
Las preocupaciones de los chicharreros son múltiples y diversas pero basta con echar un vistazo a la memoria de la Comisión Especial de Reclamaciones y Sugerencias (CERS) de Santa Cruz para comprobar cuál es la visión que los vecinos tienen de la ciudad y que es lo que les lleva plasmar por escrito esa visión. Es cierto que el número, más de 350 presentadas el año pasado, y más de 200 en lo que va de año, puede que estadísticamente no resulte significativas en una ciudad de más de 200.000 habitantes, pero sí que muestran que hay servicios como Asuntos Sociales, Hacienda o Urbanismo, que necesitan de un buen empujón en lo que agilidad y atención a los vecinos se refiere.
En otras áreas como las de Servicios Públicos, Sanidad o Cultura y Deportes, destacan las quejas sobre cosas más concretas. Desde el precio de las entradas del Teatro Guimerá, pasando por la falta de limpieza o la exigencia de que se le ponga un horario al skate park de La Granja, que parece molestar bastante a los vecinos.
Es llamativo que en los dos servicios con más quejas, el Instituto Municipal de Asistencia Social (IMAS) y Hacienda, uno los expedientes que más se repiten son los que tienen que ver con el trato recibido y con la falta de personal. En el caso del IMAS, que suma 70 reclamaciones este año, casi tantas como las de todo el año pasado, las cuestiones relacionadas con la PCI, el retraso en el pago de una ayuda concreta, la de alquiler, se suman a la denuncia por el tiempo de espera en las Unidades de Atención Social (UTS). Por ejemplo, la de San Andrés acumula este año hasta cuatro reclamaciones tanto por la espera excesiva como por el trato dispensado. La falta de trabajadores sociales o la ausencia de estos cuando se acude a las UTS son otras de las muchas demandas de los ciudadadanos al IMAS. El retraso en la tramitación de las ayudas de emergencias también copa las quejas de los vecinos.
En el servicio de Hacienda (41 reclamaciones en lo que va de año), de nuevo, el tiempo de espera excesivo para el pago de tributos acumula la mayor parte de las quejas. Oficinas como la de Ofra, contabiliza hasta diez reclamaciones por este motivo, la de La Granja acumula otras seis. A estos expedientes se suman otros más generales en los que se quejan tanto de la falta de personal como de la gestión tributaria en sí misma.
Falta de respuesta
El siguiente servicio en número de quejas este año es el de Urbanismo (29) y al igual que en las áreas anteriores la pésima gestión de los asuntos y atención a los usuarios centra las reclamaciones. La frase que más se repite es “falta de respuesta” ya sea sobre licencias, peticiones de información, denuncias, vados o denuncias sobre obras o terrazas que invaden el espacio público.
En este ránking de quejas y protestas, el cuarto puesto es para Servicios Públicos, un área en la que la falta de limpieza lidera las 25 reclamaciones que se han interpuesto en la CERS. También en este caso se reciben sugerencia curiosas como por ejemplo que se instale un plataforma para estacionar bicicletas en Las Teresitas, una denuncia sobre el derroche de agua en los baños de la Oficina de La Granja o que se pida la instalación de fuentes en la avenida de Anaga.
Para el servicio de Tráfico (14 reclamaciones) la mayoría de las quejas obedecen a la deficiente señalización y cuestiones prácticas como las de colocar espejos en los cruces que mejoren la visibilidad o una curiosa propuesta que es la de limitar el horario a los estacionamientos para personas con movilidad reducida.
La Oficina de Información y Atención Ciudadana y el Organismo Autónomo de Deportes comparten la cifra de quejas, 11 cada uno, y mientras en la primera de nuevo la atención del personal municipal es la que más reclamaciones presenta, sobre todo en La Granja, también hay una que llama la atención porque parece del todo razonable en una administración del siglo XXI: ausencia de datáfonos para el pago de tasas mediante tarjeta.
Resto de servicios
El resto de los 220 expedientes que ha registrado este año la CERS se reparten entre los demás servicios municipales con peticiones como la de colocar mesas de ping pong en los parques, que se puedan tramitar online los bonos de la piscina municipal o la denuncia por la falta de profesores en la Escuela Municipal de Música. También el Carnaval de Día presenta su reclamación correspondiente. Otras como las que registra en Sanidad han dado paso a actuaciones inmediatas como por ejemplo la denuncia de la existencia de zulos clandestinos de perros en Anaga, cuestión esta que ya se había reflejado también en la memoria de 2016.
La comparativa de las reclamaciones registradas este año con las del pasado, permite ver que las áreas que siguen generando mayores protestas siguen siendo las mismas entre un año y otro. Además, por el número ya registrado este año, es muy probable que se cierre el ejercicio con una cifra récord algo que tiene su vertiente buena y es que la gente se anima a reclamar ante un órgano, la Comisión, que ha pasado sin pena ni gloria.
El presidente de la CERS, Enrique Rosales, defiende la“buena salud” de la comisión

El presidente de la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones (CERS), el concejal de Cs, Enrique Rosales, defiende “la buena salud de la que disfruta la CERS” ya que, “acumula en 6 meses casi la cifra del año anterior, 220 reclamaciones y 39 sugerencias”. Desde febrero de 2016 está al frente de este órgano, y defiende que planteó un doble objetivo: dar a conocer la comisión a un espectro más amplio de ciudadanos y fomentar el apartado de sugerencia sobre el de reclamación sin mermar la importancia de este último. El resultado ha sido, además de más reclamaciones, la mejora de la presencia de la Comisión en las redes sociales.




