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Andrés Koppel: “La relación de los canarios con el paisaje nos hace entender lo cotidiano de lo magnífico”

Andrés Koppel es un “chicharrero de corazón” que se estrena como director con 'La niebla y la doncella'
Andrés Koppel durante el rodaje de ‘La niebla y la doncella’. / Foto: Cedida

Septiembre de 2016 fue el mes elegido para rodar La niebla y la doncella en La Gomera. Una fecha que casualmete no se caracterizó por neblinosa en la isla colombina. Por eso, gran parte de las escenas del filme se grabaron con neblina artificial. Así lo desvela su director Andrés Koppel, un “chicharrero de corazón” que se estrena como director, después de ser el responsable de guiones como Intacto (2001) junto a Juan Carlos Fresnadillo, Real, la película (2005) o Zona hostil (2017). El cineasta novel asumió el encargo de dirigir el thriller policíaco basado en la novela homónima de Lorenzo Silva, que se ambienta en la isla de La Gomera, con el objetivo de mostrar las múltiples posibilidades de su Archipiélago como plató de cine. Producido por Atresmedia Cine, Hernández y Fernández Producciones Cinematográficas y Tornasol Films, el largo llegó a las salas el pasado 1 de septiembre y desde entonces ha gozado de un gran éxito en taquilla. Multicines Tenerife en La Laguna acogerá mañana una proyección especial, a las 20.30 horas, con la presencia del cineasta y de algunos actores en la sala, que después del visionado, responderán a las preguntas del público.

-“La Gomera es la metáfora de la soledad y el aislamiento de los personajes”, declaró el actor Roberto Álamo durante el rodaje para eldiario.es. ¿Fue un buen resumen? ¿Cómo fueron esas ocho semanas rodando entre Tenerife y la isla colombina?
“Fueron días muy intensos e interesantes. Primero en Tenerife, donde estuvimos cinco semanas. Era como rodar en casa y eso me resultó surrealista. En general, fue un rodaje cómodo porque la Isla es un buen plató natural. En La Gomera, en cambio, fue mucho más duro, pero esa tierra tiene esa belleza auténtica, esos paisajes, esas carreteras interminables, esos barrancos. A la Isla Colombina llegamos en septiembre y coincidió que no había demasiada neblina, que era fundamental para algunas escenas. En general, fue muy gratificante. Para los vecinos pudo ser un quebranto a su tranquilidad porque tuvimos que cortar carreteras, llenar bares, hoteles, pero la gente nos acogió con mucho cariño, tanto los vecinos como la Guardia Civil, que siempre colaboró con nosotros”.

-Ha pasado año desde el inicio del rodaje…
“Empezamos el 26 de agosto y acabamos el 9 de octubre”.

-¿Por qué una adaptación cinematográfica de la novela La niebla y la doncella de Lorenzo Silva?
“A un productor se le ocurrió que podría ser buena idea. Le gustaba la novela, le gustaba el lugar en el que se desarrollaba y también la relación entre los protagonistas. Gustavo Ferrada me hizo el encargo del guion directamente y luego Gerardo Herrero se hizo cargo de todo el proceso. El libro era una buena idea para una película. Así comenzamos a trabajar”.

-Apostaron por usted a pesar de que este ha sido su primer largometraje en la dirección…
“Creo que apostaron por mí porque el primer guion que les presenté les gustó. Y ante la propuesta, no pude sino aceptar”.

-¿La Gomera es un escenario ideal para una trama policíaca?
“La isla es fantástica. La Gomera habla también de la claustrofobia, tan dramática y al mismo tiempo tan maravillosa. Creo que el paisaje que nos encontramos en esta isla es único en el mundo, lo que hace que sirva para hacer auténtico cualquier thriller. Sus paisajes no te recuerdan a nada que hayas visto antes y, a parte, ese bosque, la laurisilva, esa niebla que hace que te pierdas, donde los helechos marcan el paisaje… Eso solo lo encuentras en La Gomera. Era el lugar perfecto para que Lorenzo Silva escribriera su novela, y era el primer protagonista de la película. Se hubiera podido rodar lo mismo en otra parte, lugares pequeños existen en todo el planeta, pero esa relación entre los personajes y el paisaje solo se encuentra en La Gomera. El primer casting que se hizo fue al lugar, y ese lugar no podía ser otro que nuestra isla”.

Andrés Koppel dirigiendo a Quim Gutiérrez durante el rodaje de ‘La niebla y la doncella’. / Foto: Cedida

-¿Lorenzo Silva intervino en el desarrollo del guion? ¿Qué opinión tuvo el escritor de la novela de su versión cinematográfica?
“No intervino. El productor me dio libertad para ajustar la historia del libro al cine. Hubo un momento muy tenso para mí, que fue cuando me informaron de que le habían enviado mi guion a Silva. Pensaba que me iba a matar porque había cambiado toda su trama, no su espíritu pero sí el desarrollo de la historia para adaptarla al cine. Pero cuando me reuní con él, y me mostró esa sonrisa suya, fue muy bonito. Me felicitó por la adaptación y acto seguido me señaló algunos errores de guion. Y estaban tan bien vistos, que acabaron modificándose. Además de un gran profesional es una magnífica persona, capaz de entender que la literatura y el cine tienen lenguajes diferentes”.

-Usted ha trabajado junto al canario Juan Carlos Fresnadillo. ¿Le aconsejó para su estreno como director?
“Mi primer guion lo escribí junto a él, Intacto. Fresnadillo es un director muy visual. Él siempre intenta ayudarme, en este caso, me aconsejó sobre cómo tener una buena actitud para dirigir basándose en su experiencia. Siempre ha sido muy generoso conmigo. Luego como directores somos muy distintos. Él es más visual, yo soy más reposado. Hay gente que me ha dicho que La niebla y la doncella es una película “algo sueca”.

-Dirige su primer largometraje y se pone delante de intérpretes como Quim Gutiérrez, Verónica Echegui, Roberto Álamo o Aura Garrido. Eso es empezar a lo grande. ¿Cómo fue trabajar con ellos?
“Primero trabajamos en la construcción de personajes en torno a una mesa. Todos me pedían en esos primeros días mucha información. Luego se iban a casa y comenzaban sus procesos de construcción. Después, cuando comenzamos a rodar, fueron de gran ayuda. Un rodaje es muy frenético y más para un director novel, así que ha sido una suerte poder trabajar con personas tan profesionales, que hicieron tan suyos a los protagonistas. Ellos mantenían la antorcha de los personajes contra viento y marea. Trabajar con gente con tanto talento es una ventaja”.

-¿Rodaría de nuevo en las Islas?
“Rodaría en cualquiera de ellas. Si me das un guion hoy, estaría mañana rodando en las Islas. Todo lo que yo he hecho en el cine lo he hecho en Canarias. Creo que es un territorio que debemos descubrir, y que debemos ser los propios canarios los que contemos cómo es vivir aquí. En el Archipiélago tenemos muchas historias que contar, tanto antiguas como modernas. Y somos los creadores canarios los que debemos asumir esa responsabilidad antes de que vengan otros a contarlas. Nosotros tenemos una condición muy especial, por nuestra relación con el paisaje, que es brutal, y eso solo lo puede entender el canario: lo cotidiano de lo magnífico”.

-¿Queda mucho por hacer para convertir a Canarias en un plató de cine sólido?
“Falta reconocer el grandísimo valor de los técnicos canarios, muy competentes y profesionales, y apostar por los cineastas locales”.

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