Por Gabriela Gulesserian / A.M.S.
Domínguez confirma “que le consta” la censura en el Puerto

Finalmente, se confirmó que la Alcaldía de Puerto de la Cruz es la salvación del acuerdo entre CC y PSOE en el Gobierno regional, tal y como consta en el acuerdo suscrito el sábado entre ambas formaciones políticas. Y aunque todavía haya incrédulos al cambio de gobierno en la ciudad turística, el presidente del PP en Tenerife, Manuel Domínguez, aseguró a este periódico que la noticia “le consta”, pese a que supondrá “condenar el futuro de un municipio a costa de salvar el sillón de algunos”.
Domínguez apuntó que su partido no apoya mociones de censura “por que sí”, sino cuando entiende que hay razones de gobierno para hacerlo, como fue el caso de Granadilla, donde existía un documento firmado con CC y Ciudadanos en junio de 2015 porque los tres partidos consideraban que el del PSOE no era el más idóneo para el municipio.
El otro caso fue el de La Victoria de Acentejo, donde el PP había acordado apoyar un gobierno nacionalista en minoría. En este caso, el incumplimiento de su cabeza de lista, Fermín Correa, al convertirse en alcalde merced al PSOE, le supuso la expulsión del PP y a este, presentar una censura junto a CC con el beneplácito de su único edil, Leo García.
Sin embargo, en Puerto de la Cruz no existe para Domínguez ningún motivo para cambiar la Alcaldía. “A día de hoy nadie cuestiona a Lope Afonso, ni al Gobierno, ni pregunta si la ciudad va bien o no. Aquí de lo que se trata es de mantener el sillón en el Ejecutivo canario”, critica.
El PP “está abocado” a que se plante una moción de censura “por un capricho”, y por ello los portuenses en particular y los norteños en general, “deberán pagar un precio demasiado alto”, manifestó.
Aunque el presidente insular del PP confirmó que a día de hoy CC en el Puerto “no le ha comunicado nada oficialmente”, el acuerdo suscrito el sábado es un “todo es a cambio de…”. Ante esta situación, su partido “poco tiene que hacer” ante un nuevo Gobierno de PSOE- CC, “más que ser coherente, no actuar de la misma manera que CC y PSOE por venganza o comodidad”.
A nivel regional, se alegra de que los socialistas “hayan roto esas líneas rojas que había en Canarias y hayan aceptado hablar con el PP”, algo que su partido plantea desde 2011.
Casimiro Curbelo, la llave del ‘amo’

La panoplia de pactos alternativos al CC-PSOE no se agota en el PP. Desde hace meses han ido alimentándose las expectativas de un acuerdo amplio de la izquierda liderado por el PSOE, que aupara a la presidencia a Patricia Hernández con el respaldo de Podemos y Nueva Canarias, principalmente. Suman 27 escaños y necesitan cuatro más para hacer prosperar una moción de censura contra Clavijo (la mayoría absoluta son 31). El único caladero vecino donde buscar esos diputados es la Agrupación Socialista Gomera (ASG) de Casimiro Curbelo, que cuenta con tres. Curbelo, una vez liberado del caso Telaraña (archivado estos días por el juzgado de San Sebastián) se convierte así en un hombre clave para una operación de izquierda. Licenciado en Filosofía y Letras (Geografía e Historia), es un político que se afianzó en La Gomera con una autoridad incontestable. “Yo no soy un cacique del PSOE”, nos dijo en marzo de 2015, en vísperas electorales, una vez que la ejecutiva de Pedro Sánchez lo declaró “no idóneo” como candidato (por el caso Telaraña que le acaban de archivar) y fundó ASG. Ahora, con Sánchez defenestrado y él libre de polvo y paja, ha dicho en su entorno que ve el futuro “con serenidad y aplomo, sin perder las raíces”. La suya es una agrupación socialista. En las urnas obtuvo por su cuenta todo a lo que apostó: tres escaños en la isla, una plaza en el Senado y la enésima reelección con mayoría absoluta en el Cabildo, donde gobierna sin sombra desde 1991. Su poder podría verse aumentado considerablemente si una operación de izquierda le tocara a la puerta. Ese poder sería aún mayor si CC y PP lo llaman, para lo cual han de sortear el veto de Mario Cabrera (“en ninguna circunstancia apoyaré al PP”). Los dos partidos suman 30 escaños y necesitan uno. Casimiro Curbelo sería el amo de ese pacto.
