
Más de 20 años de promesas incumplidas. Eso es lo que los vecinos de Valleseco llevan soportando en lo que respecta al arreglo de su playa, la de toda la vida, la misma en la que aprendieron a nadar ellos, sus padres, pero también sus hijos y puede que hasta sus nietos. Son 22 años los que han transcurrido desde que la por entonces ministra de Medio Ambiente, la socialista Cristina Narbona, anunciara que se iba a ejecutar la playa de Valleseco. Fue en 1995. La promesa incluso vino acompañada de una maqueta que se llegó a exponer en la asociación de vecinos, en la que se mostraba cómo quedaría la playa una vez finalizadas las obras. Fue la primera promesa incumplida. Había elecciones de por medio.
Sin embargo, cuando se habla con los vecinos, esos 20 años son muchos más porque, “esta es nuestra playa pero también la de Santa Cruz, por la que siempre hemos luchado”, admite una de sus vecinas más reconocida, Concepción Fernández, a la que todos conocen por Glorita, la de Los Cariocas, otro símbolo del barrio. A sus 75 años recuerda cómo aprendió a nadar. “Me tiraba al agua desde la playa Alemana y una vez hasta casi me ahogo”. Y es que, aunque todo el mundo conozca el entorno como la playa de Valleseco, en realidad son varias playitas las que su vez la componen y que reciben el nombre de Acapulco, La Alemana y la franja de Ligrasa. “Cuando lo vea me lo creo porque después de tantas mentiras…”, afirma Glorita, que se muestra escéptica ante el anuncio del alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, de que, por fin, habrá dinero para la playa, aunque sea en 2019. “Poco a poco nos han ido quitando cosas como el muellito; el puerto se ha ido quedando con todo”, lamenta esta vecina. Para Glorita se trata solo de “tener un poco más de lo que ya tenemos”. “Es la playa de Santa Cruz, a la que viene la gente con los niños, que en las noches de San Juan se convierte en toda una fiesta, y no tenemos ni siquiera un baño portátil”, lamenta. “Llevamos más de 20 años y no se lleva a cabo nada”, concluye, aflorando de nuevo su escepticismo.
Rafael Arteaga (64 años) es otro de esos vecinos que ha crecido en el barrio y ha visto como la playa se ha ido quedando atrás en el tiempo, con menos espacio y con menos atención de la deseada. “Aquí aprendimos todos a nadar y llevamos defendiéndola toda la vida”. Recuerda los vertidos de los barcos o la intención de hacer un muelle deportivo que las protestas vecinales lograron frenar. Rafael es algo más optimista que Glorita. “Esta vez creo que sí, tengo fe en que por fin vamos a ver la playa arreglada”. “Nunca antes había salido tantos días seguido el tema en los medios y parece que por fin va a haber dinero”.
Otra de las defensoras de esta playa es Mercedes Brito (58 años). “Llevamos luchando por la playa toda la vida, es la playa del barrio, en el que yo nací y nacieron mis padres y si seguimos luchando se hará”. Asegura que no es la playa de Valleseco, “es la playa de Santa Cruz”. También recuerda Mercedes la lucha para que no se pusiera el muelle deportivo, una obra que incluso llegó a aprobarse por parte de la Autoridad Portuaria de entonces, en 2004. “Aquí nos plantábamos cada vez que aparecían las palas, un día tras otro, y conseguimos que no se construyera”. Para Mercedes esta es una oportunidad que no pueden dejar pasar y cree que esta vez sí. “Si no creyera que es posible hace tiempo que me habría quedado en casa”, apostilla.
Mario Rodríguez (64 años) lamenta el “abandono” al que se ha sometido al litoral de Valleseco. “Lo han ido recortando y han dejado abandonado”. Ahora, como el resto, tiene esperanzas de que el último anuncio sea cierto. “Después de tantos años, estamos esperanzados”.
Garoé Sentís (34 años) admite que quiere creer en el anuncio de que habrá playa en 2019, pero, “no es la primera vez que nos lo prometen y son demasiados años con promesas, que si por fases, que si ahora los charcos, que si después la playa, no se, habrá que confiar”, dice. Para este joven del barrio es importante el proyecto no solo para Valleseco sino para todo Anaga. “Siempre nos prometen el acceso al mar y nunca llega. Al contrario, barrios como La Alegría o María Jiménez han visto como se han quedado sin sus playas, que las tenían, se las ha tragado el puerto. Tras eso, Valleseco se convirtió en algo a defender por todos los barrios”, añade.
Y es que, esta ida y venida de la playa que no llega, pero que siempre ha estado, de arena negra y callados, que tiene el muellito ya restaurado, que dejó atrás la declaración BIC de las naves carboneras, que durante tanto tiempo fue la excusa del Estado para no cumplir su promesa, ha llevado a sus vecinos a creer pero también a desconfiar.
En este camino, el concurso de ideas convocado en 2006 por el Ayuntamiento de Santa Cruz, abrió el horizonte a un proyecto real. Los arquitectos Casariego-Guerra fueron los ganadores con el proyecto Sol y Sombra, el mismo que, desde entonces, se ha convertido en el objetivo a lograr. Todo un derroche de paseos, charcos, restaurantes y una playa, la de Valleseco. Las promesas de financiación se fueron sucediendo. Ahora, el Gobierno de Canarias parece que ha puesto final a este historial de decepciones. Habrá dinero, ya se verá quién lo pone, pero lo habrá. Puede que sea la primera vez que la Comunidad Autónoma se haga cargo de hacer una playa y será la de Valleseco.




