
El alpinista lagunero Juan Diego Amador afronta desde hoy un nuevo e ilusionante proyecto, una expedición al Himalaya Indio, donde pretende ascender una montaña que permanece sin ser hollada, para lo que partirá desde la Isla a Delhi, desde donde se desplazará a la localidad de Leh, ya en la zona de Cachemira. Amador prepara un “proyecto ilusionante” con el que pretende lograr “algo diferente a lo habitual”, y en el que lleva trabajando durante un año, buscando “un lugar que permanezca inexplorado”. Amador tiene palabras de agradecimiento para el Cabildo de Tenerife, Ayuntamiento de La Laguna, Fundación CajaCanarias, Gobierno de Canarias, así como Teleférico del Teide, ITER, Volcano Experience, Blue Trail, Puertos de Tenerife, Comeztier o Progofio, que le han permitido afrontar esta empresa.
-¿Cómo nació este proyecto de buscar valles y cumbres no explorados?
“Este es un proyecto ilusionante, original y distinto a lo que he hecho hasta ahora. Tras subir al Everest, varios ochomiles, las siete montañas más altas de cada continente, etc., lo que más me atrae ahora es hacer retos originales, distintos y que me aporten. Creo que este proyecto es superilusionante y bonito, ir a un rincón del planeta que está sin explorar ni recorrer. Ahí me dejo llevar por mi vocación y profesión de geógrafo. Llego tras un largo trabajo de investigación durante un año buscando lugares en el planeta que estén inexplorados y que sean interesantes para un alpinista. Además, no había estado en la India y me apetecía conocer ese país. Tras varios contactos con la Federación India de Montaña, me dijeron que la zona de Cachemira ya estaba tranquila tras el histórico conflicto bélico que se desató en la región entre India y Paquistán. Se han concedido permisos y tras investigar la zona descubro que el alpinista explorador ingles Mick Fowler (ganador en varias ocasiones del piolet de oro) ha estado por esos valles y ha ascendido algunas cumbres por primera vez. Fowler me pasó un croquis y fotografías de un valle, y me dice que sus cumbres están sin ascender, lo que certifica la Federación India. Entonces, para mí es un reto doblemente interesante. No es fácil subir una montaña de 6.000 metros y todo el bagaje que le acompaña e ir a un sitio que probablemente no ha estado nadie”.
-¿Entonces se desplaza a la India con muchas incógnitas?
“Obviamente, no conozco la zona, pero me tengo que fiar de los que dan fe de ello, y son la Federación de India y el británico Mick Fowler. La Indian Mountaineering Foundation me envió un listado de los picos que hay en la zona sin nombres en esta precordillera, donde le dan una letra y un número a cada pico, P1, P2, P3 o T1, T2, T3, y me certifica que esas montañas permanecen vírgenes. En primer lugar, porque Nepal está al lado, y ha sido el gran atractivo del alpinismo. Además, como no es fácil montar una expedición de este tipo, lo que se busca es garantizar el éxito en montañas atractivas. Por eso, el 95% de turistas de alpinismo se van a Nepal y el 5% a la India. Es una zona poco visitada, difícil de llegar, porque no hay infraestructuras, ni agencias que trabajen allí, por este motivo casi me ha costado un año poder organizar una expedición. Posiblemente, ya con los contactos realizados, volveré en alguna ocasión más a la India a explorar esa zona y hacer un par de montañas bonitas”.
-¿Tampoco parece una zona con historia montañera?
“Esta parte de la cordillera del Himalaya no es tan atractiva estéticamente, ya que el eje axial entre ambas caras, las cotas máximas están en Nepal o en la frontera entre India y China. Esta zona de Cachemira es una precordillera del Himalaya con montañas de 6.000 metros, poco atractivas para el mundo del himalayismo. Es un compendio de hechos, a lo que hay que sumar el continuado conflicto bélico que hubo en la zona. Así que siguen existiendo valles y montañas que no han sido escaladas”.
-¿Se ha cansado de los ochomiles y el alpinismo de las aglomeraciones?
“He disfrutado subiendo a las cumbres más famosas y populares y los ochomiles más importantes y probablemente realizaré más proyectos de ese tipo, pues entiendo el alpinismo como una evolución a lo largo de la vida. Ahora mismo no me pica la curiosidad volver a un ochomil para sufrir, que no significa que vuelva más adelante si hay alguna cima que me atraiga. Ahora mismo, el cuerpo me pide un alpinismo más de exploración y por eso salgo de la norma”.
-Hay muchas incógnitas en este proyecto. ¿Cómo lo afronta?
