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La familia de Andrea no tiene ninguna esperanza de que la liberen con el diálogo

La tinerfeña, encarcelada en Caracas, forma parte de esos “presos políticos anónimos”, que “no le interesan a la Mesa de la Unidad”
Andrea González y su pareja, detenidos en Venezuela. | DA
Andrea González y su pareja, detenidos en Venezuela. | DA

La familia de la tinerfeña Andrea González, que está detenida desde hace más de un año, no tiene ninguna esperanza de que el proceso de diálogo abierto en Venezuela facilite su liberación ni la de su pareja, Dani Abreu, cuyo padre también es de la Isla, pero su doble nacionalidad es portuguesa.

Su hermana, Alejandra González, sostiene que este proceso es “una gran mentira” y solo va a permitir que, “a cuentagotas”, se liberen algunos presos políticos, como el caso de Rosmit Mantilla, que tengan un efecto de maquillaje para el Ejecutivo venezolano.

Porque en esta situación de los presos políticos, también existe la conciencia de que hay dos niveles: el de los que ejercen la política y los ciudadanos, como el caso de Andrea y Dani, que son anónimos. De hecho, se ha formado un comité para la defensa de los ciudadanos europeos que están en esta situación en Venezuela. Alejandra González tiene claro que a la Mesa de la Unidad “solo le interesa la defensa de los políticos”.

Cabe recordar que sobre estos dos jóvenes pesa una grave acusación de terrorismo. El testimonio de un delincuente, que confesó matar y descuartizar a una mujer, los implicó en una presunta trama para asesinar a la hija del expresidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Esta es, según la defensa, la única prueba.

Desde entonces, sus familiares defienden la inocencia de la pareja. A estas alturas del proceso, solo tienen la esperanza en que se produzca un cambio de gobierno en Venezuela para resolver esta situación.

Después de más de un año de lucha por la liberación de Andrea y Dani, su familia se siente abandonada por las instituciones españolas y los partidos políticos. “Ni el Gobierno de España ni el de Canarias han hecho nada”. A excepción de los eurodiputados del Partido Popular, en especial Gabriel Mato, que han sido los que más se han preocupado por este caso. El juicio de Andrea González sigue aplazándose sine die. Las fechas programadas para el inicio del proceso se han ido suspendiendo una tras otra por cuestiones tan variopintas como que la jueza era devota de la Divina Pastora y no podía asistir a la vista porque coincidía con esta celebración. Otro de los motivos fue que estaba de vacaciones, cuando llevaba seis meses sin trabajar porque no tenía asignado despacho.

CONDICIONES INFRAHUMANAS

Para Alejandra González está claro que la jueza persigue que no se celebre este juicio para que no se ponga de manifiesto la multitud de irregularidades que condujeron a la detención de su hermana y su cuñado. “Solo tienen como prueba el testimonio del asesino confeso Pérez Venta para incriminarlos, en un proceso que ha sido ilegal y viola todas las leyes”, sostiene.

Mientras tanto, Andrea y Dani continúan viviendo en unas condiciones infrahumanas en el Helicoide. Hacinados, en pésimas condiciones higiénicas y sanitarias, tratan de resistir estos dos jóvenes un régimen carcelario que ha sido denunciado en numerosas ocasiones por atentar contra la dignidad de las personas.

Andrea, según ha contado su hermana, acaba de pasar un episodio grave de enfermedad, que estuvo a punto de costarle la vida. “Solo la llevaron a un hospital cuando estaba a punto de morir”.

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