cuando los años no pesan > pedro trujillo: el deporte se lleva en las venas

Pedro Trujillo, toda una vida vinculada al deporte

Nacido en Icod, el expúgil se estableció en Cabo Blanco, donde fundó una escuela de boxeo que realizó una gran labor social; ahora está centrado en correr maratones dentro y fuera de las Islas

Pedro Trujillo durante su participación en una prueba atlética. DA
La figura de Pedro Trujillo es muy conocida en el municipio de Arona y, en especial, en Cabo Blanco. Natural de Icod de Los Vinos, siempre ha estado ligado al mundo del deporte, comenzando con la práctica del boxeo, continuando como preparador del noble arte y fundador de la Escuela de Boxeo de Cabo Blanco, y en los últimas décadas como corredor de fondo. También destaca por su faceta como artesano, sobre todo de la madera, y como reconocido independentista fue militante del movimiento MPAIAC.

A sus 68 años, Pedro Trujillo disfruta corriendo maratones. Llegó al atletismo de la mano de Basilio Labrador, con el que coincidió cuando tenía 30 años una vez que dejó el boxeo activo. Le acompañaba en sus entrenamientos y le animó a participar en carreras populares, afición que fue incrementándose hasta tomarse en serio el atletismo.

“Lo más que me gusta es correr una maratón. Ya tengo más de 20 disputadas, aunque también corro medias (21 km) y pruebas populares. Ahora estoy preparando la prueba de Santa Cruz, el próximo 12 de noviembre. Para mí la maratón -42 kilómetros- es la carrera por excelencia, pero no es lo mismo una maratón donde corren 14 o 15 mil personas, que otras con mil. He tenido la suerte de correr en Berlín y dos veces en Barcelona, con más de 40.000 personas, y en Las Palmas de Gran Canaria”. En estas pruebas disfruta por poder “correr siempre acompañado por mucha gente alrededor y recibir el apoyo del público desde las aceras, eso no ocurre en una más modesta como en Santa Cruz, donde el regreso por la Carretera de San Andrés se hace eterno sin gente animando”.

Sin embargo, a Trujillo no le atraen tanto las carreras de montaña, debido al alto nivel de exigencia de las organizaciones. “He corrido algunas pruebas y me gustan, pero las más importantes están llegando a un nivel agobiante, pidiendo mucho material: camisa térmica, agua, teléfono, frontal de luz…, y a mí me agobia ir cargando esas cosas, no corro suelto”.

El deporte ha estado siempre en la vida de Pedro Trujillo, pues se inició en el boxeo en su Icod natal. “Comencé de chiquillo con un señor que tenía una ferretería y había sido boxeador. Cuando hice el servicio militar ya competí en serio. Entrenaba en La Salle con Jorge Santos y me fue bien, fue una etapa bonita de mi vida. Competía en el peso gallo y participé en los Campeonatos de España con la selección de Tenerife. Recuerdo gratamente que en aquella época se hacía una liga interclub amateur y era asiduo de la selección”.

Posteriormente, Trujillo comenzó a trabajar en Ten-Bel y fijó su residencia en el popular Cabo Blanco, en el municipio de Arona. “Tras dejar la práctica activa del boxeo, puse en marcha la Escuela de Boxeo de Cabo Blanco, hace 25 años, gracias al interés del concejal de deportes de aquella época, Javier Reyes, que quería dar una salida a la juventud del barrio. Yo le propuse montar un gimnasio para sacar a esa gente de la calle y la idea funcionó. La labor social de la Escuela ha sido impresionante y me alegra que esa labor sea reconocida en toda la zona Sur”.

Recuerdo que al principio, sobre los años 70, había muchísima gente entrenando, porque éramos la novedad y no había otros gimnasios por la comarca. Venía gente desde Granadilla y era un follón trabajar con tantos chicos, pero tenemos muchos recuerdos bonitos”.

También fue el embrión del boxeo en el Sur y la llegada de campeones. “El objetivo era y es sacar gente de la calle y, si de ellos salen campeones es una satisfacción. Tuve la suerte de que mi hijo Bentor fue campeón de España del peso gallo, también salió otro campeón, Manuel Fandiño, en los pesos mosca, y además ayudé al boxeador italiano Santo Colombo -que le disputó el título de Campeón de Europa a Javier Castillejo en 1994 cediendo por KO técnico en el tercer asalto- a recuperar su título nacional superwelter. Tras perder el cetro se quiso retirar y vino a vivir a Chayofa. Yo lo convencí para que volviera a entrenar y recuperó su título italiano”.

Trujillo solicita a las diferentes federaciones la organización de veladas de boxeo para foguear a los jovenes valores. “Yo echo de menos las competiciones interclub, esas veladas en las que se favorecía el crecimiento de los boxeadores que se van rodando y les permiten disputar muchos combates y competir con mayores garantías en un campeonato de España o dar el salto al profesionalismo. Entrenar con los mismos compañeros no permite evolucionar. Por ejemplo, en Cuba, las bases del boxeo amateur son los torneos interclub”.

Ahora, ubicado en el terrero de Lucha de Cabo Blanco, el gimnasio sigue todavía en activo, “aunque cada vez yo voy delegando la responsabilidad, pues me quiero dedicar plenamente, ademas de preparar las pruebas, a trabajar la artesanía. El tiempo es escaso si además de correr tengo que trabajar todos los días un par de horas la madera”. En este aspecto, ya ha realizado alguna exposición con sus obras y tallas en madera.

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