
Las alcaldías de Vilaflor de Chasna y Granadilla de Abona, municipios por los que transcurre el Camino del Hermano Pedro, trabajan conjuntamente para que la ruta por la que transitaba el religioso chasnero con su rebaño de cabras en el siglo XVII se consolide como un “camino de peregrinaje permanente”.
Así lo anunció a este periódico el alcalde de Granadilla de Abona, José Domingo Regalado, que si bien reconoció que ese objetivo “puede llevar años”, destacó los avances en mantenimiento y señalización a lo largo de todo el recorrido, que empieza en la zona de cumbre y acaba en la costa.
“El camino no necesita que se abra una vez al año, sino los 365 días”, señaló el regidor, en alusión a la ruta conmemorativa que se realiza en abril coincidiendo con el aniversario del fallecimiento del fundador de la orden Bethlemita en Guatemala. “Cientos de personas ya realizan la ruta cada día”, remarcó el alcalde.
Tanto él como su homóloga de Vilaflor, Agustina Beltrán, aplaudieron que el Parlamento de Canarias promueva la declaración del camino como “Sitio Histórico”. Para que eso ocurra tiene que prosperar, como todo indica que así ocurrirá, la proposición no de ley que ha presentado para su debate en la Cámara el diputado de CC José Manuel Pitti.
“Nuestro municipio, en el que nació el Hermano Pedro, siempre acogerá de buen grado iniciativas como esta, que contribuyen a valorar aún más la figura del primer santo canario”, indicó Beltrán, que definió al religioso como “un ejemplo por sus valores de solidaridad y entrega a los demás”. También subrayó “el vínculo especial que nos une a Granadilla gracias a su labor”.
En similares términos se expresó Regalado, que se refirió al Camino del Hermano Pedro como un “espacio cultural y religioso que, además, genera economía para ambos municipios”, mientras que consideró la declaración de Sitio Histórico que promoverá el Parlamento como un “reconocimiento que se merece y que le dará mucho más valor del que tiene”.
18 kilómetros
El Camino del Hermano Pedro es un corredor natural de 18 kilómetros que parte desde la iglesia de San Pedro Apóstol, en el casco de Vilaflor, a más de 1.500 metros de altitud sobre el nivel del mar, hasta la Cueva Santa, en el barranco de El Saltadero, en El Médano, convertida hoy en uno de los puntos de peregrinaje más visitados del Archipiélago, con más de 300.000 personas al año procedentes, sobre todo, de las Islas, la Península e Iberoamérica.
La ruta, que transcurre por bancales, zona de viñedos, árboles frutales, huertas de papas y zonas volcánicas como el cráter de Montaña Gorda, fue utilizada por Pedro de San José de Bethencourt para practicar la transhumancia y que su rebaño pudiera pastar en los meses de invierno.




