política

Del ‘problema canario’ al desafío catalán

Dos procesos independentistas y un objetivo: legitimarse mediante el derecho de autodeterminación de los pueblos
Antonio Cubillo con la bandera de las siete estrellas verdes. |MOISÉS PÉREZ

El movimiento independentista que lideró Antonio Cubillo fue un quebradero de cabeza para el Gobierno de España. En plena transición democrática y en medio de una profunda crisis económica, el respaldo cosechado por el Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (Mpaiac) en el continente africano fue un factor crítico para un país que comenzaba a dar sus primeros pasos en democracia. Casi cuatro décadas después de superar la cuestión canaria, España afronta ahora un nuevo reto territorial, el llamado desafío catalán.

Son muchos los factores que diferencian ambos procesos, como el hecho de que en Cataluña el separatismo cuenta con un respaldo popular importante, que sostiene a la coalición actual de gobierno, frente a un nulo apoyo internacional. Al contrario que Cubillo, que encontró su mejor aliado en un continente africano que estaba en pleno proceso descolonizador, frente a un escuálido apoyo de sus paisanos. No obstante, ambos procesos coinciden en que buscan la legitimidad en el derecho a la autodeterminación de los pueblos de Naciones Unidas, como recoge el proyecto de Ley del Referéndum presentado recientemente por los independentistas catalanes.

José Adrián García Rojas, profesor titular de Ciencias Políticas de las Universidad de La Laguna (ULL), señala que se trata de dos procesos diferentes, si bien sostiene que “existe en el ADN de muchos partidos nacionalistas en España la consideración de que una comunidad autónoma es una colonia y, por tanto, tienen derecho a la autodeterminación, tal y como es reconocida en la Carta de las Naciones Unidas, que está hecha para las colonias de Asia y África, y en algún caso que quedaba en América”.

Destaca incluso que en el caso de Cubillo este relato sería más justificable que en el catalán. “Partía de que estábamos en África y éramos una colonia. Es algo opinable, aunque soy de los que piensa que Canarias no vivió una situación colonial”.

En el libro Canarias: Siete claves políticas, de Carmelo y Martín Rivero, Manuel Hermoso, expresidente del Gobierno canario, se refiere a una conversación informal con Narcís Serra, en su etapa de ministro de Defensa, en la que le comenta que Canarias es el territorio que más argumentos tendría para plantear un proceso de independencia. El socialista barcelonés reconocía en la intimidad que un proceso de segregación del Archipiélago tendría más justificación que otros, como el vasco o el catalán.

García Rojas indica que en el caso actual de Cataluña, “una vez rota la vía interna”, al encontrar la oposición del Tribunal Constitucional, y tropezarse con el rechazo de la comunidad internacional, “intentan acogerse al derecho a la autodeterminación al hallarse ante un callejón sin salida”. “No han podido darle el realce internacional que pretendían y tienen que montar una fábula normativa, con una ley que no tiene sentido ninguno, como la del referéndum”, sostiene.

“De todos modos, los nacionalismos nacen de un romanticismo y del sentimiento frente a la razón. Desde esa perspectiva se puede entender, pero no tiene justificación jurídica ni política alguna”, añade García Rojas.

Cubillo, a diferencia del independentismo catalán, apenas contó con el respaldo de los canarios. En Cataluña, por el contrario, ha crecido el sentimiento nacional por diversos factores. El profesor de la Universidad de La Laguna está convencido de que el sentimiento de nación cultural es mayor en Cataluña que en el País Vasco, ya que “ha existido una burguesía que ha mantenido la lengua y la cultura catalana”.

CARLES PUIGDEMONT
Carles Puigdemont. / TWITTER PDEMOCRATACAT

NACIONES UNIDAS

La segregación de Canarias de España llegó a la ONU antes de las intentonas emancipadoras de Cubillo. Y lo hizo en 1960, de la mano de la República Socialista Soviética de Ucrania, que “presentó ante la Comisión de Fideicomisos de las Naciones Unidas una resolución que pedía que se considerasen territorios no autónomos las posesiones españolas en África: Canarias, Ifni, Sáhara, Fernando Poo y Rio Munio”, como señala el historiador Domingo Garí Hayek, en su obra Historia del nacionalismo canario. Sin embargo, la pretensión soviética fue rechazada por una amplia mayoría de votos.

