
Lleva tres años funcionando y es la segunda máquina más potente de España en almacenamiento y procesamiento de datos, sólo superada por el Barcelona Supercomputer Center. Equivale a 300.000 ordenadores y tiene capacidad de sobra para llevar toda la informática de Canarias, incluyendo la del Gobierno, los siete Cabildos, los 88 ayuntamientos y las empresas públicas y privadas de esta comunidad. Consume, a pleno rendimiento, 300 kilovatios, es decir, 30.000 veces más que un ordenador convencional. Costó casi ocho millones de euros y su adquisición ha colocado en el mapa de la supercomputación mundial a la isla de Tenerife. La joya de la corona del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), está en Granadilla, en un búnker especialmente diseñado, sin ventanas, con paredes que aguantan huracanes, a 23 grados de temperatura constante y con sistemas por duplicado de alimentación de energía eléctrica. Es el Supercomputador Teide, la máquina que cautivó a Stephen Hawking cuando visitó las instalaciones en septiembre de 2014.
Sus prestaciones, gracias a los denominados “procesos en paralelo”, resultado de la instalación de numerosos procesadores que son claves para alcanzar la máxima velocidad, han atraído a la Isla a empresas internacionales de la talla de Airbus, la Agencia Espacial Europea (ESA) o Shell. Grandes compañías que envían sus trabajos, los ejecutan y se le devuelven. El gigante de la aviación analiza aquí algunos de sus modelos aerodinámicos para el diseño de sus piezas, una tarea que apenas requiere unas horas. El organismo de exploración espacial emplea la gran computadora para almacenar y procesar fotografías de satélites, mientras que la empresa de hidrocarburos lo hace para realizar análisis de geofísica para prospecciones petrolíferas en todo el mundo.
“Intentamos desarrollar un mercado de pago con grandes empresas, que pagan por los servicios, porque el alquiler temporal les sale mucho más rentable que construir su propia máquina”, señala el director-gerente del ITER, Manuel Cendagorta. “En cambio, la comunidad científica de las universidades o el Instituto de Astrofísica de Canarias acceden al supercomputador gratuitamente a través de acuerdos de investigación. En el caso del IAC, sus trabajos se centran en los modelos de galaxias; si cada una tiene millones de estrellas, necesita mucho proceso para resolver, por ejemplo, la ecuación que permita la interactuación gravitatoria”, apunta el responsable del Instituto.
El Supercomputador Teide, gracias a su gran capacidad de cálculo, también es clave para la producción de cine, un campo que presenta un enorme potencial en opinión de los expertos, concretamente en la generación de imágenes o animación en tres dimensiones. Dos películas han pasado por sus nodos en el último año y medio: Atrapa la bandera y Ozzi. Actualmente se está realizando el cómputo de una tercera, que concluirá a final de diciembre.
Otra de las prestaciones que ofrece la potente infraestructura es conocer qué es lo que ocurre bajo nuestros pies. La Red Sísmica Canaria, que se acaba de crear impulsada por el vulcanólogo Nemesio Pérez, con la instalación de 15 sismógrafos de máxima sensibilidad por toda la Isla, envía todos los datos que almacenan las estaciones al supercomputador para que este proceda al análisis de la información en tiempo récord. A partir de ahí se pueden realizar modelos de isla y configurar suposiciones. El proyecto estrella de la división de Medio Ambiente del ITER es, hoy por hoy, el que produce mayor actividad científica en el centro, donde predomina la ingeniería aplicada.

Pero si hay un asunto que se mima especialmente estos días en el Instituto es el inminente lanzamiento de su planta de genómica, noticia adelantada por este periódico, que visitó las instalaciones y pudo hablar con el equipo de investigadores. Se trata de una gran apuesta que permitirá a cualquier canario obtener un estudio de su ADN sobre las posibles enfermedades a las que se expone. “Ahí centramos ahora todos nuestros esfuerzos. Estamos calibrando los secuenciadores y ya hemos realizado algunos test que han funcionado bien. Los errores detectados son muy bajos”, desvela Cendagorta. La acción de los nuevos equipos permitirá romper el genoma en pequeñas piezas como si fuera un puzle. Cada pieza de ese rompecabezas se lee cientos de veces y, en ese momento, entra en liza el superordenador, que es el encargado de reconstruir el puzle.
Simulaciones de alta calidad
“Las simulaciones son como los videojuegos, pero con una matemática muy potente que se aproxima más a la vida real”, afirma Jesús Rodríguez Álamo, director de Ingeniería del ITER. “¿Te imaginas que los grandes fabricantes de coches o aviones tuvieran que construir las partes aerodinámicas hasta dar con las piezas perfectas? Es imposible. Sería carísimo”, explica. “Un ejemplo lo tenemos en la Fórmula Uno, donde las escuderías, a través de supercomputadores casi como el nuestro, simulan cómo se va a comportar el coche en la carrera”.
Rodríguez explica que toda la información se procesa mediante fórmulas matemáticas que ejecutan simultáneamente muchos ordenadores, lo que facilita la obtención de resultados en poco tiempo. Por este motivo, indica, “vale la pena que empresas de aquí se planteen nuevas posibilidades de generación de valor a través del análisis masivo de datos, conocido como Big Data, o mediante la prestación de servicio ante unas capacidades que precisen mucho cómputo”. Considera que el supercomputador puede ayudar a esas compañías a entrar en el mercado “más rápidamente y a un coste razonable”.
Gestionado por la compañía líder en servicios digitales ATOS, el Teide -HPC constituye la pieza central del proyecto ALiX, destinado a crear una red de infraestructuras de telecomunicaciones que sitúa a la isla de Tenerife al mismo nivel que cualquier otro punto del continente europeo.

García Marichal: “Es una apuesta estratégica que convierte a la Isla en referente”
Para Antonio García Marichal, consejero del Área Tenerife 2030 del Cabildo, el Teide HPC es una apuesta estratégica que convierte a la Isla en un referente de la supercomputación. Destaca que está concebido como un centro de cómputo de datos de alta disponibilidad orientado, sobre todo, a la investigación científica y tecnológica, y donde las simulaciones de alta calidad juegan un papel esencial.
García Marichal confirmó que se trata de cerrar un acuerdo con la AEMET para predecir riesgos a través de simulaciones de fenómenos adversos. “A la máquina se le alimenta con las variables meteorológicas de los últimos años, se hace un algoritmo y se procesan los datos, haciendo proyecciones en tiempo, y a partir de ahí se van ajustando. Así, cuando se produzca el evento, el algoritmo ha ayudado a predecirlo, porque lo hemos ido ajustando con las variables introducidas. Nos ayudará a ser más precisos en la predicción meteorológica”, afirma el consejero insular.




