
G. GULESSERIAN / A. M. GONZÁLEZ
Lleva años esperando por un justo reconocimiento y tratamiento, acorde con lo que fue, la morada del guanche Bencomo, penúltimo mencey de Taoro. Tras décadas de abandono institucional, a pesar de haber sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1986, las administraciones han dado un paso histórico y se han puesto de acuerdo por primera vez para rehabilitar la Cueva de Bencomo, situada justo en el límite entre La Orotava y Santa Úrsula, en la zona Tamaide.
Según pudo saber este periódico, responsables de Patrimonio del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Úrsula se reunieron el viernes para conocer el proyecto, realizado por Ramón Cebrián Guimerá, investigador de la Universidad de La Laguna (ULL). El paso siguiente será trazar una hoja de ruta con los pasos que deberá dar cada administración, “aunque lo importante es que se actuará siempre de forma conjunta”, recalcan fuentes cercanas al proyecto.
Para ello se ha convocado una reunión a finales de octubre, en la que también estarán presentes los técnicos, dado que una de las primeras acciones que se deberán acometer es la elaboración de un plan especial de la zona de Tamaide, que establezca cómo se debe actuar en el lugar. A ello le seguirá una mejora integral de todo el sendero antes de iniciar la rehabilitación de la cueva en sí.
Lejos de encontrarse bien señalizada y con accesos en condiciones, la morada está en muy mal estado de conservación debido a que es y ha sido usada durante años como corral, sobre todo de cabras. Prueba de ello es que multitudes de excrementos de animales conforman el piso de la también llamada cueva del Rey o de los Siete Palacios, que consta de tres alojamientos comunicados internamente por un estrecho pasadizo. Uno de ellos está formado por dos salas abiertas hacia el barranco.
La tradición indica que allí también nacieron otros famosos personajes que gobernaron el menceyato de Taoro, como Tinguaro y Bentor, y la princesa Dácil, quienes pasaban allí el verano mientras que en invierno bajaban con sus rebaños de cabras a las cuevas de Martiánez, en la costa, en busca de un mejor clima.
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RESPETO
Hasta ahora las instituciones públicas no habían demostrado el respeto que se merece este santuario aborigen, cuya situación estratégica; sus maravillosas vistas del Valle de La Orotava; sus condiciones naturales; y antaño, el naciente de la fuente de Tamaide, lo hacían la morada perfecta para un rey.
DENUNCIAS PÚBLICAS
Las denuncias y quejas públicas sobre el abandono de esta cueva se han sucedido en los últimos treinta años. Desde ciudadanos particulares, hasta el colectivo cultural Valle de Taoro pasando por el Centro de Estudios Imazighen de Canarias. Este último incluso presentó el año pasado una petición al Cabildo de Tenerife para acometer gratis la limpieza del lugar que fue rechazada dado que la citada administración consideró que al tratarse de un yacimiento arqueológico requiere de cuidados especiales y de la supervisión de un profesional. Sin embargo, de nada han servido.
Por todo ello, las fuentes citadas subrayan la importancia del paso dado el viernes, que pondrá fin tres décadas de dejadez y desidia. Ya que si algo ha quedado claro es la “voluntad manifiesta” de las administraciones para que el proyecto no se quede en una mera declaración de intenciones.
De ser así, no solo permitirá que la Cueva de Bencomo se convierta en un atractivo histórico y de divulgación etnográfica a través de la cual se pondrá en valor la historia de la zona Norte, sino que permitirá que Tenerife cuente con un yacimiento guanche que pueda ser visitable, como ocurre en el resto del Archipiélago.
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Por el mismo decreto del Gobierno canario del 14 de marzo de 1986, se declara BIC a la Cueva de Belmaco, que atesora diez cuevas naturales y una estación de grabados rupestres. Desde 1999 es un parque arqueológico y un referente para quienes visitan La Palma.[/su_note]





