
Los Juegos Olímpicos de Janeiro serán recordados por el speaker Luis Torres por ser el evento internacional número 700 de su carrera. Mientras descansa unos días en Arona ya tiene preparada la maleta para regresar a Brasil a participar en los Paralímpicos. Será uno de los pocos profesionales que repetirá en ambos eventos.
Desde hace 14 años, su trabajo principal es la presentación de eventos, que lo ha llevado por más de 150 países, y con una maleta cargada de anécdotas y vivencias, pero siempre recalca que “volver a Tenerife, bañarme en la playa de los Cristianos, comer un bocadillo de pata y tomar un barraquito, me recarga las pilas”.
A sus 40 años Torres continuará “hasta que el cuerpo aguante”, aunque ya selecciona solo cuatro o cinco eventos al año, para volcarse con otra pasión, su faceta solidaria. Afirma que le gustaría inspirar a otros tinerfeños. “Hay gente que tiene una proyección internacional, les animo a que luchen por lo que quieren, que pierdan el respeto y que salgan al mundo”.
Luis Fernando Gonzalo Torres nació en Puertollano, pero llegó a Tenerife hace 20 años con una maleta cargada de ilusiones. “Tenía 20 años y tres opciones: una novia en Estonia, varios colegas en Londres y Tenerife donde podía trabajar y jugar además al voley, y salió el papel de la Isla”.
Jaime Fernández Barros organizó en agosto de 1997 el Torneo Arona Joven y le dijo que cogiera el micrófono, pues sabia de vóley-playa y además porque ya dominaba cuatro o cinco idiomas. Actualmente habla 13, “aunque con acento canario. Aprendí la mayoría por mi cuenta y yo siempre digo que aunque hay gente que lo sabe mejor, les falta ese punto de saber trasmitirlo. Tiene que gustarte, saber comunicar y aportar energía al espectador”. “Seguro, recalcó, que a nivel mundial no hay nadie que tenga esta versatilidad de idiomas y de poder trabajar en muchas disciplinas deportiva. Hay muchos especialistas de uno o dos deportes, y de uno o dos idiomas”.
Y así, tras el torneo de Arona vino el campeonato de España, campeonatos de Europa, pruebas del World Tour, y un amplio elenco de campeonatos Nacionales, Europeos y Mundiales de diferentes disciplinas deportivas, baloncesto, balonmano, voleibol, atletismo, Fórmula 1, Rallys, vela, boxeo, judo… y Juegos Olímpicos. “A principios del año 2004 me lanzaron un reto, si aprendes el idioma en cinco meses, trabajas en los Juegos de Atenas, y mira si lo aprendí. Incluso, cuando me conoció la Reina Sofía no se creía que fuera español” recordó.
Presentador y animador “si puedo trabajo junto al mejor DJ deportivo del Mundo, el grancanario Tony Rojas. En Río animó el torneo de voleibol pista en el Pabellón Maracanãzinho haciendo disfrutar a 22.000 personas”, aseguró.
Este profesional destaca por su gran versatilidad de deportes. Y en los últimos años se ha centrado en dar un cambio a un deporte como el judo. “Mi reto es llevar el espectáculo a un deporte que, a priori, no tiene animación. Espero que el espectáculo de música y luces haya servido para hacer más dinámico todo el campeonato: la presentación y entrada de los judocas con música de su país, etc”.

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Importante labor solidaria
Desde hace 11 años Luis Torres dedica cada vez más tiempo a realizar una importante labor social a través del deporte. “Comencé llevando jugadores de vóley playa a realizar actividades con los niños y ha ido a más. Acerqué el vóley a las mujeres de Marruecos. Sobre todo me gusta trabajar para niños y discapacitados, y en cada campeonato que participo llevo deportistas (de judo o voley playa, sobre todo) a que visiten a niños en los hospitales y organizo actividades para ellos. He trabajado con niños refugiados en Italia, y después de los Paralípicos volveré a Chechenia, todavía sin recuperarse de su guerra sangrienta, y seguiré acercando comunidades a través del deporte en Oriente Medio”. Pero uno de sus mayores éxitos fue organizar en 2015 un partido de voleibol en el que jugaban juntos niños árabes y judios. Tuvo una gran repercusión mundial y en Israel, donde soy conocido, ya que colaboro en el Centro por la Paz de Simón Peres, el expresidente israelí y Premio Nobel de la Paz”.
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Los oros de la argentina Pareto y de la kosovar; o el desplante del egipcio al judoca israelí
Luis Torres fue testigo de excepción durante la competición de Judo de tres hechos destacados en los Juegos: la primera medalla de oro de Kosovo en unos Juegos; el primer oro de una argentina, Paula Pareto -amiga y colaboradora en eventos solidarios y que provocó que Luis llorara de la emoción- y el desplante del egipcio ElShehaby al israelí Or Sasson.
“El reglamento obliga a hacer la reverencia al entrar y salir del tatami, pero no a darse la mano. Yo comprendo al egipcio: son mis últimos Juegos, me elimina de la lucha por la medalla, no tengo ganas de saludar”, aunque tampoco realizó la reverencia, lo que provocó que el árbitro le llamara al orden y fuera abucheado por el público. “Está claro, continuó, que al tratarse de un deportista árabe y otro israelí, y más en unos Juegos Olímpicos, todo está sacado de dimensión. El COI consideró que es un atentado contra el movimiento olímpico y lo expulsó, finalizó.




