análisis

Radiografía de una crisis política y claves de futuro para Canarias

Los socios de gobierno cierran en falso un pacto en el que ya ninguno de los dos cree, obligados a ganar tiempo para buscar alternativas

Casimiro Curbleo, Román rodríguez y Mario Cabrera

Fernando Clavijo supo de su debilidad extrema el miércoles 19. “Espero que no se traslade lo de Madrid a Canarias”, declaró al cobrar conciencia de la gravedad que representaba para sus filas el que por primera vez en 33 años de autonomía pudieran entenderse el PSOE y el PP. Como ese puente estaba roto, los gobiernos han pasado, en los últimos 23 años, por Coalición Canaria (CC). De esto se trataba. De Román Rodríguez, Casimiro Curbelo y Mario Cabrera poco se ha dicho. Y son los tres ases de lo que pueda pasar a partir de ahora.

La sospecha de una moción de censura sobrevuela desde hace 18 días el Gobierno canario y, dado que pone en riesgo la hegemonía de Coalición Canaria (CC) durante casi un cuarto de siglo en el poder, no es un tema baladí. La portada de DIARIO DE AVISOS del pasado día 13 –de ahí los 18 días de alarma- lanzaba el órdago secreto: Asier Antona, presidente regional del PP, rompía con la tradición al afirmar: “Con el PSOE es posible entendernos en Canarias.” Los nuevos aires políticos de Madrid traían esos alisios a las Islas.

El sábado, los socios del pacto que gobierna de un modo traumático esta comunidad (CC y el PSOE) desde hace año y medio, acordaron, en una cumbre de cuatro al máximo nivel (presidente, vicepresidenta y los dos secretarios generales) cerrar un acuerdo en falso, que es una prórroga de circunstancias. Proclaman, sin fe, que así dan por superadas, formalmente, sus diferencias, tras un mes infernal en que los socialistas dieron el acuerdo por finiquitado tras perder la Alcaldía de Granadilla al cabo de múltiples desafectos. Dos socios malavenidos que se toman, tácticamente, un respiro razonable en la batalla desatada desde septiembre, y, lejos de haber cicatrizado sus heridas, embridan una crisis desbocada hasta una mejor solución.

Era un sábado feliz de ceremonias de paz en la antevíspera del día de difuntos, pues Rajoy, pese al ruido del cerco al Congreso, era investido presidente, como antes de un último estertor, tras casi un año agónico en blanco, y podrá formar gobierno. Ante la paradoja de que Canarias entrara en un desgobierno no escrito, pero real, decidieron con buen criterio templar los ánimos. Nacionalistas y socialistas consideraron lo más oportuno enterrar el hacha antes de que la sangre llegara al río. Iba camino de ello, pero aún no hay permiso de Madrid ni para unos ni para otros. Y deben esperar. El pacto continúa, pero ahora en la sala de espera. Los dos, por separado, cortejan al mismo socio alternativo: el PP. Todo quedó en stand-by, hasta nueva orden.

Pese al acuerdo del sábado, los socialistas guardan bajo la manga otra opción al margen de la del PP, que no depende del plácet del Madrid. Román Rodríguez, Casimiro Curbelo y Mario Cabrera son tres dirigentes con trienios a la espalda en la política canaria llamados a desempeñar un papel clave en lo que suceda a partir de ahora.

Populares y socialistas, al habla

Tal y como ha reconocido el secretario general del PSOE en Canarias, José Miguel Pérez, él personalmente ha mantenido contactos con representantes del PP. Según supo este periódico, las primeras conversaciones no fueron de números uno. Hubo un encuentro exploratario, a mediados de mes, entre un diputado socialista periférico y otro popular de Tenerife. Fue el primer vis a vis de los dos partidos con este propósito desde 1995, en que, como recordó el día 19 a este periódico Jerónimo Saavedra, el PSOE y el PP plantearon una moción de censura a CC (Manuel Hermoso había hecho lo propio contra Saavedra dos años antes, logrando gobernar y creando, de paso, la propia CC), pero el comité federal del PSOE -se le atribuyó a Alfonso Guerra- no lo autorizó. De este modo, al calor del giro en Madrid, ahora han empezado a hablar populares y socialistas en Canarias, un diálogo inconfesable por parte del PSOE, salvo el reconocimiento de Pérez.
“Somos la llave de la estabilidad y el PSOE ya acepta hablar con nosotros”, celebró el día 18, en primera, en el DIARIO, Manuel Domínguez, presidente del PP tinerfeño. “Dentro o fuera del Ejecutivo regional, estamos listos para salvar cualquier situación”, añadió en la entrevista, antes de avisar: “Que nadie tenga duda: el PP no va a dejar caer esta comunidad por una ruptura de los actuales socios de Gobierno”.

Momento crítico

Era el momento más crítico de las relaciones enconadas entre CC y el PSOE. Los socialistas, que acababan de perder la Alcaldía de Granadilla a manos de CC y acumulaban desencuentros con su socio sobre la gestión en Sanidad, Carreteras y el cierre presupuestario, habían declarado “roto” el pacto y se disponían a hacer las maletas. En las filas de CC se respiraba una extraña sensación de divorcio y orfandad. Listos para romper el matrimonio con el PSOE sellado en junio de 2015 tras las elecciones de mayo. Cuando Domínguez dijo lo que dijo, el presidente del Cabildo tinerfeño, Carlos Alonso, había dado otra vuelta de tuerca en la crisis conyugal con aquella voladura de sus palabras: “El PSOE quiere seguir en el Gobierno por los sueldos”. La orfandad nacionalista se debía a que, de pronto, comprendieron, con los lazos que estrechaban PSOE y PP, que se quedaban sin recambio.

PP y PSOE inauguran un tiempo nuevo

El PP y el PSOE acaban de inaugurar en Madrid un nuevo tiempo político. Desde el momento en que se despejó la incógnita de la abstención socialista para investir a Rajoy, consumada el sábado, se encendieron todas las alarmas en Canarias. Sobre el tablero se están moviendo las piezas en múltiples direcciones, con la novedad de que han entrado en escena actores que no se sentaban hasta ahora a la misma mesa. Es el caso del PSOE y el PP.

Sin duda, el gran factor inesperado ha sido el diálogo entre populares y socialistas. El mismo sábado 1 de octubre en que el comité federal del PSOE derrotó a Pedro Sánchez y puso rumbo a la abstención, cambiaron las condiciones. El 6, DIARIO DE AVISOS, tituló en portada, para sorpresa de muchos: “La cuestión canaria, en el diálogo nacional PP-PSOE”. Muchos en las Islas no se lo quisieron creer. Ilustraban la noticia las fotos de Susana Díaz y Mariano Rajoy. “Populares y socialistas ya están hablando de Canarias”, decíamos cuando todavía era solo “eventual la abstención del PSOE en el Congreso”. El sábado se remató esa jugada y Rajoy ya es presidente, gracias al gesto del nuevo PSOE de Susana Díaz. La hipótesis de una alternativa a CC, lo que se ha denominado coloquialmente el proceso en círculos de la nueva entente, cobró cuerpo en pocos días. Dirigentes populares en las Islas revelaron que “era posible hablar con el PSOE”. Tal fue así que el día 13, de nuevo en la portada del DIARIO, el presidente del PP en Canarias, Asier Antona, declaraba en una entrevista en exclusiva: “Con el PSOE es posible entendernos en Canarias; ya lo hicimos en La Palma”. Antona, en ese momento, arrojó este aviso a navegantes: “Coalición Canaria no tiene el monopolio del poder en las Islas; otras mayorías parlamentarias son factibles sin ellos.”