la vigilancia sísmica de la isla

Luca D’Auria: “El Teide nos habla y no sabemos qué nos está diciendo”

El exresponsable de la sala de control de seguimiento del Vesubio asegura que los nuevos equipos de medición servirán para “escuchar la actividad silenciosa” del gran volcán tinerfeño

Imagen aérea del cráter del Teide (3.718 metros de altitud) y, en segundo término, Pico Viejo. DA
Imagen aérea del cráter del Teide (3.718 metros de altitud) y, en segundo término, Pico Viejo. DA

En sus primeras declaraciones, realizadas a DIARIO DE AVISOS, Luca D’Auria definió ayer el proyecto de la nueva red sísmica con una frase muy gráfica que refleja dónde se quiere colocar el listón de la investigación. “Buscamos escuchar la actividad silenciosa del Teide, que nos está hablando y no tenemos los instrumentos precisos para detectar qué nos está diciendo”, señaló. El vulcanólogo subrayó que el objetivo es analizar terremotos de magnitud muy pequeña, prácticamente imperceptibles, por debajo del nivel cero de la escala de Richter, “eventos mínimos que se ocultan entre los sismogramas (gráfico que registra la intensidad y duración de un movimiento sísmico) y que se producen con frecuencia en zonas volcánicas activas como las Islas Canarias”.

Luca D’Auria, que se incorporó al ITER el pasado 1 de noviembre, se refirió al enjambre de pequeños seísmos -casi un centenar, ninguno sentido por la población- detectados en la primera semana de octubre alrededor del Teide. “Eso significa que debajo del volcán hay fluidos que se mueven, pero eso es muy común en lugares volcánicos; por eso necesitamos un sistema de monitorización avanzada que nos permita interpretar los resultados en cuestión de minutos”, explicó. El investigador italiano subrayó la importancia de crear en Tenerife un “centro de excelencia” en seguimiento volcanológico a través de unos análisis muy precisos. “Es fundamental, insisto, conocer al detalle el volcán para elaborar planes de emergencia por si fuera necesario activar alguna medida en el futuro”, aunque señaló que actualmente no hay motivos para alarmarse.

Nemesio Pérez, artífice del proyecto, indicó que las 15 estaciones son de banda ancha y tienen capacidad para medir la microsismicidad negativa (por debajo de cero). “Están por toda la isla porque la sismicidad afecta a todo el territorio y sus alrededores, sin olvidar que uno de los puntos de mayor actividad se concentra entre Tenerife y Gran Canaria”, apuntó. Pérez confirmó que en el tiempo que llevan funcionando, con la máxima discreción, no se ha detectado ningún dato especialmente relevante. “Queremos hacer bien las cosas y estamos volcados en este proyecto que marcará un antes y un después y que casi triplicará los sismógrafos del Instituto Geográfico Nacional en la isla de Tenerife”, manifestó.