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El Sur recibirá 344.000 litros por hora de agua desalada para aliviar las galerías

Los municipios valoran la propuesta del Consejo Insular, pero se muestran preocupados por la repercusión económica que tendrá; Vilaflor y Fasnia, localidades más afectadas
Módulos de la estación desaladora de Granadilla de Abona, en funcionamiento desde diciembre de 2016. SERGIO MÉNDEZ

Los nueve municipios del Sur, desde Fasnia a Santiago del Teide, salieron ayer con un sabor “agridulce” de la reunión mantenida ayer en la sede del Consejo Insular de Aguas, en la que se pasó revista a los problemas de la escasez de agua en la comarca, sobre todo en las zonas altas. Los representantes municipales evaluaron positivamente la opción de inyectar agua procedente de la desaladora de Granadilla, una medida que deja algunas dudas sobre el coste del suministro, pero expresaron su preocupación por la situación de Vilaflor y Fasnia, cuya ubicación geográfica les condena a suministrarse únicamente de las galerías, al resultar inviable bombear agua a cotas tan elevadas.

En el encuentro con los consejeros insulares de Aguas, Manuel Martínez; de Agricultura, Jesús Morales, y el gerente de Balten, Escolástico Aguiar, entidad del Cabildo responsable de la gestión de las balsas de la Isla y la conducción del agua hasta los usuarios, se les explicó a los municipios la previsión del Consejo Insular de Aguas de introducir en la red 344.000 litros por hora (688 pipas) entre este año y el próximo para liberar las aguas de las galerías y destinarlas, sobre todo, a la agricultura. Para ello se firmarán convenios con los ayuntamientos (inicialmente con Granadilla, San Miguel y Arico) que recogerán el compromiso de estos de adquirir agua procedente de las plantas desaladoras de Granadilla y de Fonsalía (aún sin funcionar) en diferentes cantidades hasta completar esas 688 pipas la hora. Pero esta estrategia no tendrá efectos a corto plazo en Vilaflor y Fasnia, que, salvo milagro, volverán a sufrir un verano de restricciones.

Manuel Luis Méndez, concejal de Desarrollo Económico de Adeje y presidente de la Asociación Chasna-Isora, que aglutina a los nueve municipios del Sur, se mostró prudente al término de la reunión, ya que, según relató, falta por saber el efecto que va a tener la compra del agua cuando se abra el mercado entre los meses de junio y julio. “Las empresas suministradoras tienen contratos a largo plazo con los propietarios del agua y el precio pactado será inferior al que tendrá la desalación. ¿Comprarán agua procedente de la planta de Granadilla o se quedarán con lo que dice el contrato firmado hasta dentro de seis o siete años? Esa es la gran duda”.

De izquierda a derecha: Manuel Luis Méndez, Lot García, Elena Fumero, Juan José Rodríguez y Chano Marrero. J. C. M.

satisfechos a medias

Lot García, concejal de Empleo y Desarrollo Local de San Miguel de Abona, salió “satisfecho a medias” del encuentro, por cuanto no se vislumbra una solución inmediata para Fasnia y Vilaflor, municipios a los que les augura problemas para el riego de los cultivos y el abastecimiento de la población. Respecto al compromiso de comprar agua desalada para liberalizar recursos en medianías, expresó sus dudas sobre cómo repercutirá esta medida en el coste para la población. “Hay que saber si esa diferencia de precios va a afectar a los consumidores; dependerá del esfuerzo que pueda hacer cada ayuntamiento”. El concejal de Agricultura y Aguas de Vilaflor, Chano Marrero, admitió que el municipio más alto de España “tendrá que seguir buscando agua como sea, a través de canalizaciones o limpiando galerías, porque a partir de junio volveremos a tener el mismo problema”.

Por su parte, Juan José Rodríguez, edil de Desarrollo Local y Agricultura de Fasnia, afirmó que el principal inconveniente de este municipio es que “la balsa que tenemos está a 1.200 metros y por encima solo hay tres galerías, que son las únicas que pueden abastecer a Fasnia, y casi toda su agua va destinada al Sur”. Los representantes municipales de los dos municipios más afectados coincidieron en señalar que “no vemos a corto plazo cómo nos vamos a beneficiar de la liberación de agua que producirá la desaladora”. “¿Qué ventajas nos aportará?”, se preguntaron ambos. La alcaldesa de Arico, Elena Fumero, señaló que el problema se ha agravado por la disminución de lluvias y valoró la inyección de 688 pipas por hora, lo cual, a su juicio, será “una solución para toda la zona por debajo de la autopista”, pero también reiteró su preocupación por la repercusión en el coste del servicio. A la reunión también asistieron representantes de los municipios de Santiago del Teide, Adeje y Granadilla, aunque abandonaron la misma antes de su conclusión. Los ediles presentes lamentaron la ausencia de algún representante del Gobierno de Canarias.

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