Casi dos décadas después, en 1978, el Comité de Liberación de la Organización para la Unidad Africana (OUA) respaldó en Trípoli el Dossier Canarias en favor de la descolonización de las Islas, que había presentado Antonio Cubillo, elevándolo a la cumbre de cancilleres de este organismo. La propuesta la avaló una aplastante mayoría del Consejo de Ministros de Exteriores de la OUA (47 votos a favor y solo dos en contra, Marruecos y Mauritania) el 24 de febrero de 1978, calificando de “territorio no autónomo” a Canarias. Los cancilleres pidieron que se llevase el caso al Comité Descolonizador de la ONU y reclamaron, además, a los países de África, “ayuda materia y moral al Mpaiac”, tal y como señala el periodista Federico Utrera en el libro Canarias, secreto de Estado.

Esta decisión supuso un jarro de agua fría para España, que tuvo que desengrasar una oxidada maquinaria diplomática, para frenar este órdago lanzado desde el continente vecino, y en la que se implicó directamente el entonces ministro de Exteriores, Marcelino Oreja. Fue la llamada Operación África, que, según Utrera, constituyó “la mayor ofensiva diplomática que se realizó en la Transición, solo comparable en importancia para Canarias a los esfuerzos de España para encontrar abrigo a sus deseos de ingresar en la Comunidad Europea”.

La labor diplomática española causó efecto y el dosier canario, en la cumbre de Jefes de Estado de la OUA, que se celebró en Jartum, no tuvo eco, a pesar de la presión ejercida por el presidente de Argelia, Huari Bumedian, país donde residía Antonio Cubillo desde 1963 y cuya radio pública le ofrecía una plataforma desde donde hacer llegar sus ideas a las Islas, a través del legendario programa La voz de Canarias libre. La entrega del Sáhara a Marruecos había levantado ampollas en el Gobierno argelino, que decidió devolver el golpe a España promoviendo la descolonización de Canarias. En medio de sendas cumbres, Cubillo está a punto de perder la vida, cuando dos individuos lo apuñalan a la puerta de su casa, en un atentado que fue inducido, como dictó la Audiencia Nacional, por un exconfidente de la Policía que actuaba bajo las ordenes del comisario Roberto Conesa, José Luis Espinosa.

Cubillo tenía programado para el día después del intento de asesinato realizar un viaje a Roma, donde se iba a entrevistar con William Etteki, entonces secretario general de la OUA, para volar a Nueva York, donde iba a ser recibido en la ONU. En Italia lo estarían esperando por si fallaba la operación en Argel, en un complot en el que estaba implicado el espía alemán Werner Mauss.

Una conexión que salió a la luz en una comisión del Parlamento de Baja Sajonia, que investigó entre 1986 y 1989 las actuaciones de este agente, que había intervenido en una operación en Argelia para perseguir terroristas que se instruían en ese país. El propio Cubillo fue a declarar a Hannover a dicha comisión. En 1990, la entonces ministra de este estado federado, Heidi Aim-Merk, declaraba al periódico El País: “Mauss está detrás del atentado a Cubillo y es muy probable que las autoridades alemanas estuvieran al corriente de sus pasos”.

Estos hechos siempre fueron interpretados por el líder independentista como una operación del Ministerio del Interior, dirigido por Martín Villa, para que no trasladara directamente a las Naciones Unidas la problemática de la descolonización de Canarias.

La pulsión separatista auspiciada por la organización africana perdió intensidad, pero no terminó de cerrarse definitivamente hasta que en 1981, el entonces secretario general de la OUA, Edem Kodjo, viaja a Canarias y se entrevista con partidos políticos, colectivos sociales y empresariales. En la cumbre de la OUA, que se celebró ese año en Kenia, Kodjo fue tajante y aseguró que “aunque Canarias está geográficamente en África, no cabe duda de la españolidad de las Islas”.

En 2008, Cubillo volvió a ocupar la portada de los periódicos, al hacer público que había remitido una carta a la ONU para reactivar el proceso de descolonización de Canarias antes de 2010. Dos años después fallecería sin ver cumplido su sueño.

TE PUEDE INTERESAR