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Cuando el médico está en el Superordenador Teide

El Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) colabora con investigadores sanitarios para secuenciar ADN con fines científicos y asistenciales
Imagen de un Superordenador
Imagen de un Superordenador

Por Verónica Martín

El futuro ya ha llegado. El momento en que nuestros genes pueden hablar de nosotros y predecir, prevenir o indicar qué problemas de salud tenemos escondidos o pueden desarrollarse si tenemos determinadas actitudes. La ingeniería genética está ya al servicio del ser humano.

En 2003, el Proyecto Genoma Humano consiguió abrir la puerta a una medicina personalizada donde los genes fueran libros abiertos con la historia escrita que ya se podían leer. Técnicamente, la secuenciación de ADN no es sencilla, y aunque científicamente se avanza muy rápidamente, aún estamos lejos de un análisis genético universal a precios populares, principalmente por la problemática tecnológica, que aún tiene que avanzar más.

La semana pasada, DIARIO DE AVISOS publicaba que “el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), con sede en Granadilla, cuenta, desde hace unos días, con un gran secuenciador que permitirá a cualquier canario obtener un estudio de su ADN sobre las posibles enfermedades a que se expone”. En esta ocasión la tecnología ha logrado ser palanca de la ciencia y es el entorno del Superordenador Teide quien ha permitido este gran avance. El Cabildo de Tenerife es el propietario de esta infraestructura informática y ha potenciado este acuerdo que se inició con un grupo de investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) y de los dos hospitales públicos de la Isla.

Uno de los máximos responsables de la pata sanitaria de este proyecto es el investigador Carlos Flores, quien explica que “la idea que nos llevó hasta este proyecto es que los ciudadanos canarios tengan acceso a la información genética utilizando el Superordenador Teide”.

[su_pullquote]“Este sistema servirá para cualquier ciudadano que requiera de estos servicios”[/su_pullquote]

Este equipo de investigación del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria lleva 16 años trabajando desde el abordaje genético las enfermedades respiratorias. “Hace tres años empezamos a formarnos especialmente porque teníamos en mente el desarrollo de una herramienta informática que permitiera avanzar y simplificar estos estudios genéticos”. Por ello, a finales de 2014 comenzó la colaboración con los técnicos del Superordenador Teide, que ha culminado en la creación de un procedimiento único en el Archipiélago. Carlos Flores insiste en que aún el laboratorio está en fase de pruebas. “Tenemos la tecnología avanzada y tendremos secuencias genéticas de individuos antes de final de año, aunque estas aún serán secuencias control, pues hay que hacer muchos ajustes y pruebas antes de empezar a trabajar de forma real”.

Una de las ventajas que tiene este sistema es que “servirá para cualquier ciudadano, centro sanitario o instituto de investigación que requiera de estos servicios”, a unos precios más asequible que en la tecnología actual.

“La ventaja de este proyecto es que es lo suficientemente versátil como para estudiar genes concretos, en el caso, por ejemplo, de que se sepa que la persona puede tener un problema genético y esté determinado el gen afectado; o el genoma completo”, explica el investigador, y añade que “hay enfermedades de las que aún no conocemos la genética subyacente y se necesitan equipos muy complejos para poder realizar el estudio”.

[su_pullquote align=”right”]“Este sistema servirá para cualquier ciudadano que requiera de estos servicios”[/su_pullquote]

La pregunta que se hace mucha gente es: ¿podemos hacer algo tras un análisis genético? La repuesta es que se puede hacer mucho más que ante el desconocimiento. Primero, se puede dar una solución temprana a un problema, incluso antes de que se haya desarrollado.

Otra ventaja es que permite modular los comportamientos de las personas, porque no solo estamos marcados genéticamente, sino epigenéticamente. Es decir, nuestros genes se expresan o no en función de dónde vivamos, lo que comamos… y hasta nuestro estado de ánimo. El nuestro… y el de nuestro ambiente. Por lo tanto, este conocimiento puede ayudar mucho a un estado de salud global y personal mucho mejor.

[su_pullquote align=”right”]En 2003, el Proyecto Genoma Humano consiguió abrir la puerta a una medicina personalizada.[/su_pullquote]

Pero… ¿por qué la supercomputación es importante? La capacidad del Superordenador Teide permite una rapidez de procesamiento de datos que acorta los tiempos de estudio genético. Además, resuelve un problema de espacio esencial: cada genoma humano ocupa, en datos, medio disco duro de un ordenador portátil, por lo que infraestructuras informáticas habituales se verían desbordadas constantemente. Y no hay que olvidar que son datos sanitarios que deben estar, obligatoriamente, custodiados y guardados, por lo que no es sencillo gestionar este volumen de información.

La parte técnica está en fase de solución, la capacidad científica va dando pasos de gigante… “El verdadero problema está en la parte interpretativa de estos datos”, añade. “Ahora tenemos cómo una sencilla prueba nada más nacer (como ocurre con la denominada Prueba del Talón) puede permitir detectar problemas muy tempranamente y ponerles solución o, al menos, tratamiento lo antes posible”, explica Carlos Flores. “Esto va a cambiar el mundo del abordaje terapéutico y ya es un presente en ciudades como Madrid o Barcelona, en España, o en países como Estados Unidos”.

Estos conocimientos abren una puerta a una medicina mucho más eficiente, con genetistas que se convierten en cartógrafos de lugares nunca visitados que esconden muchas sorpresas.

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