
Si no fuera porque resulta funesto, se diría que hablamos de una película de Berlanga o de Paco Martínez Soria. Ayer tarde, justo una semana después de su fallecimiento en un geriátrico privado de Güímar, fue enterrado Félix, el octogenario de quien nadie quería hacerse cargo, como informó DIARIO DE AVISOS. Dos ramos de flores, gentileza de una de sus sobrinas y de sus inseparables amigos de Arafo, quedaron como recuerdo en el nicho que finalmente le cedió el Ayuntamiento de Güímar para que descanse en paz. Félix falleció el jueves pasado a los 83 años en el geriátrico donde pasó los últimos cuatro años de su vida. Unos amigos de Arafo, con quienes solía salir a pasear, se lo encontraron sin vida aquel día 27 a las diez y media de la mañana. Desde entonces pasaron siete días de lo más surrealista. Primero, porque el cadáver no se levantó hasta las ocho de la noche de aquella jornada, cuando el geriátrico puso en conocimiento de la Guardia Civil que los familiares no se hacían cargo del cuerpo, al afirmar que el difunto no disponía de seguro de deceso, algo que desmiente su sobrina Mary, quien denunció al centro.
Los familiares, dos hijos, un hijastro y varias sobrinas, afirman que no disponen de recursos para enterrarlo y acuden en demanda de auxilio al Ayuntamiento, que en estos casos es el responsable de dar sepultura, algo que no se decide hasta el lunes, cuando Servicios Sociales evalúa la situación, mientras que el geriátrico y la familia entran en una guerra sobre lo que pagaba o dejaba de pagar el difunto, que solo disponía de una pensión de 600 euros para sufragar una estancia que suponía un coste de 900, después de que se le agotaran los ahorros que disponía cuando el hijastro le ingresó en el geriátrico.
Félix, que se casó dos veces y que tenía una casa en Chacona, recibió ayer cristiana sepultura, con presencia de la alcaldesa, una hija, dos sobrinas y sus inseparables amigos de Arafo, pero tampoco fue fácil el entierro, porque durante la mañana la hija (Ofelia) amenazó con quitarse la vida si su prima (Mary) intervenía en las gestiones. A las 17.15 horas, quince minutos sobre el horario previsto, Félix llegó desde Mémora para descansar en un nicho aún sin nombre, a pesar de contar con uno familiar en ese cementerio.rrado ayer, tras una semana, mientras su hija amenazaba con quitarse la vida




