sur

Las ‘verdaderas’ capitales del Sur

Siete de los nueve municipios de la comarca tendrían que cambiar de nombre si ello dependiera del número de habitantes que residen en los núcleos diseminados por toda esta zona de la Isla
Los Cristianos (en la foto), San Isidro y Costa Adeje son los núcleos con mayor número de residentes en la comarca sur. DA
Los Cristianos (en la foto), San Isidro y Costa Adeje son los núcleos con mayor número de residentes en la comarca sur. DA

De los nueve municipios del Sur, sólo dos mantendrían su capitalidad si aplicáramos el criterio de la población, y serían, precisamente, los dos menos habitados de la comarca: Vilaflor y Fasnia. El resto, Arona, Adeje, Granadilla, Guía de Isora, San Miguel de Abona, Arico y Santiago del Teide, cuentan al menos con un núcleo que ha superado en número de residentes a las capitales tradicionales, donde los ayuntamientos mantienen su sede.

Así, por población, la principal ciudad de Arona sería Los Cristianos; la de Adeje, Costa Adeje; la de Granadilla, San Isidro; la de Guía de Isora, Playa de San Juan; la de San Miguel, Las Chafiras; la de Arico, el Porís de Abona y la de Santiago del Teide, Puerto de Santiago. De todos ellos el caso más llamativo es el de Arona, el tercer municipio de la Isla en población (90.000 habitantes) que cuenta con nueve localidades más pobladas que el casco: Los Cristianos, El Fraile, Las Galletas, Valle San Lorenzo, Cabo Blanco, Buzanada, Cho, La Camella y El Palm-Mar.

Algo parecido, aunque no tan contundente, le ocurre a Arico, el municipio más disperso de la Isla, que suma cuatro núcleos con más población que la Villa. Son el Porís de Abona, Tajao, Arico Viejo y El Río. También el casco de Santiago del Teide está por detrás en residentes de Puerto de Santiago, Tamaimo y Los Gigantes. Cabría citar, además, que San Isidro y El Médano tienen más habitantes que Granadilla, mientras que el resto de capitales (Adeje, Guía de Isora y San Miguel) se sitúan en segundo lugar en sus respectivos municipios.

El caso de Adeje merece una mención especial, porque la apuesta de su ayuntamiento desde principios de siglo por fomentar la residencia, impulsando nuevas construcciones, edificios públicos y centros comerciales se ha traducido en un aumento de población.

La construcción de la autopista del Sur (antes, la carretera general era la única vía y conectaba todos los cascos municipales) y la aparición –y consolidación- de las zonas turísticas en la costa están detrás del estancamiento –y en algunos casos, del retroceso- de los cascos y del afianzamiento de los asentamientos en la costa.

capis del sur

José León García Rodríguez, profesor titular de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna, recuerda que hasta los años 40 la población en esta zona de la Isla vivía de la agricultura y se asentaba, sobre todo, en los lugares más altos de las medianías del Sur buscando la mayor humedad posible para sus cultivos. La entrada en servicio de las canalizaciones de agua a mediados de siglo, provocó un movimiento de población hasta las partes algo más bajas de los municipios donde se plantaron papas, tomates y plátanos. “Pero el gran salto hacia la costa vendría después con la construcción de la autopista y del aeropuerto Reina Sofía, lo que posibilitó el despegue turístico de la comarca”, señala este experto.

“El desarrollo del sector terciario originó ese segundo desplazamiento hacia zonas costeras, donde tanto la hostelería como la construcción actuaron como los grandes polos de atracción a la hora de incorporar nueva mano de obra. Esa fue la clave del balanceo de la población”, indica. No obstante, recuerda que, “a pesar del desplazamiento del peso demográfico hacia el Sur, el área metropolitana cuenta aún con mayor número de habitantes”. José León García, añade que el nuevo panorama ha traído como consecuencia que algunos ayuntamientos se hayan visto obligados a abrir oficinas administrativas en los núcleos más habitados para atender a los vecinos.

Pese a todo, el profesor no ve riesgos de despoblamiento ya que se trata de pueblos que siguen conservando funciones y servicios, y además, apunta otro factor: “Son áreas residenciales, bien cuidadas, que con el paso del tiempo se han convertido en lugares agradables para vivir y que aportan un cierto prestigio. Además suelen ser buenas casas”.

TE PUEDE INTERESAR