
Las imponentes ruinas de la antigua iglesia de San Agustín tienen una presencia destacable en el casco histórico de La Laguna, desde que en 1964 un incendio destruyera el interior del templo y solo dejara en pie sus muros y columnas en pleno centro de la ciudad. Por motivos de seguridad, el recinto ha permanecido cerrado desde entonces y su interior no se podrá visitar hasta 2018, cuando el Ayuntamiento finalice las obras de consolidación y acondicionamiento de los restos. Mientras tanto, los curiosos podrán descubrir la historia y el renacer de este espacio en la exposición que el Consistorio ha organizado en la Casa de los Capitanes, desde hoy y hasta el próximo 10 de enero, dentro de los actos previstos con motivo del 17 aniversario de la declaración de La Laguna como Patrimonio de la Humanidad.
El origen del antiguo convento de San Agustín se encuentra en una concesión realizada por el Adelantado a dos frailes de la orden para que fundaran un centro religioso bajo la advocación del Espíritu Santo. Se trataba de un pequeño recinto con un oratorio ubicado en la calle Real de la recién fundada ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Hacia 1506, los religiosos recibieron nuevas tierras para la construcción de una iglesia, del convento y varias huertas, convirtiéndose en uno de los conventos más importantes del Archipiélago. Las aportaciones populares e institucionales por parte del Cabildo permitieron que el espacio se fuera mejorando durante todo el Antiguo Régimen (el último tercio del siglo XVIII), si bien décadas más tarde, como ocurrió en el resto del país, fue desamortizado, poniendo punto y final a la presencia de los frailes agustinos en el lugar, aunque el culto se mantuvo hasta 1964 cuando tuvo lugar el incendio.
CULTURA Y EDUCACIÓN

La importancia de este templo no radica solo en razones patrimoniales o religiosas, sino que, además, durante el Antiguo Régimen fue un lugar dedicado a la educación y fue sede de la Universidad de San Fernando y, desde 1846, del Instituto de Canarias, como bien se recoge y explica en la exposición.
Una historia y patrimonio que se perdieron cuando el 2 de junio de 1964 se produzco el fatal incendio, por un cortocircuito que inició un incendio en el coro de la Iglesia y que se extendió rápidamente por todo el edificio por las telas y maderas del techo que había en el templo, en un tiempo en el que no había alarmas ni sistema contra incendios. En el incendio se perdieron gran cantidad de imágenes, como la del Ecce Homo, la del Cristo de Burgos o la Virgen de la Cinta, entre otras muchas, aunque logró salvarse la Virgen de la Soledad, que aún se conserva hoy en día, así como alguna tumba que aún puede observarse en el suelo original de la iglesia.
La exposición recoge imágenes del antiguo convento, del interior de la iglesia y del momento del incendio; así como una reconstrucción virtual del templo y de las pinturas murales que decoraban el presbiterio y que están prácticamente desaparecidas, recurriendo a modernas técnicas informáticas que permiten ver en tres dimensiones su interior. Se puede visitar de lunes a viernes, de 10.00 a 13.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas, y los sábados, de 10.00 a 14.00 horas.
VISITABLE EN 2018
Las ruinas se podrán visitar a principios de 2018, cuando el Ayuntamiento finalice los trabajos para consolidar los muros y columnas que quedaron para garantizar la seguridad de los visitantes, así como acondicionar el espacio, dentro de la primera fase del proyecto de rehabilitación. Según se presentó recientemente al Consejo Municipal de Patrimonio, se colocarán piezas de hormigón “para no pisar el suelo de las ruinas porque hay que hacer unos estudios arqueológicos”, explicó la concejal de Patrimonio, Candelaria Díaz.
Asimismo, con estas mismas piezas se hará el mobiliario urbano e incluso un escenario, “donde poder realizar actuaciones”, apuntó la concejal. También se dejarán espacios sin cubrir para ver los restos originales y habrá zonas verdes. La inversión de esta primera fase es de 786.279 euros, de los que el Cabildo de Tenerife pondrá 395.000 euros de sus presupuestos de 2016. Los trámites comenzarán el próximo 2017 y se espera que se puedan iniciar las obras entre finales de ese año e inicios de 2018.
De momento, el Ayuntamiento de La Laguna descarta el proyecto que ganó el concurso de ideas de 2005, que contemplaba recuperar las ruinas de la antigua iglesia de San Agustín para la ciudadanía como centro cultural, por una inversión de más de 8 millones de euros, y se estudiarán las nuevas necesidades de la ciudad.




