microalgas en canarias

Técnicos del Gobierno hacen un estudio para argumentar que el ‘bloom’ no se debe a vertidos

El Ejecutivo tendrá la próxima semana un avance; Sanidad, como Salud Pública, no cambiará de criterio por el hecho que en Israel la microalga de Canarias se asocie a aguas fecales
Unos bañistas, ayer, sentados en Radazul, con las manchas de cianobacterias frente a ellos. Andrés Gutiérrez
Unos bañistas, ayer, sentados en Radazul, con las manchas de cianobacterias frente a ellos. Andrés Gutiérrez
Bañistas observan un banco de algas que se extiende desde El Rosario hasta el Valle de Güímar, el pasado fin de semana. ANDRÉS GUTIÉRREZ

Técnicos del Gobierno canario, tanto de la Consejería de Sanidad como de la de Sostenibilidad, siguen sin dar ningún tipo de resquicio a la hipótesis de que las abundantes aguas residuales que se vierten sin depurar hayan influido en el bloom (floración masiva) de cianobacterias de la especie Trichodesmium erythraeum. Tal es así que el biólogo del servicio de Biodiversidad de la Consejería de Sostenibilidad Rogelio Herrera anunció ayer que están elaborando un informe científico sobre este fenómeno con el que además “se argumentará” por qué las aguas negras no han tenido incidencia.

En rueda de prensa ofrecida ayer, Herrera, el taxónomo del Banco Español de Algas Emilio Soler y la jefa de Sanidad Ambiental, María Luisa Pita, se aferraron a los estudios realizados en Canarias y al “conocimiento científico consolidado” en todo el mundo para descartar la influencia de aguas residuales, en especial porque aseguran que este tipo de cianobacteria se alimenta por fotosíntesis del nitrógeno del aire y capta el hierro y el fósforo traído por la calima.

Una opinión de la que no se moverán pese a que en Israel, Eyal Rahav, perteneciente al Instituto de Oceanografía de Israel, y Edo Bar-Zeev, del Instituto Zuckerberg para la Investigación del Agua, adscrito a la Universidad Ben-Gurión, han concluido que vertidos puntuales de aguas residuales en la costa de Haifa, en el Mediterráneo, desencadenaron una floración de la misma especie que ahora ha invadido las costas canarias. Es decir, para estos israelíes el Trichodesmium sí puede tomar los nutrientes de las aguas residuales.

Pero Herrera afirma que en Canarias se aplica además el “sentido común”, porque este bloom se ha visto en todas las islas, incluso en lugares donde no hay vertidos de aguas residuales, como el Mar de las Calmas, y no cree por tanto que estos efluentes desde tierra “hayan intensificado” el fenómeno. Lo atribuyen en exclusiva al cambio climático y a factores meteorológicos inusualmente duraderos este verano, como la falta de viento, la quietud del mar, la elevada temperatura del océano y la calima. “Hay la misma cantidad de Trichodesmium en El Hierro que en Tenerife, y ahora está apareciendo en Fuerteventura, y si fuera por aguas residuales sería un fenómeno más localizado”, argumentó. El experto en Biodiversidad añadió que si se ha intensificado en la última semana en Tenerife ha sido por nueva entrada de calima y la persistencia de factores meteorológicos.

El biólogo de Medio Ambiente se mostró escéptico sobre el estudio israelí, aunque dijo que, “de todos modos, lo estudiaremos, pues no descartamos ninguna hipótesis”, pero tal afirmación, como quedó claro en la rueda de prensa, fue sobre todo por diplomacia científica. En cualquier caso, subrayó que son mares distintos y que en Canarias hay una tesis doctoral que ha estudiado esta especie y siete artículos científicos.

A su juicio, la investigación en Haifa “no se ha hecho sobre un bloom, sino simplemente sobre la subida de nivel de un determinado tipo de cianobacterias”. Además, dijo que conoce a esos científicos hebreos porque quienes están elaborando el informe para el Gobierno canario “son colegas de ellos y trabajan con su jefe”, en alusión a Eyal Rahav y Edo Bar-Zeev.

Sobre este trabajo israelí, publicado a finales de junio pasado en la revista Scientific Reports del prestigioso grupo Nature, la directora de Salud Pública lo calificó de “muy interesante” aunque dijo que no se trata de una “investigación consolidada”. Asegura que la Consejería de Sanidad asienta sus conclusiones “sobre el estado consolidado de la ciencia”, según el cual la cianobacteria que mancha este verano las costas canarias “no requiere de aguas residuales”. Soler ve deficiencias en el artículo israelí, como “errores en el recuento de células y filamentos” , “relaciona una concentración bajísima de cianobacterias con un vertido de aguas residuales” y adolece de “falta de control de esa mancha sin vertido”.

No quiso polemizar Soler con José Luis Gómez, su colega en el Banco de Algas, quien, en declaraciones a Canariasahora.com que reprodujo este diario, no descartó, como hipótesis, que el agua residual arrojada al mar, sin ser la causa principal, haya podido influir en una mayor persistencia localmente del bloom. También el profesor universitario de Contaminación Marina Jesús Cisneros es de esa opinión, y el subdelegado del Gobierno, Guillermo Díaz Guerra, farmacéutico e inspector de Sanidad.

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