria piazza D’Orazio, del chef italiano afincado desde hace año en Canarias, Orazio Lezi; Santo Pecado; el recién reformado Plaza 18 o la ya mencionada La Rebotica en recuerdo de la farmacia que hasta hace unos pocos años ocupaba el mostrador, o el sushi&wine.

Los restaurantes de esta zona trabajan unos menús diarios, a precios razonables, que son un refugio para los numerosos trabajadores de las oficinas bancarias, comercios, o instituciones públicas que a mediodía aprovechan para comer tras acabar la jornada laboral o bien en el descanso.

También aquellos turistas que visitan Santa Cruz, procedentes de otros puntos de la Isla o que llegan en cruceros, aprovechan para el descanso del mediodía en un entorno singular bordeado por viejas casonas de los siglos XVIII y XIX en las que todavía se aprecia el paso del tiempo.

Si uno se adentra por la calle San Francisco se encuentra con el wine&chesse bar donde la variedad de quesos, no solo canarios sino de de diferentes puntos de la Península, pueden ser acompañados con vinos o con cualquiera de la oferta de gin-tonic que elabora diestramente Chema Vicente.

Como se ve la plaza de San Francisco y su entorno han ido cogiendo bríos, pero no solo a la hora de almorzar, sino también por las noches con sus terrazas especialmente los fines de semana. Zona vinculada al amplio barrio de El Toscal que ha encontrado un punto de encuentro próximo y con una oferta gastronómica muy variada.

La calle de Emilio Calzadilla también acoge restaurantes de raigambre como son Los Cuatro Postes amplio, bien decorado, un clásico por su cocina elaborada con buenas materias primas y carta de vinos. En el otro extremo de la calle está Los Tres Teniques, tasca que cuida las carnes y pescados que ofrece, así como las ensaladas y platos de cuchara.

Muy cerca también está la plaza de Isabel II, también conocida por la plaza de La Pila, cuya vieja fuente construida a finales de 1844, ha sido rehabilitada y limpiada la piedra. Aquí el Mixtura ha encontrado un puesto en la gastronomía de la zona.

[apunte]La evolución de una calle histórica que se denominó de Los Balcones
La calle San Francisco se llamó antiguamente la de Los Balcones, según cuenta el historiador Luis Cola Benítez. Hoy queda un balcón de aquella época que nos recuerda y traslada a un momento histórico de la ciudad que se ha perdido, y de los que solo ha sobrevivido la antigua farmacia Cristellys, reconvertida hoy en la tasca La Rebotica. En esta vía adoquinada en el año 1780 figuraban ya empadronadas 95 familias. El Ayuntamiento de aquella época, según Cola Benítez, contribuyó también a la desaparición de muchos de los balcones debido a la estrechez de las calles y a que podrían propagarse las llamas con bastante facilidad. También existió el hotel Camacho, a caballo entre los siglos XIX y XX, que sirvió de residencia a capitanes generales y gobernadores civiles. [/apunte]

TE PUEDE INTERESAR