
Desde hace diez días, cuando se conoció la existencia de dos cuevas detectadas en las calles Pelinor y Tegueste, en el barrio de Punta Brava, el área de urbanismo del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz no ha tenido descanso.
Una vez desalojadas las viviendas con riesgo de derrumbe, ubicadas las familias, y habilitada la partida económica en el último pleno extraordinario, el Ayuntamiento procedió ayer a encargar los estudios de alternativas para actuar en la zona y el de vigilancia y control quincenal del litoral de Punta Brava, al tiempo que ejecuta la construcción de un muro con una puerta para limitar el acceso, excepto a los técnicos municipales y a los vecinos en caso de tratarse de una urgencia.
La empresa responsable de elaborar ambos documentos es Wara, la misma que realizó los tres informes geológicos y geotécnicos de la zona, además de estar “entre las mejores de Canarias”, sostiene el concejal de Urbanismo, Juan Carlos Marrero.
La vigilancia de los puntos conflictivos de las calles Pelinor y Tegueste se realizará cada quince días durante el transcurso de un año que es la duración del contrato, cuyo presupuesto asciende a 11.400 euros.
Para el estudio de viabilidad no se puede establecer un plazo, porque es una tarea complicada y por lo tanto, se trabajará conforme a los avances que se vayan dando. El hecho de que sea la misma empresa la que acometa ambos trabajos facilitará las cosas ya que se efectuarán visitas periódicas y “no se parará en ningún momento”, insiste el edil. Este documento determinará las posibles soluciones técnicas y económicas para reparar las dos cuevas encontradas y el entramado de calles. A partir de ahí, se procederá de la misma manera que con la calle Tegueste, en la que la empresa también preparó tres posibles propuestas de actuación. En este caso, se requiere una inversión de 17.600 euros.
El responsable de Urbanismo realizó ayer junto al arquitecto técnico y el encargado de obra la primera visita a la calle Pelinor para supervisar la construcción de los muros. Según Marrero, los vecinos cercanos le manifestaron que estaban muy agradecidos con el trato y por la manera de actuar del Ayuntamiento. “Estuve casi hora y media hablando con ellos, han entendido el peligro y han reaccionado bien ante una situación difícil”, subraya. “Las cuatro familias desalojadas han elegido su vivienda temporal y aunque no tuvieron mucha opción, cada cual escogió la suya”, apunta. El concejal manifiesta que en este caso el Gobierno local “ha actuado de una manera muy exquisita porque había que dar una mala noticia y buscar una solución”.
El próximo paso que dará el Ejecutivo local es encargar el proyecto proyecto constructivo de las zonas 3 y 4 para recalzar y tapar las cuevas que están justo al final de la calle Tegueste, un trabajo valorado en 17.500 euros.
La pared
Además del desalojo de cuatro viviendas, el tramo afectado de la calle Pelinor se cerró al público y se construyó un muro de 2,20 metros de alto por el ancho de la vía a la altura del número 33 con una puerta para el acceso de los técnicos municipales.