Román Rodríguez: un eje con doble hélice

El más contundente a la hora de describir el paisaje político canario ha sido Román Rodríguez. El expresidente del Gobierno autónomo (1999-2003), médico de profesión, y nacionalista de izquierda desde comienzos de los 80, con Unión Nacionalista de Izquierdas (UNI) y más tarde en las filas de Iniciativa Canaria Nacionalista (Ican), que se integró en CC en el 93, acaba de cumplir 60 años. Desde que se apartó de CC y fundó Nueva Canarias (NC), hace una década (dejando a CC desmantelada en Gran Canaria), ha mantenido una postura muy crítica con la deriva conservadora de los nacionalistas nucleados en torno al feudo originario de ATI en Tenerife. Si la unidad nacionalista hubiera avanzado, quizá ahora estaríamos hablando de una confluencia de CC (18) y NC (5) en busca de ocho escaños para formar gobierno, pero las relaciones políticas entre Clavijo y Rodríguez, entre CC (salvo, en todo caso, el PNC) y NC son ahora mismo malas. Es el eje de doble hélice en la bifurcación de pactos posibles.
En la edición del DIARIO que molestó al presidente, el miércoles (aparecía en la portada sirviendo al PSOE en bandeja la cabeza del alcalde del Puerto de la Cruz), se vertían estas declaraciones de Rodríguez sobre Clavijo: “El del buen rollito y la mochila es el peor presidente que hemos tenido”.
16 meses de peleas
El martes, en horas que ya dejaban de ser vespertinas y los periodistas se habían replegado, se abrió un debate en el Parlamento a instancias de Rodríguez sobre la salud del pacto, que recogió este periódico en la edición del jueves. La oposición en bloque criticó que los socios lleven “16 meses de peleas”, y Rodríguez pidió entonces a CC “más respeto hacia el PSOE. Ustedes parten de la lógica de que PP y PSOE nunca se entienden. Bueno, hasta ahora.”
En el centro de todas las opciones a CC, a derecha e izquierda, figura Román Rodríguez como una suerte de eje motriz. Si la socialista Patricia Hernández (15 escaños) y el popular Asier Antona (12) se pusieran un día de acuerdo, la llave de ese pacto sería Rodríguez (5). Y si el giro es hacia la izquierda, como ya quedó visto, el pentapartido debería contar igualmente con NC (los 15 del PSOE, 7 de Podemos, 5 de NC, los 3 de ASG y al menos un diputado externo), la plataforma nacionalista de Rodríguez, que en 2003 inició un distanciamiento de la órbita de CC al negarle, junto a la Vicepresidencia, la cartera de Economía y Hacienda en el Gobierno de Adán Martín, y que desde entonces acaricia la idea de reconstruir el nacionalismo progresista con las posibles fugas que se produzcan en CC si pierde el Gobierno. Todo un largo viaje de 10 años para llegar a este puerto, en octubre de 2016 -ya sin los actores principales de entonces en primera línea-, lo cual convierte a Román Rodríguez para CC en la reencarnación de los viejos fantasmas que persiguen al nacionalismo conservador tras volar alto y entrar en pérdida.
