microalgas en canarias

El informe del Gobierno dedica un esfuerzo notable a restar valor al artículo publicado por Nature

Aunque los autores del documento sobre los ‘blooms’ isleños reconocen que el trabajo de los israelíes despierta su interés, no lo ven extrapolable a las condiciones del Archipiélago
Santa Cruz de La Palma tampoco se ha librado de estas desagradables manchas en su costa. DAVID SÁNZ

El informe presentado por los doctores en Oceanografía Javier Arístegui, Antonio González y Mar Benavides sobre las proliferaciones de cianobacterias registradas en el litoral de Canarias durante este verano muestra un especial interés en restar importancia al trabajo que publicaron en Nature sus compañeros israelíes Eyal Rahav, perteneciente al Instituto de Oceanografía de Israel, y Edo Bar-Zeev, del Instituto Zuckerberg para la Investigación del Agua, adscrito a la Universidad Ben-Gurión, y del que se hizo eco DIARIO DE AVISOS a finales del mes pasado.

El documento de los especialistas canarios, realizado a instancias del Ejecutivo que preside Fernando Clavijo, dedica dos de sus diez conclusiones sobre los blooms isleños a fundamentar su opinión contraria a la propuesta de los hebreos, quienes sostienen la existencia de un vínculo entre los vertidos de aguas residuales y la proliferación de estas cianobacterias, no ya como elemento generador sino como aportador de nutrientes al mismo. Como adelantó Clavijo a la presentación del propio estudio, el principal argumento para quitar importancia al documento de Nature pasa por la lejanía geográfica. “Las condiciones del estudio de Rahav & Bar-Zeev son completamente distintas a las de Canarias. Se muestreó en las aguas ultraoligotróficas de la costa de Israel, donde Trichodesmium no es un componente destacable de la comunidad planctónica -de hecho no lo es en todo el Mediterráneo- durante el invierno, a temperaturas entre18 y 20°C, por debajo de las temperaturas óptimas de crecimiento y desarrollo de Trichodesmium (>23°C)”. Tales conclusiones coinciden plenamente con la línea argumental del propio Ejecutivo autonómico, para el que vertidos de aguas fecales y estas manchas desagradables son asuntos sin relación alguna.

Sin embargo, la comunidad científica internacional debate hoy sobre tal vínculo, como recoge el propio artículo de los israelíes y otros aparecidos en Estados Unidos este mismo año, tal y como informó el Parlamento europeo.

Curiosamente, los propios especialistas canarios reconocen en su documento que el trabajo de sus prestigiosos compañeros de Israel “plantea una cuestión que sería recomendable investigar en regiones de vertidos continuados (como es el caso de Canarias), mediante experimentos y trabajos de campo que demuestren o descarten la posibilidad de que los vertidos tengan influencia no solo sobre el crecimiento de Trichodesmium, sino también sobre poblaciones de bacterias y fitoplancton marino que puedan desarrollar blooms”.

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