
Antes de que termine 2020, el aeropuerto del Sur ampliará su terminal en más de un 50% y aumentará su capacidad en dos millones de pasajeros. El principal aeropuerto europeo en porcentaje de tráfico de turistas y uno de los más rentables de España abrió sus puertas a DIARIO DE AVISOS para desvelarnos todos sus planes de futuro.
“No hay peligro de saturación, no va a haber ningún riesgo desde el punto de vista de la capacidad del aeropuerto en los próximos años”, asegura a este periódico su director, Santiago Yus, saliendo así al paso de las críticas del presidente del Cabildo, Carlos Alonso, en las que calificaba, días atrás, de “penoso” el comportamiento de AENA, achacándole “falta de previsión” ante el creciente tráfico aeroportuario que se espera en los años venideros, y acusándole de “no moverse” para renovar la terminal del Reina Sofía, que en 2018 cumplirá 40 años. Yus subraya que la planificación de inversiones “no se realiza para salvar cuellos de botella de aquí a un par de años, sino a tres décadas vista” y recuerda que entre el año 2000 y el 2015 “apenas se han registrado variaciones de pasajeros (en torno a los 9 millones), salvo la caída después de la crisis y la recuperación por la primavera árabe”.
“Por interés propio, no seríamos inteligentes si pusiéramos un freno; queremos que este negocio funcione y si vienen más pasajeros y más aeronaves será mejor para nosotros”, afirma el director del séptimo aeropuerto español en volumen de tráfico.
“Es verdad que hay momentos a lo largo de la semana de mayor concentración, pero en este aeropuerto todavía no se ha producido ni una sola no aceptación de solicitud por una compañía aérea para operar a una determinada hora”, asegura Santiago Yus, que destaca la capacidad de respuesta del aeródromo sureño en las horas punta, preparado para gestionar hasta 33 operaciones, entre despegues y aterrizajes, en 60 minutos. “No hay un solo factor que limite en términos de capacidad, valorando procesos de facturación, filtros de seguridad, salas de embarque y campo de vuelos”, insiste.
El año pasado pasaron 10.472.404 pasajeros por Tenerife Sur, su mayor cifra desde que comenzó a operar, casi un 15% más que en 2015. Martes, viernes, sábado y domingo son los días de la semana de mayor movimiento en pista. En cualquiera de esos días, sobre todo durante la temporada de invierno, pueden transitar por la terminal más de 37.000 personas, contabilizándose 250 operaciones (despegues y aterrizajes) a una media de 150 pasajeros por avión. Las diferencias entre los días de la semana de mayor y menor actividad se han acortado en los últimos años. Los picos históricos en jornadas como la del viernes son cada vez menos pronunciados y hoy por hoy existe una mayor estabilidad.
Plan de inversiones
El director del aeropuerto explicó que ya está en marcha un plan de inversiones que permitirá un “desarrollo importante” del aeropuerto en los próximos cinco años. Entre ellas citó la segunda terminal (T-2), una superficie de 11.000 metros cuadrados construida en su día para evitar el efecto estrangulamiento en el proceso de facturación (cuenta con una batería de 30 mostradores) y que ahora se convertirá -y esa es la principal novedad- en sala de embarque con seis puertas de salida que elevará en dos millones de personas, hasta los 12, la capacidad aprobada en el Plan Director de 2002. La obra, licitada con fecha 28 de marzo de este año por un importe de 7,18 millones de euros, tiene un plazo de ejecución de 12 meses. Este nuevo espacio, cuya entrada en funcionamiento se frenó por la caída de vuelos a causa de la crisis, es uno de los argumentos que pone ahora sobre la mesa AENA para desmentir la supuesta falta de planificación de la que se le acusa desde la presidencia del Cabildo tinerfeño.
Aunque la obra más costosa se levantará entre la T-1 (terminal principal) y la T-2. En ese lugar, ocupado hoy por una zona ajardinada y una explanada asfaltada , se construirá un edificio de 15.000 metros cuadrados que unirá ambas naves y que reforzará las áreas de facturación y embarque, incluidos los controles de seguridad. La nueva edificación, con un presupuesto de 31,8 millones de euros, deberá estar finalizada en diciembre de 2020, tal como se establece en el Documento de Regulación Aeroportuaria, (DORA). La inauguración del nuevo espacio, unido a la T-2, supondrá aumentar un 54% la superficie de la terminal principal, al pasar de los 46.000 metros cuadrados actuales a los 71.000 de los tres edificios, aunque tardaremos en verlo tres años y medio.

Con este plan de obras y las previsiones de evolución de tráfico que se barajan, el director del aeropuerto Tenerife Sur considera que las instalaciones están en condiciones de afrontar con garantías en el futuro nuevos repuntes de pasajeros como el del año pasado. En el capítulo de inversiones, Yus recuerda también que ya está en marcha la obra de adecuación de la plataforma general, donde estacionan las aeronaves, por valor de 29,4 millones. Los trabajos tienen una duración estimada de tres años.
Respecto al debate avivado en los últimos años por alcaldes y empresarios del Sur sobre la conveniencia de contar con una segunda pista, el director no tiene ninguna duda de que es un proyecto innecesario y lo explica con un ejemplo: “Si coges las 250 operaciones de un día punta y tenemos capacidad de gestionar 33 cada hora, multiplicamos y salen 792, entre despegues y aterrizajes. Así que hay muchísimo margen”, explica, y apunta que el aeropuerto de Gatwick, en Londres, “con una sola pista maneja 35 millones de pasajeros al año”.
Las peculiaridades de un aeropuerto turístico
Hasta 125 compañías aéreas operan en el aeropuerto del Sur, que vuelan a 65 destinos diferentes. Más del 90% del tráfico de pasajeros son turistas que se trasladan “de punto a punto”, sin escalas, y que valoran que el proceso de entrada y salida a la Isla sea el más rápido posible, a diferencia de los aeropuertos de tránsito en el que los pasajeros tienen que permanecer durante horas. Al ser estancias en la Isla de una semana de media, implica un mayor volumen de equipaje facturado, lo que obliga a un mayor dimensionamiento de mostradores, inspeccionado de equipajes y capacidad de traslado de maletas hasta el avión. Otros factores distintos a la mayoría de aeropuertos son: un mayor tiempo para recargar combustible, dada la lejanía del Archipiélago del continente europeo; más atención a personas con movilidad reducida (90.000 se atendieron el año pasado); una oferta comercial orientada a un pasajero turístico y no de negocios, y disponer de dársenas para una gran cantidad de guaguas, ya que la mayoría de desplazamientos se produce en ese medio de transporte. Actualmente, en Tenerife-Sur trabajan 5.100 personas y 140 empresas. “Esto es como un pueblo”, apostilla su alcalde.