CC, el PP y el ‘banquete de los presupuestos’
A. M. S./Santa Cruz de Tenerife
Siempre existió la idea de que CC, con quien quería cohabitar era con el PP. Pero esa posibilidad se fue enfriando con Rajoy en funciones. CC predicaba el paradigma (en palabras de Luis Mardones) de que “para que las Islas participen del gran banquete de los Presupuestos del Estado, lo mejor es que la letra y la música sean las mismas en Canarias y en Madrid.” Un acuerdo de esa naturaleza entre CC (18 escaños) y PP (12) necesita del concurso de Curbelo (3), pero tropieza con un escollo: el veto de Mario Cabrera, diputado majorero en las filas de CC. Este asegura contar con sus dos compañeros “y un cuarto”. Las informaciones que iba ofreciendo en solitario nuestro periódico no eran tomadas en serio por CC. Hasta que el día 19, Clavijo admite: “Espero que no se traslade lo de Madrid a Canarias”. La foto de la diputada Ana Oramas hablando al oído en el hemiciclo con la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, era fiel reflejo de esa inquietud: “CC intenta frenar en Madrid los contactos del PP y el PSOE en Canarias”, titulamos el 21. Oramas, no solo bisbiseó a Cospedal sus deseos, sino que hizo valer la baza de su voto 170. Populares y socialistas han estado hablando en Madrid de Canarias, y no en voz baja, entre Mario Jiménez, portavoz parlamentario andaluz y de la gestora del PSOE, y Javier Arenas, vicesecretario territorial del PP. Hasta la víspera de la investidura de Rajoy, esos contactos han sido fluidos y permanecen en modo espera. Las espadas quedaron en alto hasta que Rajoy forme Gobierno esta semana y, tras la tensión de tantos meses, se recobre la normalidad. Vendrán los Presupuestos y se generarán compromisos por arriba que podrán influir o no en Canarias.
Mario Cabrera: el ‘no’ de CC al PP

En los mentideros políticos de esta legislatura se asegura que el nacionalista majorero Mario Cabrera (secretario primero del Parlamento) “y tres o cuatro diputados afines”, según dicen algunas voces de su propia organización, se alinean en una postura crítica que tiene dos vértices: rechazan cualquier alianza con el PP y profesan con desencanto un nacionalismo de izquierda sin sitio en CC. La fórmula del pacto progresista pasaría por este licenciado en Pedagogía y activista estudiantil en su etapa lagunera, cuya ascendencia nacionalista en las filas de Asamblea Majorera (fue presidente del Cabildo de Fuerteventura entre 2003 y 2015) es reconocida en CC, donde, con el paso de los años, el poso ancestral de la cultura nacionalista se ha ido diluyendo.
Amigo de Paulino
Cabrera, respetado como una referencia del nacionalismo de izquierda subsistente, conserva vínculos con dirigentes anteriores a Clavijo, como el expresidente Paulino Rivero. En esta crisis apenas ha abierto la boca, salvo para afear la conducta a Carlos Alonso sobre los famosos sueldos: “Alonso debería pedir perdón al PSOE por sus declaraciones”, dijo hace escasamente 15 días.
De puertas adentro sí ha hablado. Cuando los socialistas amagaron con irse del Gobierno, este mes, el presidente Clavijo dijo a sus parlamentarios: “Tranquilos, que hablé con Rajoy y le ofrecí que, al día siguiente de marcharse el PSOE, el PP ocupe sus mismas consejerías.” Cabrera preguntó: “Presidente, ¿no se te olvida algo, que no estás mandatado para tomar ese tipo de decisiones?” Clavijo le desautorizó recordándole a Cabrera haber gobernado con el PP en Fuerteventura. Las relaciones de ambos desde entonces se han tensado. También molestó a Mario Cabrera que el presidente mencionara en su círculo que “de los tres majoreros, tengo controlada a una diputada”.
Noemí Santana, portavoz de Podemos, confirmó el viernes a este periódico su aval para un Gobierno de izquierda tras la continua aluminosis del pacto vigente: “Necesitaríamos que los compañeros de Asamblea Majorera, que se definen como progresistas, dieran un paso adelante”, manifestó.