“No voy con tantas garantías de que pueda subir. Hay muchas dudas e incógnitas de cómo será la montaña, qué material necesitaré, si el que he llevado será suficiente, si será más hielo que roca o al revés, si estará descompuesta la pared, o cómo será la climatología de la zona. Hay incertidumbres, pero en esta fase más madura de mi trayectoria deportiva es lo que más me motiva, no solo aumentar mi currículum y mi ego. He enviado, previamente a mi viaje, material necesario, y también llevo conmigo algunas cosas más. Vamos a una expedición donde la incertidumbre será máxima. Es justo en el límite de las nieves perpetuas, y a partir de ahí serán labores de investigación en la zona buscando el camino, la vía más fácil y la ruta más bonita para hacer una cumbre que no se ha coronado hasta el día de hoy. Y llego con la madurez suficiente para no tener la presión y la obsesión por culminar. Si llegara el momento y tengo que tomar la decisión de dar la vuelta, la tomaré. He tenido la suerte de hacer alpinismo con grandes profesionales que me recordaron que las montañas seguirán estando ahí hoy, mañana y después de nuestra muerte”.
-¿Cual ha sido la preparación que ha realizado hasta ahora?
“Cuando diseñé esta expedición a la India, tenía claro que me iba a presentar a una montaña con muchas incógnitas, por lo que he tenido que entrenar y trabajar muchas facetas para llegar preparado. En todas las fiestas y puentes que me ha permitido mi trabajo como profesor he salido a entrenar. En Navidades, Carnavales, Semana Santa, he practicado alpinismo, escalada, he viajado a los Alpes, Polonia, etc. Llevo seis meses preparándome concienzudamente y Perú ha sido la culminación para coger el estado de forma que ahora tengo. Estuve 15 días guiando a grupos de senderismo a unos 5.000 metros, que me permitió aclimatarme y quedarme después escalando otros 15 días en el Alpamayo. Esto me posibilita llegar a India con la aclimatación adecuada, y con la cabeza centrada y feliz por haber subido a una cima tan importante”.
-Mañana llegará a la India ¿Cuáles son los pasos previos?
“Mañana tengo una reunión en la Federación India. Tras verificar los permisos administrativos, el pago de los derechos, información de temas de seguridad, licencias deportivas en vigor, debo plantearle cuál es mi proyecto y a la vuelta deberé entrevistarme nuevamente con ellos y demostrarle con los tracks del GPS, fotografías, con una descripción de los lugares que vi, etc., que logré cumplir el objetivo. Esa será la manera de certificar que subí a esa cumbre. Además, me acompañará un oficial de enlace militar que estará conmigo en la expedición, se quedará en el campamento base y se encargará de la seguridad de la expedición, verificando también lo que haga, dónde fui, el material que llevo, etc. El alpinista inglés Mick Fowler me ha puesto en contacto con un señor allí que estará en la aldea a la que tengo que llegar y me contratará los porteadores y ocho yaks para llevar toda esa carga al campamento base, al que llegaremos tras tres días de aproximación y a partir de ahí tendremos 25 días buscando la ruta más indicada próxima al campamento base. Exploraremos varios valles al norte de Padum, en busca de una montaña suficientemente atractiva como para emprender la ascensión”.
-¿Quién le acompañará en esta expedición a India?
“El equipo deportivo lo componen el alpinista andaluz David Pérez y yo. Lo conocí hace 12 años haciendo el curso de guía de montaña y ha estado conmigo en Perú y los Alpes. Tiene 20 años menos, un aspecto interesante, pues físicamente está como un toro y en su momento de eclosión para afrontar grandes proyectos. Por el contrario, mi trayectoria ya está comenzando su descenso, con lo que esa combinación de ver la montaña de ambos puede ser muy interesante. También nos acompañará un amigo cámara, David Rojas, que tendrá la labor, debido a mi vocación docente, de traer material audiovisual para realizar un documental. Para ello nos llevamos un dron que realizará imágenes aéreas, cámaras pequeñas para tomas subjetivas. Queremos compartirlo con todos los tinerfeños y canarios, como otras experiencias, como el ascenso al Everest o el proyecto de las siete cimas”.
-¿Ve factible que le puedan permitir poner el nombre de la cima que conquiste?
“Lo he preguntado en varias ocasiones a la Federación India y no me han respondido. Será difícil, pero me gustaría dejar el nombre de Tenerife o de Canarias a alguna de las cimas de esta precordillera del Himalaya. Sin embargo puede ser más factible que sí me dejen renombrar la ruta de ascenso”.




