El libro que incomodó al poder

San Juan de la Rambla distingue como Hijo Predilecto a Pedro Hernández, impulsor y coordinador del ‘Natura y Cultura de las Islas Canarias’, y concede la medalla de oro a su equipo redactor

Pedro Hernández (3º izq.) y el equipo redactor del natura, tras recoger las distinciones de manos de la alcaldesa. DA
Pedro Hernández (3º izq.) y el equipo redactor del natura, tras recoger las distinciones de manos de la alcaldesa. DA

El libro más vendido en la historia del Archipiélago y con mayor número de reediciones está a punto de cumplir 40 años. El Natura y Cultura de las Islas Canarias, el buque insignia de la identidad canaria, que vio la luz en plena Transición y cuya aparición supuso todo un acontecimiento social, no tuvo un parto fácil. Así lo puso de manifiesto Pedro Hernández Guanir, ideólogo y coordinador de la obra, en la entrega de la medalla de oro al equipo redactor por parte del Ayuntamiento de San Juan de la Rambla, que también designó Hijo Predilecto de la villa a la alma mater de este proyecto en el transcurso de un acto celebrado en el Espacio Cultural Rambla.

El libro aportó, en 1977, las primeras luces sobre asuntos que hasta ese momento desconocía el gran público, como la primera investigación sobre los antiguos pobladores de Canarias, los guanches. Canarias entonces ni siquiera tenía autonomía, se sacudía el lastre de la dictadura y existía un déficit importante de identidad. Estos factores provocaron que desde algunas instituciones, medios de comunicación y círculos de intelectuales expresaran abiertamente sus recelos por airear temas considerados delicados, pero también porque ponía al alcance de cualquier lector conocimientos que hasta ese momento parecían reservados a un reducido grupo de académicos.

“Subir la autoestima del pueblo canario; ese fue el reto y la fuerza que impulso el Natura. Había que dar aquel paso porque este pueblo necesitaba más conciencia”, afirmó en su intervención Hernández, que casi cuatro decenios después estuvo arropado por los compañeros con los que se encerró durante tres años (entre 1974 y 1977) para elaborar un trabajo que ha acompañado como libro de consulta imprescindible a varias generaciones. “Si algo me ha caracterizado es crear equipos, creer en ellos y practicar la cultura del consenso”, señaló Guanir, que hizo un repaso por su infancia en el pueblo, recordando episodios junto a su domicilio, en la calle Calvario: “Era un lugar lleno de vida… y de muerte, porque por allí pasaban todos los cortejos fúnebres camino del cementerio”.

Máximo Padrón, que intervino como portavoz del equipo redactor, señaló que el libro estuvo a punto de no publicarse “porque suscitó bastantes suspicacias y resistencias; representaba el miedo a lo distinto, cuando simplemente se trataba de nuestra propia historia”.

La alcaldesa, Fidela Velázquez, se llegó a emocionar durante su discurso al recordar que en las Navidades de 1977 le envió un ejemplar a su tío Antonio, en Venezuela, que en una visita anterior a la Isla no había encontrado una publicación sobre Canarias en las librerías de la Isla. “La aparición de aquel catecismo de canariedad fue como un milagro”, dijo Velázquez, subrayando que “aquel compromiso nació del corazón de un grupo de rambleros”, en alusión a la procedencia de la mayoría del equipo de redacción.

En el acto también intervino el periodista Carmelo Rivero, que se refirió a la obra como un “hito de la bibliografía e investigación de las Islas que contribuyó decisivamente a generar una nueva conciencia canaria”. Rivero apuntó que “la identidad fue el espíritu del libro” y subrayó su afán didáctico “para responder a preguntas tan básicas como quiénes somos y dónde estamos”.

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Alrededor de 200.000 ejemplares se han vendido desde 1977

La imagen en la portada de don Ismael Hernández Jorge, campesino de Taco que el propio Pedro Hernández retrató en La Esperanza, fue el icono del libro de temática canaria más leído en la historia del Archipiélago, con unas ventas que se aproximan a los 200.000 ejemplares.